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Ainhoa Gardachar, autora de ‘Cómo contar estrellas’: «Creo en los finales felices más que en cualquier otra cosa»

Con un olor a sal marina y un enemies to lovers entre dos escritores frustrados, Cómo contar estrellas se lanza en la lista de imprescindibles de la literatura romántica

Ainhora Gardachar (Lanzarote, 2000) ha publicado su segundo libro, Cómo contar estrellas (2023) de la mano de la editorial española Siren Books. Estudia educación infantil y pedagogía, pero su verdadera pasión es la escritura, el mar, el amor y los finales felices. Tras debutar con Persiguiendo ballenas (Siren Books, 2022), quiso seguir con su trayectoria en la literatura romántica con una nueva apuesta en la que regala al lector una visión íntima de lo que es el miedo, la amistad, el amor y la reconciliación.

Pregunta: ¿Por qué has escrito este libro?

Respuesta: Lo empecé a escribir porque nunca me he llevado bien con mi hermana pequeña. Nunca hemos tenido una relación cercana, y quería escribir un libro que tratase una relación de hermanas. Mi abuelo falleció, y una amiga cercana (que ya no nos hablamos, por cierto), me dijo que escribiese para canalizarlo. Ya tenía esta idea de las hermanas que se odian, pero salió en ese momento.

P: ¿De dónde salen tus ideas?

R: Son de cosas que me gustan, que veo de series, películas, o libros, que pienso «me gustaría que hubiese pasado esto», ¡o cosas que me hubiesen gustado que me pasasen a mí! Cojo la idea original y le doy un giro… ¡sin copiarme! Solo tomo inspiración

P: ¿Cuándo fue la primera vez que pensaste en escribir esta novela?

R: No me acuerdo bien. Empecé a escribirla en 2021. Había terminado el primero y quise escribir otro, pero estuve hasta abril de ese año sin escribir nada por puro bloqueo.

P: ¿Siempre sabías que querías escribir?

R: Yo creo que sí. A mí desde pequeña siempre me ha gustado contar historia. Cogía a mi familia y, de niña, los sentaba en mi salón y les medio obligaba a que me viesen interpretar obras de teatro que yo misma me inventaba (risas), y luego de más mayor empecé a hacer fanfics de cualquier cosa. ¡Una amiga está harta de que cuente esta historia, pero yo la cuento igual! Más que escribir, yo diría que siempre he tenido claro que lo que me gustaba era contar historias

P: ¿Con qué genero vas a continuar? ¿Vas a seguir con romántica?

R: Yo creo que sí. Es lo que más me gusta escribir, y es lo que más leo. Solo leo romántica, de hecho (risas), si ahora me pusiese a escribir ciencia ficción… lo tendría complicado. Estoy muy a gusto en esta zona.

«¿Sabes qué, Micah? Que tu libro es una mierda»

Esa es una de las frases que más resaltan en todo el manuscrito. Es uno de los comentarios que Eugenia Silva, la protagonista de la novela, le regala en las primeras páginas a Micah Nguyen (escritor best-seller, distante con todo el mundo, el antiguo mejor amigo de la hermana de Eugenia) después de que se comportase de la peor de las maneras con ella. Sin embargo, lo que Eugenia no sabía era que Micah tenía algo guardado para ella: Sabe que es el Anónimo que escribe en el periódico de Salva Guarda.

P: Hablamos de Cómo contar estrellas. ¿Cuántas cosas podemos encontrar que sean personales? 

R: Igual lo de que a la protagonista le cueste mucho hacer cosas. Se fija mucho en la opinión de los demás. A mi me pasa un montón (estoy trabajando en ello, lo llevo mejor), pero estoy en ello. Hay algunas cosas que me dan mucho palo solo por pensar que me va a salir fatal. Mis dos protagonistas son escritores por un lado, a ella le da miedo exponerse al mundo por miedo al ‘qué dirán’, y por otra parte él es famoso pero tampoco le gusta la fama por recibir las críticas. Yo no he recibido malas críticas pero cuando recibo una y… bueno… pienso que tal vez debería haber publicado con otro nombre, o cosas así.

P: ¿Qué podrías decir de este libro para alguien que no lo ha leído?

R: Que es un libro sobre hermanas, de amor de hermanas. De dos chicas que no tienen una relación maravillosa, pero se quieren. También hay un amor romántico, pero muy sano… ¡sin olvidarnos del amor de amigos! En resumen; amor, amor, mucho amor, y una persona que quiere algo, pero que le da miedo ir a por ello.

Portada de «Cómo contar estrellas» / Fuente: Siren Books

P: ¿Consideras que llevas mal las críticas?

