Un viaje de huida en el que la música y las emociones se mezclan entre la violencia y la muerte
Chamanes eléctricos en la fiesta del sol es la última novela de la escritora ecuatoriana Mónica Ojeda, un viaje sensorial a través de la vida, la muerte y la música.
La novela comienza con la narración de un viaje de dos amigas a través de la voz de Nicole, una de las protagonistas. Ambas amigas, huyendo del terror y de la violencia de sus hogares, deciden acudir a un festival de música chamánica a las faldas de un volcán. A lo largo del camino conocen a personajes que se irán uniendo y enlazando con las protagonistas Nicole y Noa. Todos los personajes entran en la narración para contar sutilmente la historia de Noa, el personaje principal de la obra. La divergencia de opiniones entre las protagonistas sobre el festival y el extraño comportamiento de Noa harán que la distancia entre ambas aumente llegando a tomar caminos separados.
Pregunta: ¿cómo describirías `Chamanes eléctricos en la fiesta del sol´?
Respuesta: Pues yo diría que es una novela sobre chicas y chicos jóvenes que están tratando de hacer una fiesta del duelo y de la muerte. Esta comienza con jóvenes que van a un festival de musica experimental en las faldas de un volcán en un país que está azotado por terremotos, por erupciones volcánicas y además, las narcobandas. Además de ciudades peligrosas donde hay balaceras (tiroteos) todos los días, donde hay muertos, sangre, horror, etc. y lo único que quieren es reclamar la posibilidad de ser jóvenes en un contexto donde parece que les quieren amputar la posibilidad de futuro. Y a través de la fiesta, a través de la música, a través del baile y a través de la poesía ellos intentan hacer un cuerpo diferente al cuerpo de la violencia. Un cuerpo imaginativo, que de alguna manera sea capaz de imaginar un futuro.

P: ¿con qué intención nació la novela?
R: Yo creo que nació por una sinergia de situaciones. Nació por la situación de Ecuador, que está en el contexto azotado por las narcobandas, la violencia… Solo en 2023 hubo más de 7.000 muertes violentas en Ecuador. Es un país pequeño, es una locura esa cantidad de muertes violentas. Estamos ante una guerra (aunque muchos no lo llamen de esa forma). Toda mi familia está en Guayaquil aunque yo viva en Madrid. Entonces, cuando empecé a escribir la novela, todavía las cosas no estaban tan oscuras como están ahora, pero ya se olía la dificultad y la violencia en escalada. Entonces empecé a escribirla con justamente esa visión de qué es lo que hacemos las personas jóvenes en contextos de peligro. Y la pregunta que siempre tenía en la cabeza era “¿qué hace un cuerpo en situación de peligro?” Y las respuestas son varias:
Primero, paralizarse. Pero los cuerpos que no se paralizan en una situación de miedo, ¿qué hacen para resistir? Pues tratan de revivificar el cuerpo, hacer algo con el cuerpo que no sea la muerte y ¿cuando el cuerpo está más vivo que en el goce, que en el baile, que en la búsqueda de la belleza, que en la búsqueda de la emoción? Aunque a veces la emoción también es un territorio peligroso en el que habitar.
La música como acompañante de lo sensible
P: Además hay mucha simbología entre la música y las emociones
R: Sí, me parecía muy interesante que el festival de musica fuera en los Andes, en los pies de un volcán; Me parecía interesante que la música llamara al miedo, pero también al deseo; Me parecía interesante que el personaje de Noa estuviese buscando el origen a través de buscar al padre que la abandonó cuando era una niña y poner todas estas cosas juntas. Los recuerdos de la violencia en Guayaquil, los recuerdos de los muertos, pero luego también esta especie de búsqueda de la voz poética colectiva como que está buscando cantar en medio del duelo. Siempre se me venía a la mente esa frase de Boecio en la que dice “cantando se hace más dulce el llorar”, porque de alguna manera eso le mete dulzura al dolor y nos calma, pero a veces también se canta con muchas otras emociones: con rabia, con terror, con urgencia…
Hay muchas formas de cantar, y aquí se explora un poco esa posibilidad que tiene el canto y la música, el canto vinculado a la poesía. Esa doble salida que tiene: Por un lado, la búsqueda de la belleza y por otro lado, cómo te puede arrastrar a zonas liminales de la experiencia y a zonas oscuras. Porque si el arte, como la música y la poesía, es una forma de conocimiento, de autoconocimiento y de conocimiento colectivo, significa que también para conocerte tienes que entrar en pozos oscuros. Y el arte también entra ahí.
