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‘Tan Poca Vida’ está escrito para destruir al lector

«¿Qué precio tiene la vida cuando ya no tiene valor?». Con esa premisa, Hanya Yanagihara presenta el gran revuelo en la literatura de los últimos años. Tan Poca Vida está escrito para traumatizarte. 

Tan Poca Vida es el segundo libro de Hanya Yanagihara: una mujer cuya presencia se nota en la habitación. Ella es relajada, empática, cercana, pero sus escritos tienen un tono descarrilado de cualquier novela publicada en los últimos años. Ella misma lo define en una entrevista para Vulture como “un sueño febril del que no desconectó en 18 meses”;  era incapaz de concentrarse en nada más que en Tan poca vida. Hay muchos lectores que alegan que no es necesario conocer al autor para poder leer un libro, pero en el caso de Yanagihara, sí que lo es. De hecho, es necesario saber –o al menos, conocer de forma breve— qué tipo de persona ha escrito un libro tan brutal, en su sentido más visceral.

Hanya Yanagihara alegó en una entrevista a The Guardian que pasó su infancia dibujando cadáveres y esperando en habitaciones de moteles. Su padre la llevó a presenciar la autopsia de un cadáver y ella lo calificó como “maravilloso”. Añade, sin compromiso alguno: “Me encanta ver cómo de lejos llegarán nuestros cuerpos con el fin de protegerse, a toda costa. Pero en realidad,” sugiere ella, “a nuestros cuerpos no les importamos en absoluto”.

Coge esa idea. Mantenla en la mente. Bienvenido a Tan Poca Vida.

No, no es una lectura para cualquiera. No, no la leas si estás pasando por una mala racha.

La novela fue bestseller en 2015, su año de publicación, ganador del Premio Kirkus y finalista del Premio Nacional del Libro y el Premio Man Booker. Sin embargo, ha vuelto a hechizar al mundo con su aparición en booktok. Muchos lectores la califican como “la mejor novela gay jamás escrita”… aunque en realidad, la sexualidad de sus protagonistas poco podría importar si se tiene en cuenta todo lo que pasa a su alrededor.

¿De qué trata Tan Poca Vida?

La obra de Hanya Yanagihara sigue la vida y el día a día de un grupo de cuatro amigos: Jude St. Francis, Willem Ragnarsson, Malcolm Irvine y JB. La novela está ambientada en la ciudad de Nueva York y se extiende por varias décadas, a medida que los personajes crecen.

Aunque al principio se presenta como una crónica de la vida de cuatro protagonistas, acaba centrándose en Jude. Al inicio de su descubrimiento, Jude se presenta como un personaje muy enigmático, tanto, que ni siquiera sus amigos pueden decir que “le conocen”. Sin embargo, a medida que avanza la novela, los lectores van descubriendo poco a poco la infancia perdida de Jude; repleta de abusos físicos y sexuales hasta que consiguió escapar de aquella situación… al menos de ese lugar.

Se descubrirá que, aunque Jude ya no es abusado, tiene un recuerdo permanente de sus experiencias traumáticas. Esto le condiciona en el desarrollo de su día a día y en las dinámicas complejas entre los demás personajes. Willem se convierte en el apoyo principal de Jude, mientras que los demás se apartan lentamente de él al no saber entender ninguno de los comportamientos del protagonista.

La lectura se centra en los altibajos emocionales de Jude y cómo sus experiencias traumáticas lo han condicionado a convertirse en la persona que es y en las actitudes que decide tomar en su día a día.

Hanya Yanagihara | Fuente: Vulture

¿Cuál es el fenómeno de Tan Poca Vida?

El crítico Parul Sehgal sugiere que este libro es la perfecta definición de “traumatismo” (ficción que utiliza una historia de fondo traumática como atajo a la narrativa). Y lo es. Yanagihara ha dicho en múltiples ocasiones que ella escribió Tan Poca Vida para comprobar “cuánto puede aguantar un lector”. Hanya quería mostrar una versión exagerada de todo; del amor, del miedo, de la empatía, de la pena, del horror y de la violencia. Sobre todo, de esta última. «No lleva a ninguna parte adivinar cuánto puede soportar un lector y cuánto no. No puedes refrenarte por miedo a ofenderlo. La violencia del libro puede ser exagerada pero es que todo el libro lo es, yo lo quise así. Es exagerado el amor, la empatía, la compasión y sí, también el horror…”, alega la autora.

La violencia en Tan Poca Vida es el tópico protagonista del escrito. Se aborda de una manera cruda y detallada, sumergiéndose en las experiencias traumáticas de Jude St. Francis a manos de la autoridad y de las personas en las que confiaba. La novela se va a encargar de que el lector tenga que apartar la mirada de las páginas, pues la cantidad de sufrimiento que se expone es abrumador. Sin embargo, Hanya alega que ella no está particularmente interesada en el abuso, sino en el efecto a largo plazo que este tiene en los hombres. Para su entrevista con The Guardian, explica: “Creo que las mujeres crecen preparadas para sobrellevarlo. Los chicos no, y esto pasa para muchos de ellos. Y por supuesto que no están preparados para hablarlo. Les hace mucho daño mental”.

