Lunwerg nos trae la nueva novela de Patricia de Blas
La vida de tres mujeres y su relación con la gestación subrogada. Un libro sobre maternidad, vientres de alquiler, leyes y supervivencia.
Tres testimonios, tres puntos de vista
Patricia de Blas, en Cara de madre, nos presenta a tres mujeres, cada una con un estilo de vida, un futuro y unos deseos diferentes. Julia, Carolina y Antía. Cada una desarrolla su vida, tan alejada o cercana a la maternidad como han querido. Pero la vida tiene ganas de unirlas debido a un tema en común: la gestación subrogada.
Carolina es la cabecilla de un grupo de investigación sobre el cáncer de mama, pero le ofrecen un puesto para cambiar la situación del país desde dentro, llegando a ser Ministra de Sanidad. Ella, que siempre ha tenido claro que no quería tener hijos, por las decisiones que se toman dentro de su partido, lucha para que se apruebe la gestación subrogada en España. Sin tener realmente claro si está de acuerdo o no.
Prioridades
Julia siempre se ha enfocado en su carrera profesional. Ser madre ha sido un aspecto secundario de su vida y ahora, con 40 años, se ha animado a intentar tener un hijo. A pesar de intentarlo varias veces y por varios métodos, no consigue quedarse embarazada.
Por el contrario, Antía ha priorizado a su hijo ante todo. Pagando una hipoteca, teniendo la librería de su marido con más pérdidas que ganancias, sin trabajo y con un niño pequeño, no está en una situación desahogada. No reciben ayudas económicas de ningún tipo y cada vez la situación es más insostenible.
¿Altruismo?
En Cara de madre, se nos lleva a un mundo paralelo en donde fuera legal en España la gestación subrogada. Una situación en la que se podría pagar por que una mujer gestara un ser a cambio de dinero. Porque no se hace a cambio de nada.
«…si de verdad alguna mujer va a parir el niño de otra si no es para ganar dinero.»
Las mujeres, actualmente en muchos países, alquilan su vientre, pero no es verdad que no reciben dinero a cambio. Se paga por los gastos médicos, por el tiempo, por el trabajo… en términos legales. Pero, realmente, eso es pagar por un bebé.
Por necesidad
En Cara de madre, Antía está en una situación vulnerable. Necesita dinero y la “vía fácil” es poner a disposición de otra familia su propio cuerpo. Utilizar los cuerpos de las mujeres para tener un bebé cuando se quiera porque se quiera es una manera de violencia contra la mujer y contra su cuerpo. Los cuerpos de las mujeres no se venden.
«Y a los nueve meses, descansó, piensa ella. Concluida la creación, es lo opuesto a todopoderosa.»
Si muchas mujeres no estuvieran en situaciones de necesidad, no lo harían. Estar nueve meses gestando un bebé que cuando nazca no será para ti, todo el desarrollo psicológico previo y posterior. Un proceso muy difícil por el que pasar.
Las mujeres deciden
Hay muchas formas para ser madre, pero rebajar a otras mujeres para conseguir un bebé no tendría que ser una opción. Tener hijos no es un derecho. Los vientres de alquiler no son altruistas. Las mujeres no son cuerpos que producen bebés y ya.
«¿De verdad algún hombre elegiría ocupar el lugar de las mujeres, si eso fuera posible?»
Cara de madre cuenta una supuesta realidad. Una realidad que no está tan lejos. La libertad es decidir qué hacer con tu cuerpo y, a pesar de que en momentos se pueda disfrazar de progresista y de liberal, la gestación subrogada no lo es. La maternidad se decide, en todas sus formas. ¿Se decide tener cara de madre?
«Se pregunta si tiene cara de madre.»
Patricia de Blas
Escritora y periodista aragonesa, Patricia de Blas es la autora de Cara de madre. Ha escrito en medios como El País, La Marea y Onda Cero, destacada por reportajes sobre Nepal y Palestina.
Su primera novela fue Sostika, con la que fue finalista del Premio Torrente Ballester y ganadora del Premio de Talento Emergente «La Torre de Babel». Ahora, de la mano de Lunwerg, presenta su segunda novela.

