El autor nos habla del proceso y los temas que desarrolla en su libro
Ultravioleta, el debut literario de Milo Quifes, narra la historia de Jer y Hugo; dos jóvenes que se ven inmersos en una travesía de autodescubrimiento, complicidad sincera y sanación mutua perseguidos por la culpa, el perdón, los sufrimientos y la ausencia con la que han tenido que convivir durante toda su vida.
Milo Quifes (2001) acaba de publicar, Ultravioleta, su primera novela. Se trata de un chico muy seguido en redes sociales, crea un contenido espontáneo y personal que le ha ayudado a conseguir editar su trabajo literario. Pero, aún así, Milo no es sólo lo que muestra en su perfil, es mucho más que eso y, todo lo que esconde, nos lo revela en este libro. El amor, la culpa, el rencor, la ausencia o el sexo se entrelazan en sus páginas proponiendo las vivencias de sus personajes y ayudando, en esencia, a que el lector comprenda sus propios sentimientos. Nos reunimos con él para tomar un café y zambullirnos en todos estos aspectos.
Pregunta: Vale, lo primero que te quería preguntar: en la lengüeta del libro dice que llevas toda la vida escribiendo, ¿por qué?
Respuesta: Cuando echo la vista atrás me recuerdo dibujando, escribiendo, da igual lo que sea, yo escribía. Y ahí, pues más o menos, gracias también a todas mis profesoras de lengua, que las quiero a todas con el alma, me acuerdo que seguí escribiendo en el colegio, en primaria, en el instituto, toda la vida. O sea, no recuerdo nada que no fuera a escribir.
P: Entonces ya tenemos el porqué. Y ahora, ¿para qué has escrito esta novela? ¿Qué querías contar?
R: Realmente no quería contar nada. O sea, es un poco sorprendente. Quería tomarme la justicia por mi mano de la vida, decir: “De qué me iba a servir haber sufrido lo que he sufrido si no puedo ayudar a otros a que se sientan entendidos o que empaticen o que se sientan que no están solos con cada una de sus cosas”.
P: ¿Quién es Milo Quifes? ¿Quién eres?
R: Es curioso. Yo creo que Milo Quifes es una cara de la red social. En verdad yo soy lo que muestro en mis redes sociales, pero también soy lo que no muestro. Por eso me gusta publicar con ese nombre, porque es una manera de expresar esa parte que no se enseña en las redes sociales y que no me he permitido mostrar, porque bueno, no me gusta ser del todo sincero, porque hay una parte de sinceridad en mi vida que no me gusta. Pero con esta clase de literatura, con estos libros, pues me puedo permitir un poco más sincerarme con el mundo.
P: O sea, realmente, la mayor parte de los artistas utilizan los pseudónimos para esconderse o crear otra personalidad, pero tú utilizas el pseudónimo para mostrar algo de ti que es verdad.
R: Sí, sí. Es la manera de mostrar lo que a mí me gusta.
P: Tienes 68.000 seguidores en Instagram, 18.000 en Twitter y 1,2 millones en TikTok, ¿te consideras un influencer?
R: No, porque no cobro de ello nada. Yo pienso que se llamaría influencer a una persona que también trabaja de ello, cobra dinero y no está teniendo tres empleos a la vez. Pero bueno, sí es cierto que recomiendo cosas y hay gente a la que le gusta, como el vídeo de Tan Poca Vida, que fue un boom. Gracias a ese vídeo me descubrió la editorial. Con ese vídeo se interesó Gema, mi editora, y de ahí partió que ella leyera lo que yo escribía. Me pareció muy curioso, la verdad. Me he intentado autoboicotear todo el rato diciendo que no valía, que solamente se fijaron en mí por los seguidores, pero al terminar el libro me demuestra a mí mismo que valió la pena, que no debo autoboicotearme y que valgo para esto.
P: Pues entonces, mira, es que va al pelo. ¿Crees que tu posicionamiento público, entiendo que sí, te beneficia a la hora de publicar el libro?
R: Sí, por supuesto.
P: ¿Crees que el hecho de exponerte tanto en redes sociales puede hacer que se te tome menos en serio como escritor?
R: No, para nada. Es más, cuanto más te expones más cercano eres a la gente. Y por una o por otra te sirve para, digamos, publicidad y marketing. Cuanto más cercano eres, más intriga hay por saber qué clase de libro has escrito.
