El humor, el romance y la realidad de la vida cotidiana
El fenómeno chick-lit abarca aquellas obras literarias que tratan sobre la vida de las mujeres jóvenes, generalmente en la veintena o en la treintena. Recogen experiencias de la vida cotidiana relacionadas tanto con el ámbito profesional, la familia y la amistad, como con la vida amorosa de sus protagonistas.
El público objetivo suele ser lectoras, más o menos de la misma edad que los personajes de estas novelas. Estas buscan ver su vida reflejada en sus páginas o adentrarse en otras vidas alternativas que les enseñen cómo afrontar ciertos desafíos. El auge de las novelas femeninas ha marcado un antes y un después en la literatura moderna.
El nombre proviene de la combinación de “chick”, jerga que se usa para referirse a una mujer joven, y la abreviatura de la palabra literatura, es decir, “lit”. Sin embargo, cualquiera puede verse atraído por el encanto de este tipo de novelas, sin importar su edad, sexo, género, cultura, etc. El toque humorístico y realista, pero a veces romántico y atrevido, hace que muchas personas se conviertan en lectores potenciales.
Características del género
El principal factor característico de estas novelas es que sus protagonistas son mujeres jóvenes que deben resolver ciertos aspectos de su vida para así ser felices y sentirse realizadas. Por ello, la mayoría tiene finales felices y optimistas, que en ocasiones permiten que el lector imagine su final ideal.
Respecto a estas características propias de la chick-lit, existen novelas que captan a la perfección su esencia. Por ejemplo, Un cuento perfecto (2020) explora el romance en su esplendor pero también las dificultades de la vida de las mujeres, asuntos familiares y profesionales, etc. Además, Elísabet Benavent decidió añadir dos finales alternativos, uno feliz donde reina el amor y otro un poco más solitario. La autora incluye ambos finales para permitir al lector finalizar su propia historia. Pretende brindarle la oportunidad de elegir si desea el desenlace optimista o prefiere romper los esquemas de los libros de romance y optar por un final menos idílico.

Representantes de la novela
Este género se encuentra actualmente en uno de sus mejores momentos, pero para entender su éxito es imprescindible conocer sus orígenes y a las autoras pioneras. Todo comenzó en los años 90 y 2000, cuando algunas de estas novelas empezaron a hacerse conocidas. Escritoras como Helen Fielding, creadora de El diario de Bridget Jones (1996), Candace Bushnell, autora de Sexo en Nueva York (1997), o Lauren Weisberger, creadora de El diablo se viste de Prada (2003), fueron algunas de las mujeres responsables de la popularidad de este género en el ámbito internacional.
Pasando al ámbito nacional, cabe destacar a algunas autoras que hoy en día son la cara del fenómeno chick-lit. Algunas de ellas son Megan Maxwell, conocida por obras como Te lo dije (2009) o ¿Tú lo harías? (2023); Elísabet Benavent, famosa por novelas como En los zapatos de Valeria (2013); y Alice Kellen, escritora de obras como Nosotros en la luna (2020) o El mapa de los anhelos (2022), entre otras. Debido a su fama, algunas de estas obras se han trasladado a la pantalla en formato de serie o películas.
Es esencial recalcar que no se trata solo de novelas femeninas basadas en puro romance y vidas utópicas. Este fenómeno literario se esfuerza también en dar visibilidad a los desafíos que deben afrontar las mujeres en la vida moderna. Muchas personas critican este género, tachándolo de superficial o estereotípico, pero la chick-lit es más que eso. Realmente pretende crear una comunidad y un espacio seguro para esas mujeres que necesitan que sus experiencias se vean reflejadas en alguna parte. Además de proporcionar consejos sobre cómo abordar muchos obstáculos de la vida.


