Este llamativo accesorio se ha convertido en uno de los favoritos de las prescriptoras de moda más atrevidas para hacer frente al frío
Analizando las tendencias actuales, recuperar corrientes de estilo del pasado es algo muy común, sobre todo si han supuesto un antes y un después. Una de las tendencias que ha estado presente en alfombras rojas, street style y, sobre todo, en redes sociales, ha sido la capucha o balaclava.

Esta tendencia ha llegado para quedarse, no solo para la temporada otoño-invierno, sino también durante la primavera de 2023. Un artículo que combina con blusas, cardiganes, camisas, abrigos… En conclusión, el complemento ideal para cualquier look.

¿De dónde proviene esta tendencia?
Esta prenda toma precisamente su nombre de la Batalla de Balaclava de 1854. Durante este suceso histórico, las tropas británicas comenzaron a llevar pasamontañas hechos a mano para protegerse del frío. A pesar de haber surgido en ese año, no se conocieron como balaclavas o pasamontañas hasta 1881. A día de hoy, el pasamontañas no es un accesorio recurrente o, al menos, no lo era hasta que las expertas en moda, especialmente de la generación Z, han decidido recuperarlo.
Debido a su originalidad, este accesorio se convierte en el centro del look incluso sin pretenderlo, por lo que al lucirlo es mejor dejar de lado otros complementos estridentes y cederle todo el protagonismo.

No obstante, el accesorio no reside en la imagen o en lo estético, sino en lo psicológico y emocional. Y es que, tal y como explica Rachel Tashjian, crítica de moda en la edición británica de GQ y futura directora de moda en Harper’s Bazaar, “estamos empezando a ver nuestra vestimenta como una armadura. Las balaclavas nos ayudan a crear una especie de barrera en tiempos terribles, tanto física como psicológica”.