P: Dime qué sientes al haber conseguido la segunda edición en una semana y conseguir ir a firmar a la Feria del libro de Madrid y a la Feria del Libro de Zaragoza.
R: Mira, eso me lo pregunté ayer. Porque no es lo que pensaba que sentiría. Es como tener un sueño y haberlo cumplido, pero no tener el sentimiento que esperabas. Es bueno, pero llevas tantos años formando ese sentimiento en tu cabeza, tantos años maquetando el cómo te vas a tener que sentir que, cuando llega el momento y no es… incluso estando en un estado de felicidad te sientes como poco realizado. No es lo que pensaba que sería. Estoy muy feliz. Es un nuevo tipo de sentimiento que me tengo que acostumbrar y asimilar, pero es muy extraño.
P: En la contraportada del libro pone en letras mayúsculas “¿Qué haces cuando la culpa y los recuerdos amenazan con ahogarte?”. ¿Qué haces tú?
R: Desgraciadamente dormir. Sí, he intentado ir al psicólogo y no me funciona. No soy yo muy fan de los psicólogos. En mi experiencia personal. A mí me gusta decir: «Vale, pues vete afuera a leer. Tómate un café. La vida sigue siendo una mierda, pero te vas a tomar un café.»
P: Ya hablando en profundidad sobre Ultravioleta, ¿hasta dónde llega la ficción en el libro?
R: ¿Hasta qué punto es ficción? Vale, lo del padre no es mío. Afortunadamente tengo a mi padre bien. Todo lo demás puede que sea todo verdad, puede que sea todo mentira. Sí es cierto que nunca he tenido una relación amorosa. Nunca he tenido una relación y solamente me ha gustado una persona en la vida y tampoco se pudo. Así que me sigue pareciendo un poco curioso cómo puedo escribir sobre el amor si nunca lo he sentido. Pero sí es cierto que las personalidades de ambos son mías. Los dos. Cada uno tiene un poco de mí y a la vez cada uno tiene su propia vida.
P: Una de las cosas que me llamó más la atención de la novela es el hecho de que haya dos narradores y que estén muy bien justificados. A nivel de escritura, ¿fue difícil cambiar de registro y que se note cuándo es uno y cuándo es el otro?
R: Pues para mí realmente no. Yo los veía. Entonces sabía perfectamente cómo era cada uno y era meterme en la piel de uno y ya saber qué escribir. El problema es cuando les tocaba dialogar juntos. Ahí los dos se me entremezclaban e intenté separarlo todo lo que pude y salió una cosa curiosa. No sabría explicarte cómo, pero incluso teniendo los dos los mismos problemas y hablando en la misma tesitura, cuando yo lo leía me seguían pareciendo distintos. Entonces, es como tomarte un café con un amigo y que los dos tengáis las mismas motivaciones y las mismas razones y seguís siendo dos personas distintas.

P: Hugo y Jer son los dos personajes principales, a la vez que los narradores. En un capítulo cada uno define al otro. Hugo dice que Jer no sabe no querer, siente mucha responsabilidad con los demás, no es capaz de disfrutar de su tristeza y huye del dolor ¿Añadirías algo más? ¿Quién es Jer?
R: Realmente Jer es un chico muy juguetón y muy alegre. Lo que pasa es que ni siquiera él se da cuenta de que a veces tiene unos puntos que tú dices: tienes tu rapidez mental a la hora de inventar, tu agilidad para hacer bromas o tu agilidad para irte de esas bromas. Él es muy inteligente y a la vez es muy ciego para otras cosas. No es una persona que digamos muy activa sexualmente, por decirlo así. Pero sí es cierto que él es más de, en el momento en el que siente una gran atracción romántica por alguien, es cuando más le nacen los deseos.
P: Por su parte, Jer dice que Hugo camufla su introversión en una personalidad extrovertida, se considera a sí mismo malvado, cambia de círculos sociales continuamente y, a la vez, se siente solo, parece que causa sus propios sufrimientos para justificar su malestar. ¿Es así Hugo?
R: Sí, Hugo es así tal cual. Tal y como lo define. Lo que me gustó de este capítulo es que cada uno captó al otro al momento con sus conversaciones. Se supieron ver bien.
P: En la novela hay un momento en el que se menciona cierta aplicación de citas de una manera no muy positiva, ¿Qué opinas sobre esto? ¿Qué problemas le ves?
