A sus 80 años, Milo Manara coge de nuevo el pincel para ofrecer una edición ilustrada del mayor clásico literario
La grandiosidad de La Odisea no solo reside en su antigüedad, sino en su capacidad de responder a las grandes cuestiones existenciales del ser humano. La travesía por la que el héroe Odiseo regresa a su familia en el reino de Ítaca es una exploración filosófica de la muerte, el amor y la resiliencia humana.
Una nueva versión
Numerosos autores han reinterpretado los poemas épicos de Homero desde formatos o perspectivas diferentes (algunos de los ejemplos más populares de los últimos años serían la megalómana iteración cinematográfica firmada por Christopher Nolan o la obra de la autora Madeline Miller con La canción de Aquiles o Circe), pero siempre hay un nuevo personaje que explorar, un nuevo punto de vista por descubrir de esta obra inextinguible.
Tras publicar la interpretación ilustrada de El nombre de la rosa, el historietista italiano Milo Manara vuelve a desempolvar los pinceles y se adentra en una de las historias más fundamentales de la cultura occidental. Con su estilo cercano y accesible, y sus características ilustraciones pin up, el dibujante recorre los periplos de Ulises a través de Telémaco, el hijo que conoce a su padre a través de sueños.

Una nueva versión ilustrada de Odisea
El regreso de Ulises a su patria tras haber superado enfrentamientos ingeniosos frente a cíclopes, gritos de sirenas y el descenso al reino de muertos toma el protagonismo de la mayoría de reiteraciones de la obra, más centradas en la grandilocuencia y heroicidad del personaje. Sin embargo, Manara utiliza este relato para explorar la sensibilidad de un hijo que crece tras la leyenda de su padre, que busca desesperadamente conocer más de él y que espera expectante su regreso.
«Telémaco no puede creer que por fin haya encontrado a alguien que le cuente esa guerra y que sobre todo le hable de su padre. Y así empieza a narrársela el viejo Quirón. En su lenguaje áulico y voz profunda resuena el eco de los poemas de Homero»
A través de sueños, trovadores y seres mitológicas videntes, el heredero del trono de Ítaca va poco a poco descubriendo e identificándose con la historia de su desconocido padre, mientras presencia la decrepitud de su isla, la mesa de juego de los carroñeros pretendientes que acechan a su madre Penélope.
El característico estilo de Manara adaptado a La Odisea
Manara ofrece así una exploración poco usual del mito, utilizando una mirada inocente y observadora, y pone el foco en la evolución de uno de los personajes menos desarrollados. La Odisea se convierte bajo su pincel en un relato coming of age en el que se explora la vulnerabilidad infantil y el despertar de madurez.

Manara realiza una versión de La Odisea más intimista y accesible, acompañada de sus ilustraciones que enmarcan su estilo sensual y minucioso. Así la narración, escrita de forma sencilla y abreviada, está salpicada por estudios de personajes, bocetos frescos y rápidos o grandes ilustraciones a color de soldados, sirenas y ninfas.
Sobre el autor
Maurillo (Milo) Manara (1945), considerado maestro internacional del cómic, ha cultivado una amplia trayectoria multidisciplinar a lo largo de más de cinco décadas. Su reconocida carrera empezó en los años 70 con trabajos como El rey mono (con guion de Silverio Pisu), Las aventuras de Giuseppe Bergman, El hombre de las nieves (con guion de Alfredo Castelli) entre otros, y colaboró con Hugo Pratt en Verano indio (1983) y El gaucho (1995). Sin embargo, su fama se consagró con la serie de cómics El clic (1983), posteriormente adaptada al cine.
Entre sus colaboraciones más relevantes se encuentran las editoriales Marvel y DC Comics y ha realizado obras personales en solitario, como Caravaggio, o en colaboración con guionistas como Alejandro Jodorowsky (Los Borgia), Neil Gaiman (Sandman) o Chris Claremont (X-Men: Mujeres en fuga). Sus últimos trabajos, El nombre de la rosa o La Odisea, llegan a España de la mano de Lumen.