R: Yo creo que ahora las llevo bastante bien. Me las tomo bastante a coña, ¡pero eso es ahora! Al fin de al cabo, es una crítica más. He tenido el suficiente apoyo como para centrarme en lo malo.

P: ¿Qué inspiración has tomado para hacer los personajes y crear Salva Guarda?

R: A mí me gusta inventarme los sitios porque así no tengo que investigar nada. Yo me invento todo, y que pase lo que tenga que pasar. Si me equivoco nadie sabe nada, porque no existe. Este, al ser una ciudad, ha habido unas cosas que me he inventado por cogerlas de Madrid, no como el primer libro, que se inspira en una isla y lo cogí todo de Lanzarote. En Cómo contar estrellas he cogido las cosas que me gustan de Madrid, pero también las que me gustaría que hubiesen en la ciudad.

De Eugenia no he cogido mucha inspiración de nadie, pero quise buscar una protagonista que la gente pudiese odiar, pero que luego hiciese todo lo que estuviese en su mano por arreglarlo todo. No es nadie en concreto, pero sí que he cogido matices de otros personajes para crearla. De Micah… el nombre lo cogí de una novela de Andrea Tomé, el de Kiss and Cry, porque me gustaba mucho el nombre. No me inspiré en nadie, la verdad. Me imaginé al chico que me gustaría tener a mí, y lo plasmé.

P: ¿Te enamoras de tus personajes? ¿Cuál es tu favorito?

R: Pues sí que me gustaron mucho estos personajes, sobre todo en comparación con el primero, a lo mejor porque es más largo y tiene más desarrollo, sobre todo de la vida de los protagonistas… pero sí, me han encantado. Sobre todo de Eugenia. Es un poco niñata, pero la quiero, ella lo intenta, y aún más de Micah. Lo hace todo bien, (bueno, a lo mejor no hace todo-todo bien), lo intenta muchísimo, y… ¡es el mejor!

P: ¿Que es lo que más te ha inspirado a escribir esta novela?

R: Para los personajes no me inspiro tanto en personas reales… (no pienso tanto en mis amigos, jajaja),

P: ¿Qué podrías decir de las dinámicas de tus protagonistas? Sobre todo para quien no ha leído el libro. 

R: Eugenia-Micah es un enemies to lovers, pero es muy sano. Una relación romántica en la que primero se odian, luego son amigos, Eugenia se abre por primera vez con él, se empiezan a contar todo… una relación romántica de verdad.

En cuanto a Eugenia-Bruno, es una relación un poco más dependiente. Al principio es un poco tóxica al principio, pero luego va sanando. Ambos necesitan mejorarse para ser mejores amigos. A mucha gente le cae mal Bruno, me parece muy curioso. Describiría su relación como difícil, pero se quieren mucho. Siempre tenemos nuestras peleas con nuestros amigos, pero lo más importante es solucionarlo.

Y Eugenia-Amelia es una relación mala de hermanas. Son personas que están juntas porque son familia, pero si no fuesen hermanas no se llevarían bien. Al fin de al cabo se quieren, lo intentan, y al final mejora. Intento terminar siempre con finales en los que todos terminan bien.

P: ¿Te gustan los finales felices?

R: Me encantan.

P: ¿Crees en los finales felices?

R: Si, mucho. Creo que los finales felices más que en cualquier otra cosa.

Un soplido de amor sano en un valle lleno de toxicidad

La literatura romántica se ha destacado, sobre todo en los últimos años, por tener romances cuya principal dinámica sea la toxicidad de la pareja protagonista. Ante esto, los libros en los que se enseña la parte bonita del amor han sido reservados a un segundo (o tercer) plano. Sin embargo, Cómo contar estrellas enseña una importante lección al lector: El amor no duele, sana.

P: ¿Qué crees que diferencia a tus protagonistas, Micah y Eugenia de los demás en la literatura romántica?

R: Echo de menos a protagonistas malas, que no sean perfectas. Una protagonistas que hace cosas malas, ruines, pero que es persona. Sabe que lo han hecho mal, pero quieren arreglarlo. También lo hice en mi primer libro; los protagonistas son desastres, pero quieren arreglarlo. ¿Por qué no es así? Los personajes deben ser más realistas para que la historia sea creíble.

Eugenia Silva y Micah Nguyen, protagonistas de «Cómo contar estrellas» / Ilustración de Carmen Gómez

P: El amor es algo recurrente en tus trabajos. ¿Hasta que punto es importante la experiencia romántica previa a la hora de escribir?