R: Cada persona ha tenido su experiencia en esta cierta aplicación de citas. En mi caso, por ejemplo, no ha sido muy positiva. La he odiado, pero porque la he odiado en mí mismo. (¿Puedo decir el nombre ¿no?) Grindr, realmente, no creo que tenga la culpa. Grindr somos nosotros en conjunto. La aplicación es odiosa porque yo odio esa parte de mí mismo. A lo mejor hay gente que ha sabido gestionar esos sentimientos, esas acciones o esa forma de conocer gente en condiciones y para él la aplicación es útil. Por ejemplo, en el caso de Hugo, con la infancia que ha tenido, no ha sabido gestionar el sexo o la culpa tras el sexo. Por lo cual, para él todos esos sentimientos negativos son sinónimo de Grindr, tanto como, por ejemplo, son para mí.
P: Justo sobre este tema, el capítulo me recordaba mucho a un ensayo que me leí hace poco de Eric Fromm, El arte de amar. Entonces, te he traído un pequeño “comentario de texto” para que me digas qué opinas tú sobre esto: “Si el deseo de unión física no está estimulado por el amor, si el amor erótico no es a la vez fraterno, jamás conduce a la unión salvo en un sentido orgiástico y transitorio. La atracción sexual crea, por un momento, la ilusión de la unión, pero, sin amor, tal «unión» deja a los desconocidos tan separados como antes —a veces los hace avergonzarse el uno del otro, o aun odiarse recíprocamente, porque, cuando la ilusión se desvanece, sienten su separación más agudamente que antes.” ¿Estás de acuerdo con esto? ¿Que, si no hay amor en las relaciones sexuales, al concluir nos sentimos más vacíos?
R: El sexo funciona sin amor, pero el sexo sin amor te deja vacío. Yo he tenido toda mi vida sexo vacío y culposo, que yo sepa. Sí es verdad que puedes llegar a crear un mínimo de vínculo, amistad y relación, como para que sea soportable, pero es porque yo lo que quiero y deseo en mi vida es amor, es sexo con amor. Pero porque es lo que yo busco. Hay personas que no buscan sexo con amor, entonces para ellos no existe la culpa tras el sexo.
P: O sea, para ti sería más bien la disonancia cognitiva de lo que estás buscando y lo que, por el contrario, haces.
R: Exactamente. ¿Tú qué deseas? Sexo con amor. Si no tienes sexo con amor, lo que vas a sentir tras eso es sentirte sucio. Si tú buscas solamente sexo y eres consciente de que mereces amor, pero no es lo que buscas ahora, puedes tener sexo perfectamente sin culpa. Es dependiente de lo que desees, lo que necesites y lo que tengas claro en ti mismo.
P: La novela está etiquetada como ficción LGTBI+ y es cierto que hay una temática de ese tipo, pero, por ejemplo, no hay una duda y un descubrimiento de la sexualidad o al menos no se hace explícita, acontece como lo haría cualquier amor. ¿Crees que lo central en la obra es el componente de ficción LGTBI+? ¿Habría que encasillarla ahí?
R: Cualquier obra que tenga como protagonistas personajes LGTBI es una novela LGTBI a mi modo de verlo. Que sea reivindicativa o no, es distinto. Ahora, lo raro de las novelas es tener que etiquetarlas porque para marketing es necesario. A mi forma de parecer, no quería centrarme en etiquetar a mis personajes de gay, bi o lesbiana, pero porque, a día de hoy, creo que no hace falta, por así decirlo. Si yo lo sintiese así lo habría escrito, no tengo problema, pero quería centrarme en otras cosas en mi libro a parte de que mis personajes sean LGTBI o que uno acabe de descubrir que se siente atraído por un chico. Quería darle esa naturalidad.

P: En el libro hay mucha presencia de la culpa y del rencor, pero también hay mucho amor entre todos y cada uno de los personajes sin importar estos obstáculos, ¿qué crees que es el amor o por lo menos de qué manera aparece en la novela?
R: Lo que más me ha gustado de escribir esta novela es descubrir que existen muchos tipos de amor. Me he dado cuenta que con cada persona tienes un amor distinto. Jer ha podido tener un tipo de amor con Hugo y, a lo mejor en un futuro muy lejano, Hugo tiene un tipo de amor con otra persona. A Jer le ha ayudado mucho a vivir en ese mundo que ha creado con Hugo. Entonces, para él ha sido terapéutico, ha sido de descubrir, ha sido de derribar barreras, de decirse a sí mismo: tengo que empezar a preguntarme cosas sobre mí mismo. Para mí, el amor es una relación con alguien con el que pasármelo bien y, a la vez, crecer como persona, buscar el bienestar mental.
