House of the Dragon vuelve con un episodio completamente redondo, cargado de acción, traiciones y desenlaces. (Cuidado: spoilers)
El cuarto episodio de House of the dragon está a la altura de los mejores episodios de Juego de tronos. Una mezcla de intrigas, traiciones, alucinaciones y que lidia con las repercusiones de las acciones de los personajes en los anteriores episodios.
Comienza con el Príncipe Canalla, Daemon, teniendo una alucinación en Harrenhal, como ya había experimentado en el episodio anterior. Esta vez se encuentra en Desembarco del Rey, en la Sala del Trono, donde vuelve a ver a una joven Rhaenyra interpretada por Millie Alcock. Esta le recuerda que Viserys confiaba y la amaba más a ella, resultando en su decapitación por parte de Daemon.
En medio de sus múltiples alucinaciones, Daemon se entera de que el ejército de Aegon está ganando terreno y ha conseguido que varias Casas caigan a su paso. Simon Strong, que apareció en el anterior episodio como principal morador del Castillo de Harrenhal, sirve como su consejero, y le advierte que el ejército de Aegon parte para Harrenhal. Es primordial buscar ayuda, buscar hombres que defiendan el castillo.
Es por eso por lo que Daemon va a ver al Señor Oscar Tully, nieto de Grover Tully, heredero de Aguasdulces. Pero se trata de un joven inexperto, que se niega a matar a su abuelo a petición de Daemon y se encuentran en la encrucijada de que, al encontrarse impedido, nadie gobierna realmente la Casa Tully. Es por ello que se pudo dar la masacre del anterior episodio entre los Bracken y los Blackwood, vasallos de la Casa Tully y enemistados desde tiempos inmemoriales.
Daemon decide que la mejor ruta de actuación es reunirse con Samwell Blackwood.

Por otra parte, Rhaenys va a buscar a su marido para explicarle que Baela la ha convocado en Rocadragón ya que tras los sucesos del anterior episodio Rhaenyra sigue desaparecida y su Consejo se encuentra a la deriva. Además, Rhaenys descubre una terrible verdad que explicará las decisiones que tomará a partir de este momento: El marino que le salvó la vida a su esposo, es en realidad hijo suyo, su bastardo.
En Desembarco del Rey, Alicent debe lidiar con el descubrimiento de la verdad sobre las palabras de su marido. En esta escena, requiere de la presencia del Gran Maestre de la Fortaleza Roja para que le traiga té de Luna, un té que sirve como anticonceptivo.
Antes de que el Gran Maestre se marche, ella se aventura a preguntarle si cree posible que Viserys cambiara de opinión en cuanto al orden de la Sucesión, mostrando su desasosiego tras su charla con Rhaenyra en el episodio anterior. Este intenta mostrarse comedido, alegando que no podría saberlo ya que el Rey nunca le habló sobre estas cuestiones.

En Rocadragón, Baela Targaryen se encuentra liderando el consejo de los Negros, que están preocupados por el avance del ejército de Criston Cole. Ni Baela ni Jacaerys Velaryon tienen noticias sobre Damon y su hazaña en Harrenhal. Los integrantes del Consejo intentan imponer sus ideas, aprovechando que la Reina no se encuentra presente, pero Corlys Velaryon llega para poner orden.
Aparece Criston Cole por primera vez, tras masacrar La Casa Darklyn, que gobernó durante siglos la ciudad de Valle Oscuro y las tierras circundantes. Su Señor, Lord Darklyn se niega a hincar la rodilla por Aegon Targaryen, manteniéndose leal a Rhaenyra. Por ello, Criston Cole decide que debe ser ejecutado y él mismo es quién le corta la cabeza. Criston recibe un telegrama misterioso y se dirige al noreste, alejándose del plan inicial de conquistar Harrenhal.
En una escena muy necesaria, se muestra cómo Aegon quiere que lo primordial sea Harrenhal y se da cuenta, por fin, de que tanto su familia como sus personas de confianza en el Consejo toman decisiones al margen de él, maquinando sus propios planes de batalla. Aemond es quien estaba detrás del telegrama que recibe la Mano del Rey, e impone su plan, dejando relegado al rey. El plan de su hermano es dirigir al ejército de Cole a Reposo del Grajo para someterles, siendo una casa de vital importancia para Rhaenyra, y cuando lleguen las huestes de los Negros a socorrerles, acabar con ellos.

