El paraguas de Simon Leys, del ensayista francés Pierre Boncenne construye algo más que una biografía intelectual: ofrece un retrato moral de uno de los grandes disidentes culturales del siglo XX
El resultado es un libro que se mueve entre el ensayo biográfico, la historia intelectual y la reivindicación de una figura incómoda, cuya lucidez resultó, en su momento, profundamente molesta.
Boncenne desmonta y denuncia los crímenes
El eje central del libro es la figura de Leys -nombre bajo el que escribía Pierre Ryckmans-, un sinólogo que en los años setenta se atrevió a desmontar la fascinación occidental por el maoísmo. En un contexto en el que buena parte de la intelectualidad europea, especialmente en Francia, miraba con simpatía la experiencia china. Leys denunció con contundencia los crímenes y la naturaleza totalitaria del régimen de Mao Zedong. Esa posición, no solo fue minoritaria, sino que le costó el descrédito y la hostilidad de muchos de sus contemporáneos.
Boncenne articula su libro en torno a esa tensión: la del intelectual que se niega a plegarse al consenso ideológico dominante. Sin embargo, lo más interesante de la obra no es tanto la reconstrucción histórica, como la exploración del carácter de Leys. El autor insiste en presentarlo no como un militante anticomunista al uso, sino como un humanista profundamente comprometido con la verdad. Todo ello, incluso cuando esta resultaba incómoda. En ese sentido, huye de simplificaciones y evita caer en la propaganda.
Una narrativa sobre Leys con aciertos y elogios
Uno de los grandes aciertos de Boncenne es su capacidad para situar a Leys en su contexto sin reducirlo a él. La famosa intervención televisiva en el programa Apostrophes en 1983, donde Leys desmontó con precisión los argumentos de los defensores del maoísmo. Se presenta como un momento clave, no solo por su impacto mediático, sino porque condensa su estilo intelectual: claridad, rigor y una ironía afilada que no concede tregua a la impostura. Boncenne entiende que ese tipo de episodios no son anécdotas, sino manifestaciones de una ética del pensamiento.
No obstante, la obra de Boncenne no está exenta de ciertas limitaciones. En algunos pasajes, el tono roza una biografía muy elogiosa. La admiración del autor por Leys es evidente y, en ocasiones, reduce el espacio para una problematización más compleja de su figura. Es una exploración más crítica de sus posibles contradicciones o de los límites de su posición intelectual. Este sesgo no invalida el conjunto, pero sí lo sitúa más cerca del homenaje que del análisis estrictamente crítico.

Reflexión e ideología presente en la actualidad
El libro también destaca por su atención al estilo de Leys. Más allá de su papel como denunciante, Boncenne reivindica al escritor: un autor de prosa inteligente, irónica y profundamente literaria. Sus ensayos abarcan desde la crítica cultural hasta reflexiones sobre la traducción, la educación o la literatura marítima. Además, son presentados como ejemplos de una escritura que combina erudición y claridad sin caer en la densidad académica. En este punto, el título del libro adquiere sentido: el paraguas es una metáfora de protección frente a las inclemencias de la ideología y la ignorancia.
Asimismo, el libro puede resultar exigente para lectores no familiarizados con el contexto histórico o con la obra de Leys. Boncenne da por supuestos ciertos debates -sobre el maoísmo, la izquierda intelectual europea o la sinología- que no siempre contextualiza con suficiente detalle. Sin embargo, esta densidad también forma parte de su atractivo: El paraguas de Simon Leys no es un libro de divulgación ligera, sino un ensayo que interpela a un lector dispuesto a pensar.
En última instancia, la obra de Boncenne plantea una cuestión que trasciende la figura de Leys: ¿cuál es el papel del intelectual en una sociedad dominada por consensos ideológicos? La respuesta que propone es clara: el compromiso con la verdad debe prevalecer sobre cualquier lealtad política o grupal. En un momento en el que las dinámicas de polarización y conformismo siguen vigentes, esta reivindicación adquiere una aplastante actualidad.


