El novelista francés Pierre Lemaitre completa Los años gloriosos, una saga familiar ambientada en la primera mitad del siglo XIX
Hay escritores para los que sus personajes solo son un vehículo para cimentar su historia. Otros, en cambio, construyen minuciosamente la personalidad de cada uno: ensalzan sus virtudes sin vanagloriarse en su heroísmo y muestran sus defectos sin cebarse en su maldad. Como resultado, los individuos que describen solo pueden resultar entreañables. Pierre Lemaitre pertenece al segundo grupo de autores. El novelista francés retoma en El silencio y la cólera, su nuevo libro, la historia de la familia Pelletier, protagonistas de su bilogía Los años gloriosos.
El ancho mundo, la primera entrega publicada en 2022, empezó a tejer una adictiva saga familiar. Louis y Angèle Pelletier se mudaron a Beirut tras la Gran Guerra. Allí, amasaron una pequeña fortuna gracias a su fábrica de jabones y formaron una familia. El silencio y la cólera narra las peripecias de los hijos de los Pelletier cuando estos se trasladan de nuevo a la capital francesa en 1952, cada uno por motivos de distinta índole.

Los tres hermanos
Jean, el primogénito, busca en París una nueva oportunidad de negocio. “Gordito”, como le apoda su familia, quiere abrir unas galerías en la ciudad. Lejos de apoyarlo, su mujer Geneviève se las arregla para tirar por tierra todos sus avances. Jean también esconde secretos turbios: tras su carácter a priori ingenuo y endeble emergen unos accesos de violencia que llevan años tiñendo de sangre las calles galas.
El segundo varón de los Pelletier también habita el engaño, aunque en su caso por motivos más inocentes que su hermano. Sus padres creen que se muda a París para estudiar ingeniería, carrera que a François le trae sin cuidado: su sueño es convertirse en periodista. La segunda parte de Los años gloriosos ahonda en la trayectoria del joven en Le Journal de Soir. Mientras que su historia de amor por el periodismo avanza viento en popa, su romance con Nine empieza a tambalear. Esta misteriosa joven ama a François de forma intermitente, y esas idas y venidas pronto desesperarán al periodista.
Para terminar, Hèlene, la hija menor, ha empezado a colaborar en el mismo periódico que François, para disgusto de su hermano. La joven pronto encontrará un gran reto en su incipiente carrera como reportera: el director del diario le encarga cubrir la tragedia de Chevrigny, un pueblo ficticio de la Francia profunda que está a punto de quedar anegado por el agua para convertirse en una presa y una central hidroeléctrica. La pequeña de los Pelletier se vuelve la encargada de dar voz a unos ciudadanos pisoteados por el gobierno francés: “Hélène constató que aquel pueblo, a esas alturas, no era más que un colectivo humano envejecido y agotado por los años de agonía, desgarrado por luchas sórdidas, intereses opuestos y la evidencia de que el fin de se acercaba, aunque no se lo creyeran del todo”.
Expectación en Líbano
Mientras tanto, en Beirut el patriarca de los Pelletier se deja la piel para que uno de sus empleados, Lulu, se convierta en campeón de boxeo. A pesar de su personalidad afable, Louis está dispuesto a urdir alguna mentira para conseguir su objetivo. Para Pierre Lemaitre, nadie es tan héroe ni tan villano. «Porque nuestros secretos, nuestras vilezas, nuestros silencios, nuestra violencia, nuestras mentiras, son como las ruinas de Chevrigny, permanecen ocultos a la vista, pero siguen existiendo».
Una pluma experta
El lector se sumerge en la vida de los personajes a través de capítulos que narran de forma alterna las andanzas de cada miembro de la familia. Así, el autor no solo teje la acción fenétrica a la que nos tiene acostumbrados, sino que crea una estructura narrativa en la que el clímax de cada capítulo queda inconcluso en su punto final. Leer a Pierre Lemaître es otro tipo de droga de diseño. La adicción se manifiesta, primero, cuando el lector no consigue despegar los ojos de sus páginas. Siempre quiere más. Y una vez enganchado, terminar el libro también crea su propio síndrome de abstinencia: la historia deja un poso en la mente del lector del que ya nunca podrá deshacerse.
Como comprenderán, una novela semejante solo puede concebirla un verdadero maestro. Que Pierre Lemaitre lo es, no es secreto para nadie. De hecho, la traducción literal de “le maître” es “el maestro”. En su nueva obra, el escritor francés hace gala de su apellido creando una historia donde la complejidad de sus personajes convive con una trama trepidante, sin olvidarse denunciar la injusticia social imperante en la Francia de mitades del siglo XIX. Incluso consigue integrar en su bilogía algunos toques de la obra que le valió el Goncourt, Nos vemos allá arriba. Estas reminiscencias no son visibles a primera vista, pero el lector agudo pronto empezará a sospechar.
Por si fuera poco, otra de las acepciones de “maitre” es “amo”. El silencio y la cólera revalida la calidad de la prosa del amo y maestro de la literatura francesa.