P: El amor de Hugo y de Jer, como tampoco está precisamente muy categorizado, es una isla, una tregua entre tanto sufrimiento, de repente han creado un mundo aparte. Es privado, es suyo. No sólo hacen una isla fuera del resto de la humanidad, sino que también es una isla fuera del tiempo porque no ha habido pasado. O sea, no existe el pasado. Ellos hablan y conjeturan sobre el amor.
R: Es justo eso sí, qué bonito, me gusta un montón. A veces me vuelvo a leer partes y me sorprende cómo habla la gente del libro.
P: ¿Te lo has leído muchas veces?
R: Sorprendentemente, no. Sé que hay muchos autores que se lo leen muchas veces y yo, quitando los primeros capítulos, que sí o sí los estaba leyendo todo el rato. Porque el escritor novato se relee todos los capítulos de nuevo y lo reescribe todo y no avanza. Pero, quitando eso y las correcciones de la editora, no me lo he vuelto a leer. Es más, a veces cojo el libro y lo abro y me pongo a leer. Yo mismo me pongo a leer los capítulos y, sé lo que pasa, claro, pero luego digo: «Vale, me interesa», y sigo leyendo. Intento no hacerlo porque sé que de un libro te cansas, pero yo, a día de hoy, lo sigo disfrutando.
P: ¿Crees que al final del libro, haciendo un análisis de todo lo que ha sucedido, se perdona todo lo que se tenía que perdonar?
R: La verdad es que no. Me parece curioso porque, incluso yo como escritor de esta novela, tengo dudas sobre qué debería perdonar Jer, qué debería perdonar Hugo, qué deberían perdonar el resto de los personajes. Hay cosas que simplemente se puede avanzar y no perdonar para alcanzar un bienestar. Es más, no perdonar algunas cosas es lo que nos sirve para en un futuro progresar en una relación.
P: En este sentido, ¿perdonar es una cuestión de voluntad?
R: De orgullo, pero de orgullo e inteligencia me parece. Yo es que soy muy estratégico. Entonces, por mucho que yo sienta X cosas, para mí prevalece el ser inteligente. Hay cosas que me encantaría perdonar a las personas, pero que, por orgullo o por inteligencia, a mí mismo me digo: no tienes, no debes hacerlo. Y en mi caso funciona. Hay muchos tipos de personas, hay muchos tipos de caminos a escoger dentro del perdón.
P: La ausencia es uno de los temas clave de la novela, ¿crees que la ausencia es real? Es decir, parece que, aunque haya una distancia entre personas, siempre se mantienen presentes de alguna manera.
R: Claro, es que en este libro hablo de una ausencia de lo que ya ha habido. En el sentido de que los personajes han estado conviviendo y de repente ya no están. Entonces, en el momento en el que tú has crecido con una persona a tu lado y de repente tienes que seguir creciendo sin ella, empiezas a tener muchísimas más preguntas y reflexiones y muchos más caminos a escoger que antes no tenías. Entonces, realmente, si encima eran personas que te guiaban hacia un bien o una felicidad, se vuelve muy duro saber qué camino escoger. La ausencia simplemente es tener una multitud de necesidades que no deberías haber tenido.
P: Hay un tipo de ausencia que a mí me pareció muy curiosa leyendo el libro. Precisamente en el soliloquio de Hugo en la terraza.
R: La ausencia de algo que no has conocido.
P: Claro. Es la nostalgia enfocada hacia el futuro, también hay una ausencia que no es perder a alguien.
R: Sí. Claro, pero eso ya no es tanto una ausencia, sino más bien un deseo. Entonces, es como que existe el personaje, pero porque lo has creado en tu cabeza. Sigue siendo algo en tu vida que te guía, aunque no exista a tu lado. Sí es cierto que, en el caso de Hugo, llegó una edad en la que empezó a crear ese personaje en su cabeza y lo llevó hasta tal camino. No ha crecido con él, no existe en la vida real por así decirlo, no lo conoce, pero sí es cierto que sigue siendo una persona que le ofrece una guía o le ofrece un tipo de sentimiento que él quiere. Entonces, sea deseo o sea una persona tangible, sigue siendo también un personaje de la historia.