P: Tratas el miedo desde un punto de vista no tan oscuro, sino que todo aquello que nos infunde a nosotros es algo positivo o mejor dicho, sensible.
R: Algo que me interesaba era pensar el porqué queremos escuchar a veces lo terrible, lo que nos da miedo. El volcán es una amenaza, pero también es la vida. Un volcán estalla y la tierra años después se convierte en una tierra súper fértil; un volcán estalla y de repente nace una isla; un volcán estalla y de repente se genera una nueva geografía. Hay un verso de María Auxiliadora Álvarez que me gusta mucho que dice: “el derrumbe nos ha dejado una nueva montaña”. Pensar que la destrucción te ha dado un paisaje diferente, no te da la muerte, sino un paisaje distinto. Cuando escuchas el volcán te viene toda la fragilidad de que todo puede ser destruido en un segundo, pero también te viene toda la belleza de la vida, que es justamente esa fragilidad. La vida es bella porque es frágil.

Noa
P: Toda la historia de Noa está contada desde varios puntos de vista, pero no a través de su perspectiva, la cual resulta la más enigmática.
R: Justo por eso. Siempre es enigmático lo que no conoces. Para mí estaba super claro que Noa era un personaje misterioso, complejo, que tiene una forma de relacionarse con la realidad muy particular. Unos deseos muy particulares con unas heridas muy particulares, y tenía claro que no quería que eso se rompiera permitiendo que hablara. Si ella de repente hablara, todo se transparentaría demasiado y a veces escribir un libro tiene mucho que ver con generar un deseo que no se satisface. Si el libro satisface todo el deseo que puedas llegar a tener entorno a él puede estar bien, pero no es algo que a mí me interese mucho. Me interesaba mantener ese misterio, no romperlo. Lo que sí quería era hacer hablar a alguien que estuviera cerca a Noa, Nicole. Por lo tanto, alguien que estuviera tan cercano a ese misterio pudiera, sin tocarlo ni revelar su misterio, hablar de él. Nicole está tan cerca que puede hablar de Noa, pero a la vez también hay una distancia.
El pasado por encima del presente
P: Claro, porque se supone que son mejores amigas desde hace mucho tiempo y que se conocen la una a la otra mejor que nadie. Pero en un momento de la historia Nicole dice “no conozco a Noa”. Por lo que, ¿el querer conocer a su padre va más allá de toda la amistad que tiene con Nicole? Porque en la relación con su padre Noa no tiene amor.
R: Yo creo que unas de las revelaciones que tiene Nicole en el libro es que en realidad nunca puedes llegar a conocer a nadie, por lo menos no del todo. Porque la gente cambia y muta, tiene sus transformaciones y tiene sus zonas opacas que por más que conozcas a alguien en realidad nunca conoces 100%. Nicole se da cuenta de que su amiga está cambiando, está sufriendo un cambio que la está distanciando de ella, incluso reacciona muchas veces con un amor posesivo. Tiene miedo de perderla y se cierra con una especie de caparazón juzgando a todos los demás con cierto desdén. Noa no es que no quiera a Nicole, sino que a veces en la vida nos distanciamos de personas a las que queremos porque nuestros intereses y nuestros deseos empiezan a ir por otro territorio. Noa va por un pensamiento más delirante y poético, y se quería entregar a una serie de experiencias que Nicole no. Ambas sabían que no iban a poder seguirse la una a la otra. También sabían que iban a tener que tomar distancia de su amistad. Yo quería trabajar el abandono desde muchas aristas. A veces abandonamos porque no tenemos otra posibilidad, porque no estamos sintiendo conexión, porque no tenemos facilidad de cuidar del otro, etc… Como es el caso del padre de Noa, que tenía muchas ganas de sentir lo que no sentía. Hay una parte de la novela que dice “el amor no se reclama y el desamor no se cuestiona”. No puedes cuestionar el hecho de que no te amen. Por eso quería tratar este tema en la novela, el abandono no como un lugar de juzgamiento de quien abandona, sino la tristeza que da no poder sentir y no ser capaz de cuidar de otros. Da lástima alguien que no puede cuidar o que no siente nada por nadie. Siempre es mejor sentir.
