El catálogo de fanzines de Galaxina, de la mano de Barrett
Andrea Galaxina recopila en este catálogo todos los fanzines que ha ido creando en todos estos años, mostrando su personalidad y su pasión a través de las palabras y los dibujos.
Galaxina. Catálogo
En Galaxina. Catálogo, Andrea nos presenta todos sus fanzines agrupados en un solo libro. Desde sus primeros fanzines, pasando por fanzines colectivos, cómics o proyectos más actuales, podemos ver en estas páginas la historia de Galaxina.
Andrea muestra aquí qué han significado para ella los fanzines y cómo le han ayudado a ser la persona que es ahora. Con la ayuda de la editorial Barrett, ahora podemos disfrutar de toda su colección y su historia.
Recopilación de fanzines
Pregunta: ¿Cómo surgió la idea de crear Galaxina. Catálogo? ¿Cómo fue recopilar todos estos fanzines para crear el libro?
Respuesta: La idea partió de Barrett. Fue la editorial quienes me propusieron hacer un libro con ellos y yo, después de darle muchas vueltas a qué podía hacer y teniendo en cuenta un poco su línea editorial, les propuse que podíamos hacer un catálogo.
Es algo que a mí me interesa mucho como formato y, dado que llevaba mucho tiempo haciendo fanzines y que era algo que era susceptible de poder ser compilado, pensé que podría estar guay hacer un catálogo de todo el trabajo que había estado haciendo en la esfera fanzinera. Un catálogo, no razonado, pero sí explicando un poco cuáles son las cuestiones que atraviesan o que atravesaban todos los fanzines que había estado haciendo. Ordenarlo todo, explicarlo, siguiendo los catálogos.
A mí los catálogos de arte es algo que me gustan mucho, y poder hacer una cosa similar, ponerlo todo en orden, coger todo el trabajo de tanto tiempo e intentar que todo tuviese sentido y que hubiese una línea entre todas las cosas, fue algo interesante. Es verdad que, cuando hice los fanzines, nunca los he planteado desde una perspectiva de decir «esto en un momento dado lo voy a ordenar o lo voy a catalogar o va a haber algún tipo de sistematización«, sino que simplemente los hacía y ya está, sin más motivaciones que el hacerlos.
Fue una experiencia bastante curiosa porque para mí es verdad que los fanzines tienen mucho sentido, pero que una vez que los hago es algo que paso página. Y de repente, verlo todo junto y ver que había una línea y que eso estaba hablando de mí y de mí de muchos en momentos muy diferentes de mi vida, la verdad es que ha sido algo bastante chulo.
Pasión por el fanzine
P: ¿De dónde viene tu pasión por los fanzines?
R: Realmente viene de la música porque, cuando yo era adolescente, me gustaban grupos de música que en esos momentos, como internet no estaba tan a mano, por decirlo así, no encontraba casi información de los grupos que me gustaban en los medios tradicionales, en la radio o en las revistas más tradicionales. Y navegando en los blogs vi que existía algo, una especie de publicación que hablaba de todas las cosas que a mí me interesaban más.
Al autor de este blog, que era el autor además del primer fanzine que leí yo, que se llamaba Planeta amarillo, que es un fanzine de música, le escribí para que me mandase los fanzines. Cuando lo recibí fue como «esto es increíble«. Porque, además de hablar de todas las cosas que a mí más me fascinaban,
también el formato era muy accesible en el sentido de que era algo que yo podía hacer.
Al final se trataba de unas hojas dobladas grapadas y fue como acabé de descubrir una cosa increíble que, no solamente me estaba dando un montón de información que a mí me interesa muchísimo, sino que además me estaba invitando a que yo hiciera también una cosa parecida.
Después es verdad que, desde que leí mi primer fanzine hasta que hice mi primer fanzine, pasó un tiempo. No fue algo como que fuese justamente después. Porque además, cuando me planteé hacer el fanzine, después piensas ¿qué hago con eso?, ¿a quién le va a interesar?, ¿cómo lo muevo?. Hubo un tiempo entre una cosa y otra, pero
mi primer contacto fue a través de la música y a través de querer conocer más sobre grupos y cantantes que me gustaban.
Una colección de fanzines
P: ¿Cómo fue el proceso creativo? El seleccionar los fanzines que ibas a añadir, el orden para crear el libro…
R: Los fanzines están todos. Todos los que yo he hecho o casi todos. A lo mejor falta uno o dos que no he conservado copias, que he hecho hace mucho y que me ha sido imposible conseguir. Porque además, los primeros fanzines que hacía eran muy analógicos, entonces la copia que podía hacer tenían que ser maquetas hechas en papel.
