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Alfredo Andonie: “Me iba ausentando como autor para dejar entrar una mirada externa”

Serpiente, el debut literario del chileno Alfredo Andonie

Alfaguara publica el nuevo libro de Alfredo Andonie, Serpiente, un viaje al Chile de los años setenta siguiendo la historia de Baltazar, un prostituto que con su historia enseña el panorama político y social de la época y el país.

Las raíces

Pregunta: ¿Cómo y cuándo surgió la idea de escribir Serpiente?

Respuesta: Inicialmente fueron los personajes que comenzaron a aparecer de una forma muy tangible para mí. Los personajes tenían, de alguna manera, un carácter muy definido en mi cabeza. Después surgió este contexto muy particular, este contexto histórico y político, donde se sitúa a los personajes. Estos mismos personajes que yo decía que tenían ya una forma muy específica, una cosa muy concreta.

Fue en este contexto donde creo que pudieron encarnar esas personalidades que ya tenían. La elección misma del contexto histórico político tuvo que ver con algo más personal mío, con tratar de encontrar ciertas raíces en la misma ciudad y en el país donde yo nací y crecí.

Buscar esas raíces del gran cambio que generó la dictadura.

Yo estaba muy familiarizado, por ejemplo, con la literatura del golpe y posterior al golpe. Me interesa mucho explorar ese antes, hacer un comentario sobre este hito histórico.

Baltazar

P: ¿Nos puedes contar un poco quién es este protagonista, Baltazar, el protagonista de toda esta historia?

R: Baltazar es un joven prostituto que recorre las calles de Santiago a fines de los 60 y comienzos de los 70. Es un personaje que va cambiando mucho a lo largo de la novela. A través de la narración, pasa por bastantes transformaciones. Gran parte de las transformaciones tienen que ver con el tipo de clientes que encuentra, las amistades que hace, los amores que va haciendo y deshaciendo en este recorrido por la ciudad.

Es un personaje que para mí, por lo menos como autor, representa el trazo de un sendero de miradas. Porque iba activando la mirada, que es un elemento muy importante también en la narración. A través de ese recorrido, uno va viendo también los cambios de este personaje y a través de este personaje también uno va viendo las transformaciones de otros personajes y de la historia misma de Chile de esa época tan álgida en términos políticos, sociales, culturales.

Los hombres de su vida

P: Baltazar también tiene historias con algunos hombres que aparecen en su vida, como Carlos o Pedro. ¿Cómo quisiste conectar estas historias con la del protagonista, esos puntos en común? ¿Cómo querías cruzar sus historias?

R: Para mí era muy importante representar distintos lados de distintos elementos, de distintas dimensiones. Una es la dimensión política, que los distintos lados políticos llegan a ser representados por distintos personajes, distintos clientes también, que llegan a tener relaciones mucho más íntimas con el protagonista.

Distintos lados emocionales también. Y generar de alguna manera a través de los personajes ambigüedades que para mí son muy importantes en la literatura porque son las formas de permitir dejar entrar la mirada del lector. Que el lector mismo entre en esos vacíos, que el lector mismo se haga una idea dentro de esas ambigüedades, de esa falta de forma o verdad absoluta que llega a representar a la literatura y la ficción en particular.

La mirada del lector

P: También hablas de muchos temas como el deseo, las pasiones, la libertad, también la violencia… ¿Qué te interesaba explorar de estos temas en Serpiente?

R: Las emociones que generalmente nosotros, como sociedad, consideramos un poco negativas. Me interesaba explorarlas por lo mismo que creo que es parte del abanico de emociones con las que venimos y quería hacer representaciones no tan obvias de formas humanas. Este tipo de emociones incluirá la crueldad, por ejemplo.

Por lo menos a mí, como autor, me llaman mucho. Me fascina cómo se lidia con este tipo de situaciones o aspectos en los seres humanos. Había algo ahí también a lo que me refería antes sobre no apuntar a verdades absolutas o acercarme y representar ciertas situaciones dentro de un punto de vista desprejuiciado, sin prejuicio, para que el lector mismo tuviese un rol muy activo y crítico frente a lo que se le estaba presentando y pudiese armar un esquema de manera propia,

llenar esos vacíos con su propia vivencia de lectura.

Para mí era muy importante. Siempre, durante todo el proceso de escritura, tuve muy presente al lector. Era algo que a mí me importaba mucho y por eso mismo, creo que, en el proceso mismo de escritura, a medida que iba escribiendo me iba desplazando a mí mismo, me iba ausentando como autor para dejar entrar una mirada externa y activar la literatura para mí.