Amor y miedo, dos caras de la misma moneda
P: Dentro de la obra el miedo toma gran importancia y funciona como móvil de todos los personajes. Y a la vez, dentro de este miedo se esconde un amor de distintas formas, como relaciones familiares, amorosas, amistosas, sexuales… por lo que, ¿cuál crees que es más fuerte dentro de estas relaciones, el miedo que motiva todo o el amor que se tienen entre ellos?
R: Yo creo que para cada personaje es algo distinto. Para Pedro es más fuerte el amor. Pedro es un personaje que logra darle sentido a su vida a través del cuidado a alguien a quien quiere y por lo tanto, se entrega a la fragilidad y a la ternura con una valentía tremenda, porque aceptar la vida desde ese lugar es aceptar el miedo también. Enfrenta el miedo poniendo muchísimo amor, cosa que no todos los personajes lo hacen así. El padre es un hombre atravesado por el miedo, el que renuncia a poder amar. La única relación profunda que tiene es con su perro. Prefiere no querer a nadie para no tener que perderlo o para no tener que experimentar el cuidar a alguien. Él no le puso amor de por medio al miedo. Otros personajes le ponen otras cosas, Nicole por ejemplo, la amistad. Por eso cuando siente que va a perder a Noa se encuentra sola y atemorizada en medio de tanta violencia. Así, cada personaje tiene sus búsquedas y sus respuestas. Pero sí es verdad que son personajes atemorizados buscando un refugio, y tratan de crearse ese refugio de una manera desesperada. A veces encuentran ese refugio en otras personas, en la música, otras veces en la poesía. Pam lo busca en la música, Mario en el baile, Nicole lo busca en Noa, Noa al principio lo busca a través de su padre y después a través del canto y la música, Pedro lo encuentra en Carla… Por lo que hay mucho miedo y mucho amor, porque creo que siempre van juntas esas dos emociones. Amar es temer y temer es amar.
La muerte como camino y no como final
P: Toda la obra contempla la muerte como un proceso y no como un final. El silencio precede a la violencia. Si esto se extrapola a la muerte, habla de “algo más” después de la muerte. Hay un momento en que dices que la muerte es luz, en contraposición a la oscuridad que suele encarar.
R: Cuando estaba escribiendo la novela quería trabajar con las dobles caras de las cosas: vida y muerte, goce y dolor, belleza y terror… Por un lado, en el contexto de la novela la muerte representa la violencia, porque están en una situación de violencia y la muerte se impone en otros cuerpos a veces con mucha crueldad y de manera abrupta por lo de las narcobandas, las situaciones de las ciudades… Pero luego también está la otra posibilidad de muerte, que es la muerte como proceso natural y no como proceso de violencia. En esas dos vertientes hay una muerte que es mucho más “chocante” y otra que tiene su belleza. La belleza de lo efímero, la belleza de lo natural… Pero también hay otro aspecto de la muerte que a mí me parece hermoso y que tiene que ver con cómo en realidad morimos porque somos seres orgánicos, pero en realidad hay una pervivencia de lo que fuimos a través de la comunidad, de lo comunitario.
P: Por último, ¿como definirías esta novela?
R: Te la voy a definir con una frase de la misma: “Este libro trata sobre cómo el refugio no es un lugar, sino una emoción”.