No usaba InDesign, no usaba ningún programa, no había nada digital. Entonces, de esos primeros fanzines, de algunos no tenía ni la maqueta ni tenía nada porque realmente cuando los hice fue pensando en que los hago y una vez hechos a saber dónde quedan. Pero sí que están casi todos.

La cuestión era cómo ordenaba todo eso porque por orden cronológico no tenía mucho sentido. Al final ese orden realmente tampoco te permite construir ningún relato. Entonces decidí crear grandes temas que habían tenido una influencia importante a la hora de hacer el fanzine como el Riot Grrrl, hacer comics, fanzines colectivos…
Diferentes grandes grupos que también me sirviese para ordenarlos. Porque al final es verdad que a veces tienes que crear la categoría para meter ahí los fanzines porque era más difícil de categorizar. Creé grandes categorías que tuviesen un sentido y que yo pudiese contar algo sobre ello. Y ahí fui metiendo cada fanzine. Construir el relato en base a esas grandes categorías.
El fanzine como comunidad
P: ¿Cómo es de importante este sentimiento de comunidad que al final se crea alrededor del fanzine, que lo hace más colectivo?
R: Para mí es curioso porque, por un lado, el hacer fanzines es una cosa bastante solitaria. Esa experiencia sí que la encuentro como un momento de encuentro conmigo misma, pero es verdad que luego los fanzines también tienen de manera inherente esta idea de comunidad, de escena, donde al final estás haciendo un fanzine y
la idea es que el fanzine trascienda a las paredes de tu casa
y que no se quede en dibujar y ya está, sino que trascienda tu propio contexto. Eso está muy chulo porque además la manera en la que se crea esta comunidad en el mundo del fanzine no tiene tanto que ver con las lógicas que pueden operar en otros medios, sino que la primera vía por la que se crea comunidad es a través de los propios lectores. Si lees un fanzine de manera casual igual no, pero
si lees habitualmente fanzines es realmente raro que no te animes a hacer fanzines en algún momento.
Y así se va ampliando ese primer escalón de crear unas redes de gente a la que conoces a través de los fanzines, que ellos te conocen a través de los fanzines. Además teniendo en cuenta que muchas veces en los fanzines al final
se están exponiendo cosas bastante personales y se crean unas relaciones a un nivel de intimidad bastante fuerte para gente que a lo mejor no conoces físicamente.
Pero realmente ellos o ellas conocen cosas de ti que a lo mejor gente que tienes más cerca, gente con la que coincides habitualmente, no tiene ni idea. Es muy interesante.
A otro nivel también está toda esa parte de festivales de fanzines y todas estas cosas más formales que también es muy interesante porque también funciona como creadores de redes muy potentes. De repente hay gente que conoces en estos espacios que se van convirtiendo en amistades. Es una parte muy importante del propio acto, de las dinámicas, que se crean cuando se hacen fanzines.
La intimidad del fanzine
P: Esta intimidad de la que hablas que se ve reflejada en el libro y en tus fanzines, el ser mujer, ser del colectivo, ser de un pueblo pequeño cuando empezaste a hacer fanzines… Eso se ve reflejado. ¿Cómo querías enfocar esto en el libro?
R: Al principio tenía mucho interés en que eso se viese reflejado. Para mí los fanzines en ese contexto y en el contexto de un pueblo pequeño en Cantabria, donde no había absolutamente nada, fueron una vía de escape. Una forma creativa. Porque me interesaba también esa parte más creativa o más plástica de poder expresarme, expresar lo que era, lo que me interesaba…
Y poder conectar con un mundo que para mí era inaccesible en esos momentos más allá de poder acceder a él a través de los fanzines.
Pero no he podido formar parte físicamente de esos espacios en los que a mí me hubiese gustado estar. No sé si lo he conseguido o si lo pretendía siquiera. Pero es verdad que la idea de los fanzines es muy efímera, como un medio tan insignificante en el sentido de la materialidad del fanzine. Que yo, por ejemplo, no conserve todos los fanzines que he hecho, también creo que es bastante sintomático de que al final es un artefacto que es más fácil que en una mudanza te deshagas de él o que estés tirando cosas y lo tires. Entonces que,
a pesar de ser esa cosa tan insignificante, es capaz de crear cosas que realmente tienen un impacto muy importante en la vida de la gente que hace fanzines.
Referentes del fanzine
P: En el libro hablas de muchos de los referentes que tienes y has tenido a lo largo de todo este tiempo. ¿Qué referentes destacarías y en qué forma te han representado o te has visto influenciada por ellos?