Los personajes de Hanya, de hecho, sufren casi en la total plenitud de la obra. Incluso en sus días más felices, los restos de violencia siguen brillando. La clave en todo esto es que Yanagihara quería escribir a un personaje imposible de salvar o arreglar, y ahí está la raíz de Tan Poca Vida. No existe ninguna esperanza de que la vida merezca la pena. Toda persona que sufra lo más mínimo, tiene que estar preparado para saber vivir con ello, o al menos, hacerse a la idea del futuro que le ampara: Morir. No existe la salvación. No existe la esperanza. Solo existe la verdadera miseria.

Amor y masculinidad en Tan Poca Vida

Uno de los principios de Yanagihara es que “si existe la verdadera miseria, también podría existir el verdadero amor”. Es una idea un tanto infantil envuelta en toda la brutalidad de Tan Poca Vida, pero en realidad, engloba toda la ficción de la autora. No obstante, no se debe confundir con el concepto de “amor como salvación”. Como se ha mencionado con anterioridad, a pesar de que la sexualidad de los personajes es un tema tratado en la obra, no significa que sea el enfoque principal de la historia.

La aparente falta de importancia de la sexualidad se debe a que la novela busca profundizar en el sufrimiento humano, la amistad, y la inexistencia de la redención. Entretanto, Yanagihara también hace una autopsia a la masculinidad moderna y propone una nueva construcción: Jude ha experimentado muchos traumas significativos a lo largo de su vida y está en una lucha constante con su vulnerabilidad y su autoimagen. Willem se muestra compasivo, empático y un profundo cuidado hacia Jude y todos sus seres queridos. La novela cuestiona los estereotipos de género y plantea preguntas sobre la visualización de la masculinidad actual a través de sus personajes. Aporta una versión muy compleja y humana de lo que significa “ser un hombre”.

El ”verdadero amor” lo retrata como el amor en la amistad. Lo califica como el más puro, auténtico y desinteresado que puede existir. Sin embargo, no se presenta de forma idealizada o perfecta. Como ya es su sello característico, aborda el sufrimiento y los desafíos que pueden abordar a este amor.

También es descaradamente íntimo. En muchas ocasiones se siente como si el lector estuviese contemplando algo que no debería estar contemplando en la relación de Willem y Jude, y de igual manera, resulta una de las relaciones más extrañas y depresivas que se podrían haber escrito. El miedo que Jude siente en la relación es palpable. Las decisiones que toma para conseguir complacer a Willem son deprimentes de leer. El verdadero amor existe, pero no es la salvación.

Tan Poca Vida a la izquierda. Hanya Yanagihara a la derecha | Fuente: MoonMagazine

‘Terrible y desesperanzador’

Esa es la verdadera calificación de Tan Poca Vida. Sehgal no pudo haber elegido una mejor palabra para definir un libro. Yanagihara maltrata a Jude como le apetece, y a pesar de las innumerables quejas de los lectores, ella se mantiene firme en su pensamiento: No cambiará su manera de escribir solo porque pueda herir la sensibilidad de nadie. Todas las cosas buenas que le pasan a Jude son terriblemente opacadas por los recuerdos de sus traumas o sus experiencias recientes, y el lector debe tener eso en mente si es que quiere completar la novela.

La novela está muy bien redactada, pero sobran páginas. Tal vez unas 250. La repetición del sufrimiento de Jude se hace a propósito, pero puede llegar a arrastrar al lector. Es una lectura pesada, con demasiados detalles, y a medida que avanza los detalles se hacen más explícitos. Las primeras 200 páginas se hacen duras, y no es hasta la mitad que el lector puede entender el verdadero contexto de lo que está pasando en la vida de los protagonistas.

¿Es legítima la romantización del sufrimiento que hace Hanya Yanagihara en Tan Poca Vida? ¿Hay romantización en el sufrimiento, acaso? Creo que no existe una romantización en el sufrimiento de Tan Poca Vida más que la zona de confort en la que Jude está atrapado al encontrar placer en el sufrir. Creo que el lector es un voyeur en toda la historia y que está leyendo algo que no tendría que haberse leído, con detalles viscerales y una historia demasiado cruda. Muchos lectores echan en falta el mensaje de esperanza, la redención final. Yo digo: “Se llama Tan Poca Vida. ¿Qué estabas esperando?”.

Aunque es ficción, hay muchas cosas que se sienten como reales: la crudeza de las emociones, la descripción de cómo de rota puede estar la realidad para alguien que ha sido abusado injustamente, y la impotencia al ver que ni siquiera los otros protagonistas saben qué hacer para que una persona de su alrededor mejore. No creo que el lector deba sumergirse en la novela pensando en que va a encontrar otro tópico profundizado que no sea el sufrimiento. No es una “novela gay”, a pesar de que sus protagonistas lo sean, o simplemente, de que sus protagonistas les atraigan los hombres. Es traumatismo puro y duro. Creo que muchas críticas podrían ser absueltas con ese argumento: Yanagihara solo quería hacer sufrir al lector. ¿Qué esperabas?

Siguiendo con ese factor, Jude se convierte en una marioneta. No solo comprueba cuánto puede aguantar el lector, sino que comprueba cuánto sufrimiento puede aguantar Jude. Todo lo malo que le puede pasar a un personaje, en efecto, le pasa a Jude, en un ritmo demasiado repetitivo para que haya una sensación de redención o mejoría. No creo que este libro pueda ser calificado como “triste”. Este libro es devastador.

Me pregunto qué es lo que estaría pasando por la cabeza de Hanya en su sueño febril para escribir esta historia.

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