Doce relatos que escapan de la realidad para explorar un mismo eje temático: la violencia contra las mujeres en México
Con Soñarán en el jardín, Gabriela Damián Miravete se consolida como voz feminista en la literatura hispanoamericana y se sirve de la ciencia ficción para reflejar y denunciar la situación a la que se enfrentan las mujeres mediante una prosa tan poética como política.
Crítica a la violencia machista
Soñarán en el jardín es una obra fragmentaria, compuesta por cuentos independientes, pero que pertenecen a un mismo universo narrativo. Los doce relatos están vertebrados en torno a un tema común: la realidad de lo que supone ser mujer en México. Las historias están protagonizadas por mujeres de distintas edades y contextos sociales. Esta diversidad de personajes y escenarios converge en una experiencia femenina compartida por todas ellas.
El libro comienza con el relato de una niña que sufre abusos sexuales por parte de su hermano. A este le suceden otras once historias cuyos personajes se enfrentan a diversos conflictos sociales y existenciales. En todas se evidencia la violencia sistemática contra las mujeres y la ausencia de ayuda institucional. Cordelia, Verónica o Nerissa son solo algunas de las protagonistas que encontrarán en la solidaridad y en la memoria la única vía de escape posible.
Un nuevo uso de la ciencia ficción
Gabriela Damián Miravete opta por alejarse del realismo, no con una intención evasora, sino amplificadora. La ciencia ficción actúa como una proyección de los problemas existentes y permite observar la realidad desde otras perspectivas. Elementos oníricos, fantásticos y tecnológicos se insertan en las historias y las hacen tan insólitas como fascinantes. El lenguaje, poético y sensorial, resulta de gran eficacia comunicativa.
En Soñarán en el jardín se mezclan la ciencia ficción, la fantasía y el horror; se confunden el pasado, el presente y el futuro. Los constantes saltos temporales y narrativos dotan a los relatos de una gran complejidad. En ellos aparecen flores psicodélicas, fenómenos geológicos extremos e incluso episodios apocalípticos. La naturaleza constituye, por lo tanto, un elemento central que participa activamente en la trama.
Visión esperanzadora
El último relato, Soñarán en el jardín, no solo da nombre a la obra, sino que además contiene una crítica social mucho más directa y denuncia explícitamente la violencia machista. La protagonista de la historia, Marisela, se presenta como la Guardiana de un jardín construido con el propósito de actuar como memorial holográfico para todas las víctimas de feminicidios. Allí vuelven a la vida todas las mujeres cuyas vidas se truncaron a manos de hombres y que merecen ser recordadas.
«quienes hacían esto no eran monstruos, no era jack el destripador: eran sus compañeros de la escuela, sus novios, sus familiares, el taxista simpático que te hizo la charla ayer, el policía de la esquina.»
Lejos de adoptar un tono fatalista, Gabriela Damián Miravete cierra su obra dejando espacio a la esperanza de un futuro mejor. Esperanza que recae sobre la propia comunidad de mujeres, que lucharán por recordar a las víctimas como forma de resistencia. Son los vínculos entre ellas mismas y los lazos de solidaridad los que lograrán, a ojos de la autora, desafiar el orden patriarcal.
Gabriela Damián Miravete
Nacida en Ciudad de México en 1979, Gabriela Damián Miravete es escritora, editora y guionista. Ha sido galardonada con el premio Otherwise por su relato Soñarán en el jardín y destaca por su magistral empleo de la ciencia ficción como herramienta de reflexión y denuncia. Con esta obra, Alfaguara apuesta por una autora contemporánea de indudable talento y, al mismo tiempo, contribuye a visibilizar el machismo estructural aún presente en muchas sociedades actuales.
Gabriela Damián Miravete se suma, con esta obra, a un importante elenco de escritoras latinoamericanas que huyen del realismo para escribir y reflexionar sobre conflictos sociales. A través de elementos fantásticos y sobrenaturales, condena la violencia hacia las mujeres y acerca su obra al gótico feminista. Su nombre se vincula a otros ya consolidados, como el de Mariana Enriquez o Mónica Ojeda. La ciencia ficción se transforma, así, en un vehículo de denuncia ante sociedades marcadas todavía por una profunda desigualdad de género.