R: Toda la gente que escribe esta especie de prologuitos que hay, esos son superreferentes. Lidia Damunt, Atomizador, Ana Flecha, son gente que me ha influenciado mucho a muchos niveles, sobre todo a nivel creativo. Gente que yo admiraba y admiro, que hacían música o que hacían fanzines o que dibujaban, y que de repente están ahí, tan cercanos.
Porque gracias a los propios fanzines he conseguido conocer a ídolos.
Es verdad que ídolos de baja intensidad, por así decirlo, pero he conseguido acercarme a gran parte de esos ídolos. En el libro, dedico una parte al Riot Grrrl, que es este movimiento contracultural feminista que surge en los años 90 en Estados Unidos, que también para mí ha sido fundamental.

Porque es verdad que al principio de hacer fanzines me interesaba mucho el movimiento feminista, y descubrir el Riot Grrrl, que mezclaba el feminismo con una manera de hacer activismo más cultural, más desde la música, desde el cómic, desde el cine… Para mí eso fue una revolución. Descubrir a Riot Grrrl fue como encontrar una razón de vivir. Me gustaba muchísimo la música que hacían y después me gustaba mucho todo su discurso, su manera de vivir.
Para mí las Riots GrrrL fueron una revolución.
Menciono también otras cosas, por ejemplo de dibujo, de dibujantes de cómic. Gente que su trabajo me ha cambiado la vida y me ha ayudado muchas veces a sobrellevarlo todo porque su arte me parece increíble.
El fanzine de Chelo García-Cortés
P: También te tengo que preguntar por cuando te llevaron a Sálvame para darle una sorpresa a Chelo García-Cortés. ¿Cómo fue esa experiencia?
R: Bastante bizarro. Eso fue la cosa más loca sin duda que me ha pasado nunca haciendo fanzines. Porque además en ningún momento de la cabeza de nadie puede pensar que haciendo fanzines vas a llegar a Sálvame. Yo era superfán de Sálvame, la verdad es que me encantaba, me entretenía un montón.
Un poco fruto del ser fan, pensé que estaría guay hacerle un fanzine a Chelo porque era un personaje que a mí me interesaba mucho. Un personaje así, con las características que tenía Chelo, que estuviese en un programa como Sálvame. Me interesaba mucho analizar ese personaje desde el cariño realmente. Decir qué guay esta tía bisexual, de más de 60 años, que habla de las cosas con naturalidad, que encima es una persona que no trabaja mucho, que a mí es una cosa que me parece muy bien el no trabajar.
Siempre se lo echaban en cara, pero a mí me hacía mucha gracia y me parecía superbién esa cosa de no trabajar y llevarte el sueldo caliente. Entonces pensé en hacerle un fanzine. Y esto se hizo muy grande porque me hicieron una entrevista en Smoda. Y a partir de ahí la ola de nieve se hizo más grande porque me contactó el representante del Chelo, pude hablar con Chelo también, y me contactaron de Sálvame.
Hubo un primer contacto con Sálvame que no fue a ningún sitio, pero a los meses, coincidiendo con el cumpleaños de Chelo, me contactaron otra vez y me dijeron si me apetecería venir al programa a darle una sorpresa a Chelo. Y dije que por supuesto que sí, esto no puedo dejarlo pasar, esto es un tren que tengo que coger.
Fue loquísimo porque yo llegué allí con el fanzine, que seguro mucha gente allí diría ¿esto qué es?. Y cuando entro en el plató, le voy a dar la sorpresa Chelo, que Chelo no tenía ni idea de quién era yo evidentemente porque no me conocía y fue todo surrealista. Fue muy guay y además me dijeron que tenía que decir unas palabras.
Fue una experiencia increíble porque además Chelo fue supermaja conmigo, y fue todo tan raro y tan surrealista que yo estaba ahí como si estuviese viviendo un sueño, como que no entendía muy bien lo que estaba pasando. Y después las reacciones, la gente por Instagram loquísima escribiéndome mensajes extrañísimos. Fue todo muy loco y al final fue desde un fanzine, que es una cosa tan pequeña.
Pues yo he estado en Telecinco gracias a un fanzine.
La importancia del fanzine
P: ¿Qué proyectos de todos los que has hecho son los que más te han marcado?
R: Los fanzines y los podcast no los considero proyectos porque son cosas más de entretenimiento. Realmente todos los fanzines que he hecho en su momento han sido importantes. Es verdad que los podcast no porque hice podcast antes de que diesen dinero, que era una cosa que a nadie le interesaba nada, que hacía por divertirme. Una cosa de divertimento total.
