Una partida de videojuego llevada a la ficción
La nueva Resident Evil llega a los cines españoles este 18 de septiembre bajo la dirección de Zach Cregger, director de Barbarian y Weapons, y con Austin Abrams como actor protagonista. La película recupera Raccoon City y el universo del videojuego para contar una historia completamente nueva que rompe cualquier vínculo con las anteriores adaptaciones cinematográficas y apuesta por una combinación de terror, supervivencia y humor negro continuo.
Si alguien llega a la nueva Resident Evil esperando encontrar una continuación de las películas protagonizadas por Milla Jovovich, probablemente se lleve una sorpresa. No está Alice, no hay continuidad con aquella saga y tampoco parece existir demasiado interés en recoger sus argumentos. La conexión más evidente con las anteriores películas es Raccoon City. Y, aun así, la ciudad no pretende ser escenario principal de la película, sino recuperar uno de los lugares fundamentales de los videojuegos.
Esto resulta especialmente significativo si tenemos en cuenta que el primer videojuego de Resident Evil apareció en 1996, seis años antes de que Paul W. S. Anderson llevara la franquicia al cine. Las películas anteriores tampoco fueron adaptaciones directas de los juegos, ya que, tomaron personajes, conceptos y elementos de su universo, pero construyeron una historia propia alrededor de Alice.
Cregger opta ahora por otra vía. En lugar de continuar lo que ya habían hecho las películas, vuelve a la fuente original y se pregunta algo diferente: ¿cómo se puede trasladar al cine la sensación de estar jugando a Resident Evil?
No se trata de adaptar el videojuego, sino la experiencia como jugador
Cregger no parece especialmente interesado en reproducir una historia concreta de los juegos. De hecho, ha explicado que quería contar una historia nueva dentro de Raccoon City, una historia que pudiera estar sucediendo al mismo tiempo que los acontecimientos que los jugadores ya conocen. Es una decisión inteligente porque permite utilizar el universo de Resident Evil sin convertir la película en una sucesión de referencias para fans.
La película ejecuta la estructura de videojuego y algunos de sus mecanismos más reconocibles. Se muestra un protagonista vulnerable, una ciudad convertida en laberinto, amenazas que aparecen constantemente, armas que se convierten en recursos esenciales y una progresión en la que cada nuevo escenario parece esconder algo peor que el anterior.
Se avanza como en una partida. El personaje comienza con recursos limitados y va descubriendo el mundo al mismo tiempo que el espectador. Cada encuentro modifica las reglas del juego y cada criatura plantea una nueva amenaza. Incluso la elección de un protagonista como Bryan (Austin Abrams) resulta significativa. No estamos ante un héroe perfectamente preparado para enfrentarse a una horda de criaturas. Es alguien que intenta sobrevivir en una situación que lo supera.
Racoon City como tablero del juego
Raccoon City es el gran punto de encuentro entre esta película y los videojuegos. Aunque ya había aparecido en las anteriores adaptaciones, aquí recupera la función de escenario de supervivencia que tiene especialmente en Resident Evil 2. La película utiliza la ciudad como un territorio reconocible para los jugadores, pero desplaza el foco hacia Bryan y hacia una historia paralela, como si la cámara se apartara de Leon y Claire para mostrarnos qué podía estar ocurriendo en otro rincón de la ciudad mientras ellos vivían su propia pesadilla.

Además del terror, el humor es uno de los puntos fuertes de esta ficción
Una de las características más llamativas de esta Resident Evil es la mezcla constante de humor y terror. La película no transmite todo el tiempo la sensación de estar ante una historia de miedo, pero eso no significa que renuncie a los sustos. Hay momentos genuinamente inquietantes y escenas capaces de mantener la tensión incluso cuando el tono parece relajarse. Lo interesante es precisamente esa incertidumbre. No sabes si la siguiente escena va a provocarte una carcajada o un chillido causado por el miedo. Cregger juega con situaciones absurdas, violencia, humor negro y golpes de terror, rompiendo la tensión para volver a construirla inmediatamente después. El resultado evita que la película se convierta en una parodia y consigue algo bastante más estimulante, mantener al espectador alerta porque nunca termina de saber qué tipo de reacción le va a exigir la siguiente escena.
Una nueva partida
La película está mucho más alejada de las anteriores Resident Evil de lo que podría sugerir su título. Raccoon City permanece, al igual que el brote de virus y sus monstruos. Cregger crea un universo nuevo, comienza una nueva partida en la que el humor y el terror conviven conjuntamente y nunca sabes si lo siguiente que aparecerá en pantalla te hará reír o te hará saltar del asiento.