Asimismo, Larys Strong sigue con sus maquinaciones en la Corte de Desembarco del Rey, esta vez hablando con Alicent. Este se da cuenta de que ha tomado Té de Luna, aunque no es sorpresa para él, ya que se mantiene en las sombras observando a los diferentes personajes interactuar para poder sacar información y actuar acorde. Se da cuenta de que Alicent está abortando e intenta entablar una conversación sobre su comportamiento errático de los últimos días. Ella alude a estar extraña y preocupada por la guerra, sin explicar su encuentro con Rhaenyra, aunque queda clara que existe una transformación en su forma de pensar y abordar el conflicto.
En Harrenhal, Daemon sigue atormentado por las visiones, persiguiendo a quién cree que es Aemond, para descubrir que es él mismo vestido de su sobrino. Una escena magnífica con un gran significado psicológico detrás, ahondando en la culpa de Daemon y en cómo se ve a sí mismo después de ordenar la muerte del príncipe Jaehaerys.
Cuando consigue volver a la realidad, se percata de que Alys Ríos puede ser quien esté detrás de sus alucinaciones, “una maestre” que le dice que el lugar se encuentra maldito. Tras una conversación repleta de acusaciones por ambas partes, ella le ofrece una bebida y Daemon, tras aceptarla, se despierta en medio de una reunión con Ser William Blackwood, quien alaba a su esposa y le ofrece un ejército para combatir a Criston Cole y a los Verdes, aunque Daemon no está muy presente ya que vuelve a tener alucinaciones, esta vez con su antigua esposa Laena Velaryon.
De nuevo en Desembarco del Rey, Aegon se retira del Consejo a su habitación. Allí se encuentra a Alicent buscando libros, como ha estado haciendo durante todo el capítulo, para encontrar algún atisbo de la Canción de Hielo y Fuego que confirmen las palabras de Rhaenyra.
Aegon se queja a su madre sobre cómo parecen tratarle Aemond, Cole y los integrantes del Consejo, que parecen ocupados librando sus propias batallas y haciendo su voluntad sin escucharle. Siguiendo la tónica de su comportamiento a lo largo de la serie, Alicent no le ofrece consuelo a su hijo, sino que expresa que no necesitan que haga nada, que debería aprender y dejar actuar a aquellos más formados y más preparados que él.

Rhaenyra aparece por fin en Pozo Dragón. Jacaerys no está contento tras su desaparición y se lo hace saber a su madre. Ella explica que el motivo de su ausencia era intentar hablar con Alicent para parar la guerra, pero se ha dado cuenta de que ya no hay marcha atrás. Informados del ataque inminente de Criston Cole y el ejército imparable de los Verdes a Reposo del Grajo, Jacaerys se ofrece a volar junto a su dragón para quemar a sus enemigos antes de que tomen el Castillo y volver a Pozo Dragón, pero la Reina se niega ante su falta de experiencia. Tras un enfrentamiento madre e hijo por sus diferentes visiones sobre cómo abordar la batalla, Rhaenys da un paso al frente y se ofrece a llevarse a su dragón Meleys para detener el avance del ejército de los Verdes.
El desenlace del capítulo culmina con el desarrollo de la Batalla en Reposo del Grajo.
El plan inicial de Cole consiste en atraer a los dragones de los Negros y sorprenderlos con Vhagar, oculto en el bosque. Pero en el momento en el que Aemond se dispone a salir de su escondite, ve cómo su hermano Aegon II, tratando de mostrar su valía tras la conversación con su madre, vuela a la batalla a lomos de su dragón.
Aemond deja que sea Aegon quien entre en la batalla primero. Tras una digna pugna entre dragones, queda claro que Fuego Solar no es es rival para las garras de Meleys.
Es entonces cuando Aemond y Vhagar intervienen en la pelea y, se produce el momento más impactante del capítulo, al abrasar a su hermano antes de batallarse con Meleys. Rhaenys sabe que es difícil vencer a Vhagar, pero igualmente decide enfrentarse a él. Tras un brutal enfrentamiento por los aires, digno del nombre del libro “Danza de dragones”, el dragón de Aemond sorprende a Meleys desde abajo y le destroza la garganta hasta que termina con su vida. Rhaenys parece aceptar su muerte y cae al vacío con su dragona, sufriendo una muerte adecuada para una Targaryen.
El episodio termina con Criston Cole despertando tras haber perdido el conocimiento en el campo de batalla, desolado por las llamas y la muerte. Ser Gwayne Hightower parece abrirse paso a lo lejos hacia el castillo, con los pocos hombres que quedan del ejército de los Verdes. La Mano del Rey acude en busca de su Rey, y se encuentra a Aemond en una posición bastante ambigua y a Aegon calcinado por las llamas junto a su dragón.

El cuarto episodio de la Casa del Dragón es un preludio que sienta las bases de lo que veremos en capítulos posteriores: la verdadera naturaleza de la guerra y sus devastadoras consecuencias. Sigue de manera fiel las intenciones de los personajes, basadas en sus acciones de anteriores capítulos. Rhaenys ha perdido a sus dos hijos, y tras la revelación de la paternidad del marino que salvó a su marido, siente que merece la pena morir luchando por su Reina.
Por otra parte, Aemond, tras numerosas burlas de su hermano a través de los años (la más reciente en el burdel el capítulo anterior) no siente lealtad hacia él y está dispuesto a cualquier cosa por llegar al trono.
A pesar de ello, la última escena del capítulo ha suscitado diferentes puntos de vista entre los espectadores.
Un capítulo redondo, que podría encontrarse fácilmente entre los mejores de la serie.