Después, para mí todos los fanzines que he hecho en el momento en el que lo he hecho han tenido todo el sentido del mundo. Es verdad que, a nivel de importancia, el fanzine de Chelo porque eso ha sido loquísimo, porque fue una cosa de repente estar ahí en Sálvame. Y mucha gente todavía me escribe y me pide el fanzine de Chelo.

Pero luego hay otros fanzines como Feminizine que fue muy importante también. Y fanzines que he disfrutado mucho haciendo como el de Haz un fanzine, empieza una revolución.
Galaxina, que es un fanzine que sigo haciendo y que me gusta mucho hacer porque en el momento en el que me pongo a hacerlo hay un paréntesis y puedo estar haciendo algo que no es trabajar o estar preocupada. Todos los proyectos, todos los fanzines son importantes.
En su momento, cada uno de ellos ha sido muy importante.
Galaxina como fanzine
P: ¿Cómo fue la elección de la portada y el título?
R: Tenía muy claro que quería que se llamase Catálogo porque dije, si es un catálogo, para que andar dándole vueltas: Galaxina. Catálogo. Me preció muy sintético y creo que así la gente sabe lo que se va a encontrar. Eso me pareció muy guay.

Luego, pensando un poco dije “bueno, ya que estoy haciendo este ejercicio de egocentrismo de recopilar mi obra y todas estas cosas, ¿por qué no poner mi cara en la portada?”. Ya que estoy hablando de lo mío, me pongo mi careto. Yo les dije a la gente de Barrett que quería que saliera mi cara, pero tampoco que se vea claramente. Ponerle ahí un efectillo para que se viese mi cara, pero que no se viese como si fuese una revista.
Me costaba también un poco esta referencia a mí misma todo el rato. Pero dije, ya que estamos, pongo mi cara.
Conexión entre fanzines
P: Ahora, viendo el libro con perspectiva y viendo toda tu evolución, ¿qué es lo que más te ha sorprendido de ver toda tu vida en el libro?
R: No sé si diría sorprendido, pero me ha llamado la atención que, cosas que corresponden a momentos muy concretos, que puestos todos juntos tienen un sentido. De repente todos los fanzines que he ido haciendo, que era como ahora me apetece hablar de tal y hago este fanzine, o ahora me apetece dibujar y hago un cómic, ahora me apetece contar mis problemas y hago otra cosa, tienen sentido.
Que eran como islas desiertas en medio del océano sin aparente conexión entre ellas y al ponerlo todo junto ves que sí que tiene un sentido. Me ha sorprendido más el ser capaz de construir un relato en base a todas estas cosas que para mí, así a priori, parecía que no habría una manera de que tuviesen una relación más allá de la relación que puede ser que lo haya hecho yo.
Pero al ponerlo junto he visto que hay un nexo común, que hay un relato, que hay una posibilidad de conectar todas las cosas de una manera u otra. De repente los fanzines podían funcionar en diferentes categorías. No sé si sorprendente, pero he visto que he podido hacer un todo de esas pequeñas partes.
Haz tu fanzine
P: ¿Qué te gustaría transmitir o que se llevasen los lectores cuando lean Galaxina. Catálogo?
R: Como no pienso que esto lo vaya a leer nadie realmente tampoco he pensado en eso. Que digan qué guay estas cosas que hace esta esta persona. También animar a hacer fanzines. Al final se trata un poco de decirle a la gente “haz cosas que te apetezca hacer aunque no sepas hacerlas muy bien”. Porque es un poco el mensaje constante de los fanzines y del do it yourself, que es que
si te apetece hacer algo realmente no esperes a saber hacerlo muy bien porque a lo mejor nunca lo consigues. Simplemente hazlo.
Experimenta un poco y déjate llevar por la curiosidad. Al final creo que es algo que también cuento en el libro, que yo al final he aprendido a usar muchas herramientas de edición de imágenes, Photoshop, Illustrator, de maquetación como Indesing… Todo eso he aprendido a usarlo, de una manera bastante moderadamente bien, gracias a usarlo.
De decir quiero hacer un fanzine que esté maquetado de manera digital, voy a probar a investigar a ver cómo se hace con este otro programa. Creo que eso es el mensaje más poderoso que pueden hacer los fanzines y que yo espero también de alguna manera que llegue a través del libro, esa cosa de haz cosas, no te sientas atascada por no saber hacer algo.
Porque cuando tenemos ese impulso de querer hacer las cosas, hay que hacerlas y ya iremos aprendiendo.
Incluso también está bien hacerlas mal. Eso es lo que me gustaría que trascendiese del libro.