R: No hace mucha falta. No he tenido nunca un novio, y la literatura romántica es lo que mejor escribo (al menos, yo creo que lo hago bien). No hace mucha falta tener experiencia, al final es algo que ves en ficción de forma continua. Aunque no lo hayas vivido tú, lo vives a través de otras personas y otros medios, entonces puedes hacer eso tuyo para escribir romance. Es como los que dicen que debes escribir sobre lo que no sabes para escribir mejor, porque así aprendes mientras que vas escribiendo. Puedes saber del tema y escribirlo mal, y puedes no saber del tema y escribirlo bien. No creo que necesites ser experto en algo para poder hacer una buena historia.

P: He visto que en tus libros el mar es algo recurrente, incluso en la metaliteratura de tu literatura lo es ¿Estás enamorada del mar? ¿Por qué es tan especial para ti?

R: Yo siempre digo que Lanzarote se me queda pequeño, pero me encanta el mar y la playa. De pequeña iba a todas horas con mis padres, incluso en invierno. Es algo que llevo dentro de mí. Mis amigos se ríen muchísimo de mí. Fuimos al pantano de San Juan, y me dijeron «es que Ainhoa con una masa de agua ya está contenta»… y es verdad. A mí me das mar y estoy contenta. Es algo tan esencial de mí que es imposible no plasmarlo en lo que escribo.

P: ¿Qué elementos crees que hacen falta en la literatura romántica de hoy en día?

R: Protagonistas que la caguen. Personajes reales, no tan manufacturados, sin diálogos tan profundos… ¡que digan cosas más naturales, no cosas que no dice nadie!. También menos toxicidad, hay muchos libros en los que lo tóxico es lo protagonista y no me gusta nada. Ahora también se está dando mucha importancia a las protagonistas femeninas, ya no es que el hombre lo haga todo, ahora hay un espacio para la mujer.

P: ¿Qué puedes decirme de la presencia LGBT en tu libro, y en la literatura?

R: Está bien que hagan historias de salir del armario, pero es más importante tratarlo con naturalidad. Que no se haga un mundo de eso. Odio que se catalogue a un libro como solo LGBT, porque hay muchas historias LGBT y su primer género es el terror, la aventura, o el romance. Los libros de heteros no son libros de temática hetero.

Me gusta hacer que todos mis protagonistas sean del colectivo, o bisexuales, porque yo soy bi. También he pensado en poner personajes trans, pero se me hace mucho más complicado que hacerlos bi… (aunque también soy un poco tonta, ¿no? porque podría preguntar (risas)), me gustaría tratarlo con naturalidad. ¿Cómo digo soy trans sin decir soy trans? Creo que es más fácil decir que un personaje es bi porque en una conversación puede salir con más naturalidad… o lo mismo soy yo, que soy bisexual y tengo experiencia en estos temas, aunque a lo mejor para una persona trans es más fácil decir que es trans. Pero creo que también es importante meter a estos personajes, y en un mundo idílico, me gustaría no tener que decir que en los libros hay personajes LGBT.

P: Hablamos de Eugenia. Primero, ¿por qué ese nombre? No es un nombre muy atractivo si lo comparamos con los convencionales

R: Una vez, antes de escribir un libro, estaba escribiendo un relato (no lo terminé) y pensé que me gustaría poner un nombre feo a la protagonistas. Lo dije en una presentación del libro que tuve en Madrid, es que me hace gracia. «María Eugenia». Me hace gracia tener un nombre tan feo, que luego al final no es tan feo. Micah la llama Gen, tiene sus momentos tiernos con su propio nombre

Algún que otro bloqueo, técnica e inspiración

P: Eugenia tiene mucho miedo de enfrentarse como al mundo escritor. ¿Qué nos podrías decir de eso? ¿Experiencia propia? ¿Algún consejo?

R: Cuando empecé a escribir me daba palo enseñárselo a la gente. A mis padres me daba igual, pero ¿a mis amigos? No podía. Me daba muchísima vergüenza, tenía miedo de que pensasen que era una tonta, o una cursi. Cuando me dijeron que me iban a publicar Persiguiendo ballenas me quería morir. Encima yo estaba en la universidad, y pensé, «¡Esto lo va a ver gente de mi clase!» Yo no quería que se lo comprase nadie ni que lo leyese nadie. Pero me empezaron a llegar valoraciones muy buenas. A la gente le gustaba mucho, y pensé «¡Pues igual sí que me gusta esto!», pero ha sido gracias a que he visto el buen recibimiento.

Yo siempre digo que nunca se deje de escribir. Que hay que coger práctica. ¡No eres tan especial para que solo tú no sepas hacer una cosa bien! Todo el mundo puede ser un buen escritor, es simplemente tiempo.

P: ¿Hasta qué punto es importante un mejor amigo, no solo en novela, sino en la vida real? 

