El mismo cuento de siempre

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Dicen que estas navidades serán muy diferentes, pero, muy a mi pesar, yo sé que, en muchas cosas, serán como todas las demás. Que la sensibilidad de muchos solo aflora cuando algo les toca directamente, y que la empatía es un valor que Papá Noel y Los Reyes Magos deberían dejar en todas las casas de forma indiscriminada.

Hablo de los olvidados. Los que siempre están, pero nunca reciben el crédito suficiente. El que siempre espera en casa y tiene mil besos que darte tras un día duro en el trabajo. El que te lame las heridas, literalmente. Ellos, las víctimas colaterales de la pandemia: perros y gatos volverán a ser abandonados estas navidades. ¿Habías pensado en ellos?

Hablemos de realidades incómodas. Según el estudio de la Fundación Affinity de animales abandonados, perdidos y adoptados, en 2019 se abandonaron más de 300.000 perros y gatos. A este drama que no conseguimos superar por más que pasen los años se suman los gustos de los adoptantes: nadie quiere a los más mayores, solo se adoptan cachorros.

Negu, perro de 5 años en adopción, protectora Salvando Peludos | Fuente: salvandopeludos.org

Os presento a Negu. Este pequeño nació en 2015. Tan solo tiene 5 añitos, pero son suficientes para frenar a muchos de los posibles adoptantes. La protectora Salvando Peludos trata de encontrarle rápidamente una casa, ya que tiene dolencias en las patitas y en el rabo, y estar en la protectora empeora su estado.

Muchos perros fueron adoptados o acogidos durante la cuarentena por la covid-19. Tras el confinamiento domiciliario, fueron abandonados o devueltos a las protectoras. Como pañuelos de usar y tirar. Como juguetes, qué sé yo. Otros tantos se quedaron solos tras ver morir a sus dueños por este maldito virus, que nos ha quitado a nuestros seres más queridos. Y también se los han quitado a ellos.

Esos ojos que ves al despertar. El ronroneo de tu gato al verte llegar. Ese rabo nervioso que se mueve al ver que sacas su chuche favorita. Ese eterno niño pequeño que quiere ser tu compañero de vida durante todo lo que dure la suya. Incondicional. Limpio. Comprometido. Inocente. Merecen mucho más que pasar su vida en un refugio. Merecen un hogar estable, caliente y lleno de amor. Ni más ni menos de lo que merece una persona.

Estas navidades, contaremos el mismo cuento de siempre: niños mimados a los que se les compra – que no adopta – un perrito de raza pequeño, para jugar con él unos meses. Apoyando a las mafias de tráfico de animales y a las organizaciones que tienen a estos pobres animales en condiciones deplorables.

‘El niño se ha cansado del perro, Maricarmen’ comenta el padre a su mujer tras cuatro meses con el cachorro. Un viaje en coche es un buen momento para dejar al perro en una carretera. Quizás atado, para que no persiga al coche. Con suerte, cerca de alguna vivienda. Tan solo ve a su familia partir hacia la lejanía. Suena duro, ¿verdad? Pues esto ocurre, por miles.

Podemos juzgar el corazón de un hombre según como trata a los animales

Immanuel Kant

Esto debe cesar, y debe hacerlo ya. Debe hacerlo ya porque, mientras escribo este artículo, mientras tú lo lees, un perro está siendo abandonado; un gato está siendo dejado a su suerte en un descampado, y otros tantos viven momentos traumáticos, hacinados en jaulas. Algunos conseguirán salir, y otros no.

Hoy ponemos el foco en ellos. En los olvidados. En los que no pueden hablar, pero a la vez son los que más dicen. Por los que han sido víctimas de la crueldad humana y los que siguen buscando una cama caliente donde dormir cada noche. Estas navidades serán muy distintas. También espero que este no sea el mismo cuento de siempre. Cambiemos el final.

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