Creo que no hay literatura sin lectores.

Por eso, es tan fundamental también que todas estas emociones de las que me preguntas o este tipo de cosas, desde la violencia hasta la crueldad, las cosas más oscuras que de repente explora la novela eran cosas que yo traté de plasmar, de mostrar sin ningún prejuicio, sin ningún tipo de acercamiento valórico personal, para no dejar entrar a un lector.

Es una novela que carece de villanos. Ahora que está publicada y recibo comentarios de lectores, nunca nadie me ha dicho odio a este personaje. Intrigan los personajes de una manera humana, pero no sé si alguien llega a odiar a algún personaje de forma que haya un malo y un bueno, de una forma tan poco compleja.

Las locas

P: Hay unos personajes muy importantes en Serpiente, que es el de las locas, ¿qué papel juegan o jugaron ellas en toda la historia?

R: Para mí no es solo el papel que quería que jugaran. Ellas jugaron un papel importantísimo en la historia de Chile, en la historia de las disidencias sexuales, y no incluirlas en la novela hubiera sido no solo una falta de respeto, sino una falta de incluso veracidad histórica. Ellas jugaron un rol importantísimo en esa época.

Cuando yo antes me referí a que me fui metiendo en ese antes de la dictadura, en esa exploración de ese Santiago que de alguna forma desapareció después del golpe, me fui sorprendiendo por las cosas que fui encontrando. Una de las cosas que encontré, por ejemplo, fue que en Chile se hizo la primera marcha de disidencias sexuales de todo Latinoamérica y la primera cirugía de transición sexual de todo Latinoamérica se hizo en Chile en esa época.

Yo me preguntaba qué tipo de sociedad, qué tipo de contexto histórico, de contexto político, estaba ofreciendo Chile para que se dieran esos hitos.

Esto fue muy importante y las protagonistas eran las locas. Yo entrevisté a una de las personas que participó de esa primera manifestación y ella, por ejemplo, me ayudó mucho a reconstruir el Santiago de ese tiempo.

El contexto histórico

P: En Serpiente es muy importante el lugar, la época, el contexto histórico en donde está construida la novela, y también está basado en hechos reales. ¿Cómo fue coger cosas que habían pasado realmente y cosas ficcionales que te querías inventar dentro de ese contexto? ¿Cómo fue ese proceso?

R: Fue un proceso muy difícil porque, para escribir una novela, agarrar un libro de historia nos servía mucho. Porque los libros de historia relatan los grandes hechos históricos, la gran política, que sirve de trasfondo para la novela que realmente tiene un protagonista más en el mundo íntimo y emocional de los personajes. La forma en la cual se desplazan por la ciudad, la forma en la cual habitan los espacios de la ciudad, eso no te aparece en los libros de historia.

Tampoco aparecen especialmente cuando sobre todo son historias de disidencia, eso mucho menos. Son historias que generalmente se omiten o han sido borradas de la historia. Por eso, me parece que la literatura como medio y específicamente la ficción se adecúa muy bien como medio para llenar esos espacios, esos vacíos que quedan ahí.

Tuve que recurrir a medios alternativos para recrear este Santiago. Por ejemplo, yo me metía mucho en Facebook y veía los comentarios en las fotos antiguas. En estos comentarios las viejitas ponían “En ese café atendía la cajera Nina y el mantel era de tal color y la cerveza costaba tanto” y así sacaba estos testimonios de gente en redes sociales, especialmente en Facebook. Es donde se metían más estas viejitas. También entrevistas o testimonios.

Los testimonios fueron en gran parte de la investigación.

Una simbología muy especial

P: Utilizas un lenguaje muy poético, muy simbólico, con imágenes muy potentes. ¿Cómo elegiste o cómo encontraste este lenguaje, este tono, para relatar toda esta novela?

R: Para mí era muy importante. Creo que la escritura tanto es la palabra, pero como lo es el lograr codificar los silencios dentro de la escritura. Creo que, en estos silencios, cuando uno deja entrar a los lectores y por muy paradójico que suene, yo utilizo un lenguaje que es muy redundante, muy cargado, con mucha palabra, que da muchas vueltas y, por ese lado, está sobrepoblado de palabras.

También para encubrir un poco, para hacer una fachada y permitir que el lenguaje mismo esté imitando el desplazarse, el reconocimiento de una serpiente sin llegar a dibujarla del todo. Es una manera de entregarle incluso una fonética, también un ritmo más allá de la palabra, una música a la lectura misma.

