Ida Vitale nos invita a meditar sobre la vida y sobre lo rutinario
El pasado 16 de octubre salió a la luz de la mano de Lumen el último libro de Ida Vitale, El abc de Byobu, publicado originalmente en México en 2004.
La reflexión en lo cotidiano
En El abc de Byobu, se nos muestra una relación entre lo cotidiano y lo reflexivo. Byobu es un personaje lleno de dudas que no para de meditar sobre quién es y sobre quién debería ser. En algunos capítulos se puede ver cómo el protagonista reflexiona sobre la identidad y la identidad de la sociedad, tratando de sacar algo en claro sobre estos pensamientos.

Se puede ver que, en muchos de los capítulos, en los que parece que no ocurre nada fuera de lo común, suceden situaciones generales en las que nos podemos sentir identificados porque nos pueden suceder a cualquiera. Cavila sobre lo trascendente dentro de lo sencillo. Lo filosófico dentro de la rutina.
Crítica a la sociedad
Byobu reflexiona y nos hace reflexionar sobre la superficialidad, los comportamientos se las personas, se las reglas de la sociedad y, de alguna forma, nos hace una crítica sobre ello. ¿Por qué pasa y por qué formamos parte de ello? Unos relatos llenos de contracciones y que, con sutil ironía y humor, habla sobre estas incoherencias.
«Las palabras son un modo de organizar el tumulto interior, de estar mejor que solo, callado.»
Otra reflexión a la que nos invita Ida Vitale con El abc de Byobu, es el paso el tiempo. La memoria y la permanencia son cosas efímeras y el presente se escapa. El tiempo y la vida real es así.
Lo lírico
Una de las partes más interesantes de El abc de Byobu es la estructura, la forma el libro. Los capítulos son como pequeñas historias, pequeños relatos. Todos tienen un hilo conductor y un punto común: la vida de Byobu. Sin embargo, las reflexiones a las que llega son variadas, partiendo de esos temas compartidos.
Al igual que su lenguaje. Ida tiene una forma de escribir muy lírica. Parece poesía. Utiliza un lenguaje sutil y certero, unos términos y conceptos completamente adecuados y unas referencias culturales muy enriquecedoras. Ida hace que cada uno de los capítulos se sienta como una pequeña reflexión, quizás cotidiana, pero escrita de una forma fluida y poética.
Byobu como antihéroe
Byobu es la representación de lo que alguna vez hemos podido pensar o ser nosotros. Él se hace todas las preguntas que nos podríamos hacer y reflexiona sobre todo lo que podríamos reflexionar. Es observador, irónico e introspectivo. No actúa como tal, solo reflexiona, piensa. Siente, recuerda y trata de justificar.
«De la capacidad de Byobu de detenerse a observar cosas minúsculas y carentes de importancia.»
Es una especie de figura filosófica, reflexiva. Representa, de alguna forma, la búsqueda del sentido de las cosas, a la vez que es crítico y cuestiona. Es una representación de todos, de los que se plantean las cosas y tratan de meditar sobre ellas.
Reflexiones
Un libro que tiene que ser leído. Con El abc de Byobu, Ida Vitale nos hace reflexionar con un lenguaje muy suave y poético de cosas básicas, de lo cotidiano, de la importancia de lo insignificante, sobre aspectos a los que estamos acostumbrados. En sus capítulos, hace reflexiones necesarias y nos invita a que vayamos más allá, a que nos atrevamos a ir más allá. Es una experiencia preciosa y con la que no deja a nadie indiferente.
Ida Vitale
Ida Vitale nació en Montevideo en 1923. Poeta, traductora, ensayista, profesora y crítica literaria, es una figura emblemática de la poesía esencialista y de la vanguardia americana. Como se puede observar en El abc el Byobu, suele utilizar un lenguaje muy característico, llevándonos por lo sensorial, lo simbólico, lo conceptual, siempre ligado a la naturaleza. Forma parte el movimiento artístico de la Generación el 45 y ha obtenido varios premios, como el Premio Octavio Paz, el Premio Reina Sofía o el Premio Cervantes.
Ahora nos deleita con El abc de Byobu, pero algunas de sus obras más conocidas, tanto de poesía, como de ensayo o prosa, son Jardín de sílice (1980), Donde vuela el camaleón (1996) o Sueños de la constancia (1988).