P: Hay un periodo de tiempo en el que un personaje cae en la llamada “Ley del hielo” y se aísla emocionalmente, ¿qué crees que saca en positivo de esta etapa?
R: Vale, esto es arma de doble filo, porque realmente él lo que hace es darse cuenta de todo. Y dice: «Vale, todo ahora mismo en mi vida no es lo que yo quiero». Gracias a lo que pasó con Hugo se ha dado cuenta de que ahora lo que él quiere es seguir sus sentimientos y no la inteligencia. Entonces, esto fue un “darme cuenta” radical. En su caso lo pilló o lo tornó un poco agresivo, porque es como: vale, no me habléis, voy a pensar ahora en mí y todo lo que llevo acumulado en mi interior. En positivo sacaría finalmente tomar las riendas de su vida, que eso siempre es muy importante, y, en negativo, toda la culpa que siente por haberlo hecho.
P: En el libro, aunque no vayamos a revelar en que contexto, hay un personaje que toma una decisión sobre su relación con otro so pretexto de “no hacerle daño”, toma una decisión que le correspondía al otro ¿qué opinas de este tipo de comportamientos?
R: Hay un tipo de egoísmo ahí que nunca llegamos a ver con tomar decisiones por el otro. Porque, realmente es el amor que le tengo a la otra persona dispuesto a modo de espejo. Lo que me parece correcto es lo que hizo Hugo, decir las cosas claras, pero yo personalmente lo hubiera perdonado en el primer momento. Hugo más o menos hizo lo mismo. De repente le echó la bronca, le dijo: “cómo te atreves”, después de todo lo que pasó, pero yo habría hecho lo mismo. A mí me vuelve esa persona y me mira y, por mucho que yo quiera ser inteligente, de repente entiendo por qué lo hizo y, aunque sepa que hay un tipo de egoísmo intrínseco, no le puedes culpar por ello. Hay que saber medir la culpa y medir el perdón.
P: En los agradecimientos finales, cuando te diriges al lector, dices que este libro es un refugio, ¿por qué crees que lo es?
R: Para mí refugio es un lugar donde apartarme un poco del estruendo del mundo. Entonces, sí es cierto que en este libro tienes un tipo de estruendo, pero es un estruendo que yo siento que a veces necesito para percatarme de que esto es lo que estoy sintiendo. Me siento cómodo sabiendo que hay alguien más recibiendo o existiendo de esta manera. Para mí un refugio es sentirme acompañado, por así decirlo. Incluso dentro de todo el ruido, sentirse acompañado para mí es necesario.
P: Lo último que escribes en los agradecimientos es que es momento de contar una nueva historia ¿qué historia?
R: Muy buena. Había pensado hacer un segundo libro, pero creo que no. Pienso que ha acabado. Podría contar mucho más de lo que le pasa, porque hay mucho más, pero es que esta es la historia que quería contar. A día de hoy sigo escribiendo, pero a veces me cuesta saber qué tipo de preguntas hacerme para seguir escribiendo. Como escritor te das cuenta de que no estás escribiendo cuando tu cabeza no funciona correctamente y, cuando estás escribiendo, tu cabeza se siente cómoda con ella misma. Incluso con todo lo que sufres, te sientes cómodo. Sabes que es tu sufrimiento, es tu manera de expresar y te sientes cómodo incluso dentro de todo eso.
P: Ya para despedirnos, ¿por qué hay que leer Ultravioleta?
R: Yo soy una persona normal que ha escrito un libro normal. Yo, igual que cualquier otra persona, cada uno a su manera, he sufrido y he crecido en un tipo de ausencia, un tipo de dolor. Entonces, este libro realmente quiere tratar muchos temas, pero a la vez solamente trata uno, que es: quiero sentirme acompañado, quiero compañía, pero ni sé por qué la quiero, ni sé cómo tenerla, ni sé, ni siquiera, si me hace falta. Realmente este libro trata mucho del amor, por mucho que hable de la culpa o la ausencia, habla de la relación y el amor que sentimos unos a otros. Yo lo he explicado a mi manera, con esta historia, como he podido, como lo he vivido. Y quién sabe, a lo mejor esta historia tiene que ver contigo y no sabías explicártelo. Si te sirve bien, si no, pues ya está.