Soltar el control

P: ¿Cómo es tu proceso creativo de escritura?

R: Voy cambiando a lo largo del tiempo, pero me di cuenta en un momento que yo me tenía que permitir sorprenderme de la escritura misma, casi como si lo estuviese leyendo. Una de las cosas que yo tenía era que creo que hubo siempre una tensión entre las tres partes.

'Serpiente' | Fuente: Instagram (@alfaguaraes)
‘Serpiente’ | Fuente: Instagram (@alfaguaraes)

Una era que los personajes me pedían o me exigían lo que un lector imaginario me estaba exigiendo también y lo que yo como autor quería hacer. Me di cuenta al final que, mientras yo más me retiraba de esa fórmula o de ese triángulo, mejor salía la escritura de traer una cosa entre un lector y los personajes, de una relación entre el lector y los personajes.

La escritura fluía de una forma más orgánica, más simbiótica, salía algo mucho mejor. Por ese lado también era permitirme sorprenderme a lo largo de la escritura y fue un descanse emocional por la escritura misma también, soltar el control. Creo que eso fue un gran aprendizaje que saque de la novela, el perder el control también. Yo tenía un esquema muy rígido al principio y mientras más lo iba soltando, mejor se iba dando también.

Serpiente

P: ¿Por qué le quisiste poner Serpiente a este libro? ¿Cuál es el significado de la serpiente en la novela?

R: Me demoré mucho en poner el título. Ya llevaba muchísimo más de la mitad del libro, estaba casi terminado la novela, cuando me estaba duchando y se me ocurrió el título. Salió rápido, pero ya con ese nombre, que creo que le calza muy bien. Tiene que ver un poco con lo indefinido, sobre la falta de una verdad absoluta, de un núcleo y un centro tan rígido de la novela.

Siempre la imagen de la serpiente, si uno la mira representada, está en constante movimiento, no es una imagen rígida, tiene curvatura, es un animal que va cambiando de piel. Es un animal que se desplaza y arrastra de una forma muy particular, que también tiene un peso simbólico muy específico para el ser humano. Todos esos aspectos de alguna manera se han reflejado en distintas dimensiones de la novela.

Muchas personas me han dicho que Baltazar es la serpiente, otras que la ciudad es la serpiente, otras que el lenguaje mismo es la serpiente… Creo que no hay una sola cosa que sea específicamente la serpiente. Incluso para mí son también los silencios. Me parece que todo esto en conjunto, la serpiente es capaz de encarnar este estado, estos distintos elementos.

Los referentes

P: ¿Quiénes han sido tus influencias, tus referentes, para escribir Serpiente?

R: Los referentes fueron cambiando a lo largo de la época del proceso de escritura. Tuve grandes descubrimientos durante partes del proceso. Por ejemplo, al final me encontré con autores que yo no conocía tanto como Mauricio Wacquez, un escritor chileno que vivió mucho tiempo en España, que me ayudó mucho para la última parte. Pedro Lemebel para mí siempre ha sido un gran referente. Alfredo Gómez Morel también, Henry Miller.

Fueron cambiando a medida que iba escribiendo y que necesitaba buscar distintas referencias. Incluso se ve de repente en la forma, en los distintos géneros literarios que abarca la novela. Se pueden ir reflejando los distintos referentes literarios.

La importancia del lector

P: ¿Con qué quieres que se queden los lectores cuando lean Serpiente?

R: Para mí, cualquier tipo de lectura que salga de la novela yo creo que a día de hoy le pertenece mucho más la novela a los lectores que a mí. La siento mucho más de ellos que mía y por ese mismo lado me vale cualquier tipo de lectura o interpretación que se haga, me parece absolutamente válida.

Me cuesta mucho decir qué es lo que yo esperaría de la lectura por lo mismo, porque creo que tenía tan presente a un lector en el momento de escribir, que está hecha para el lector y yo definir un poco la manera de leer lo que me gustaría con lo que se quedaran sería una forma de cerrarle esa entrega.

Sin embargo, a mí la parte de soltar un poco el control me ayudó, poniéndome yo desde el punto de vista del lector más que del escritor. Ahora es algo que creo que la novela trata de demostrar un poco, por lo mismo que decía, mostrando esta oscuridad del ser humano en todo y una mirada más desprejuiciada. También hacia la humanidad en general, hacia lo que constituye ser un ser humano de todo su aspecto: bueno, malo, celebratorio, más violento todo.

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