R: Es un pilar fundamental. ¿Sin un mejor amigo, qué haces? ¿A quién le cuento que me he caído por las escaleras, si es que me caigo por las escaleras? ¿A quién le cuento que he quedado con un chico? ¿A quién llamo si me han publicado un libro? Es muy importante tenerlo para contarle estas cosas, o los temas más mundanos. A lo mejor tampoco tiene que ser un amigo, pero una persona cercana. Que se ría de ti, y que no te diga «me da igual lo que te ha pasado». Alguien con quien puedas ser tu mismo al 100%.

P: ¿Cuál es tu gran punto débil como escritora? Es decir, ¿sientes que fallas como escritora? 

R: Soy muy perfeccionista. Si escribo una escena que no me gusta, la reescribo hasta que me quede bien, y si no, no puedo seguir escribiendo.

P: ¿Ha habido alguna escena así en el libro?

R: Sí. Hubo una escena en la que Micah llevaba a Eugenia a la playa, porque en un principio la playa iba a ser muy importante. Me parecía la escena más bonita del mundo la más cuqui, la más romántica… y la escribí y no me gustó nada. Pensé: «No puedo escribir esto». La borré entera. Estuve dos semanas pensando qué hacer con esa escena hasta quitarla.

P: ¿Qué es lo que te motiva a escribir? 

R: Contar mis historias. Quiero que la gente conozca lo que estoy pensando. ¡Un poco egocéntrico! Pero es que me encanta que la gente sepa lo que hago, lo que pienso, y lo que digo.

P: Te ha gustado más escribir este libro, y este libro, en general. ¿Por qué?

R: Es más largo y he tenido más tiempo para conectar con los personajes y con lo que contaba. Además, iba de escritores (yo soy escritora), una chica con mucho miedo a hacer cosas (que a mi me pasa, no como a ella, pero me pasa), y un chico que odia su carrera, que tiene depresión (me siento cercana a ello), de unas hermanas que no se llevan bien (también estoy cercana a esa situación)… me he sentido más cercana en general. Más conectada a los personajes. Me ha gustado que todo diese tiempo a desarrollarse. También las mini historias de Eugenia y Micah… sobre todo por la extensión y la historia que contaba.

P: ¿Hay alguna novela que quieras escribir y que no tengas en mente? 

R: Tengo un montón de historias que contar, pero no me pongo a escribir porque pienso: «puf, que pereza». Pero tengo un montón de ideas. ¿Quién sabe si las escribiré? Pero están ahí, están.

P: ¿Tienes en mente una próxima novela?

R: Tengo una. Lo llamo «El libro vóley» por Twitter. No está terminada, estoy muy atascada. También tengo «El libro tenis», pero no encuentro cómo llevarlo aún. ¡Muchas ideas, pero poca inspiración!

P: ¿Cuál es el mejor consejo que te han dado y cuál es el mejor que darías?

R: El mejor que me han dado es no prestarle atención a las críticas, o a lo malo, en general. Si me caigo por las escaleras, en vez de pensar que soy una desgraciada, pienso: «Se lo voy a contar a mis amigos, se van a descoronar», o cuando me critican un libro, pues me voy a reír de ello. Hay que cogerle la gracia a las cosas malas.

Mi mejor consejo es «Haz lo que te de la gana». Si lo haces bien, lo haces bien, y si lo haces mal, vuélvelo a intentar.

P: ¿Cuáles serían tus libros más esenciales?

R:  Te daría el mundo de Jandy Nelson me encanta. Es súper divertido, muy más dramático, pero me encanta. No te esperas lo que va a pasar, está todo como super unido, me parece super chulo y me encantaría escribir un libro así de guay. También me gusta mucho Foolish Hearts, que es muy tierno, muy romántico, me encanta. Y Book Lovers de Emily Henry. Me ENCANTA ese libro, me lo he leído un montón de veces. ¡Tiene todo! Tiene drama, tiene romance, tiene amistad, tiene hermanas… ¡Lo tiene todo!

P: ¿Por qué te deberían leer a ti? ¿Qué es lo que tú tienes que otros autores no? 

R: Una parte si quieres leerme es que es romance con final feliz, porque a mí me encanta lo feliz y entonces todo tiene que terminar feliz. Si no quieres terminar con depresión… ¡Léete mi libro! Otra cosa son los personajes imperfectos que intentan ser lo mejor posible aunque tengan fallos, y también tiene mucha comedia, pero también tiene drama, pero al final todo termina bien. Creo que es muy divertido de leer y también el terminar con buen sabor de boca con mis libros.

P: ¿Va a haber segunda parte de Cómo contar estrellas? 

R: A mí me gusta meter a personajes de otros libros en mis libros. En Libro Vóley aparecen personajes de Como contar estrellas, y sí que tengo pensado la segunda parte, pero muy en el futuro. No sé ni si lo escribiré, ni si me lo publicarán, ni nada, pero me gustaría si escribir una segunda parte.

 

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