Fernández Prats & Glent han creado su primera colaboración centrada en unir sus raíces, adaptarse a los tiempos actuales y a respetar el medio ambiente.
En un mundo como el actual, en el que vamos con prisas a todos lados y queremos las cosas aquí y ahora, no es tan común encontrar marcas que deciden explotar el método artesanal y dedicar el tiempo necesario en crear los mejores productos para sus clientes. Sastrería Fernández Prats y la marca de zapatos Glent son dos ejemplos de ello, dos marcas que llevan años ofreciendo los mejores productos a medida.
De esa unión profesional ha nacido su nueva colección cápsula, una colaboración que ambos presentaron el pasado martes 3 de diciembre en la que el reto principal consistía en unir ambas marcas y mezclar la raíz de su productos, sobre todo encontrar los materiales adecuados que pudieran ser fusionados tanto en los trajes como en los zapatos.
La importancia de la sostenibilidad es algo que ya forma parte del día a día en la moda y ambas marcas también tuvieron que tener ese factor en cuenta a la hora de elaborar las piezas de su colección. Hoy hablamos con Joaquín Fernández Prats, dueño de Sastrería Fernández Prats y Carlos Baranda, co-fundador y director de Glent, acerca de cómo ha sido crear esta colección y la evolución que perciben en el mundo de la moda.
Pregunta: Contadnos un poco, ¿qué podremos encontrar en esta colección cápsula en la que ambos colaboráis?
Carlos: Bueno, esta colección nace de la colaboración de 2 marcas con un ADN muy artesanos. No hubiese sido posible si entre Joaquín y yo no existiese una complicidad y admiración mutua, eso lo primero. Además, nos enfrentábamos a dos grandes retos porque, por un lado, queríamos presentar de una forma muy contemporánea nuestros productos y, por otro, había un desafío técnico, que era unir parte de esos dos mundos en cuanto a tejidos. Un mundo de la artesanía-sastrería cuyo principal producto es la lana, y, en nuestro caso, como marca de zapatos, la piel. Había que encontrar una piel que funcionase muy bien en el mundo de Joaquín.
Joaquín: Sí, como bien dice Carlos, el tejido. Somos dos marcas muy afines que hemos buscado un punto de unión perfecta y queríamos ofrecer un producto más transgresor dentro de lo elegante. Ahora mismo, como todo el mundo está enfocado en ir con una vestimenta más relajada, hemos querido buscar un zapato que sea más bien una zapatilla, muy cómoda y elegante, con esos detalles de piel que también están en la chaqueta, para fusionar así ambas prendas. Ha sido muy laborioso, hemos tenido que rebajar la piel porque sino, no se podía coser en las máquinas y le hemos dado esos detalles de piel a juego con la zapatilla. Para ello, nos hemos basado en un tejido de vicuña de, cómo no puede ser otro, Loro Piana, una marca con nombre, historia y un sello de gran calidad.

P: ¿Por qué os habéis decantado por una colección cápsula, algo que sea breve o fugaz? ¿Buscáis esa exclusividad?
J: Totalmente. Algo exclusivo, diferente, con ese punto de modernidad, pero sobrio. No queríamos que fuese en serie como ya tenemos en la tienda, queríamos que este momento fuese algo distinto y especial.
P: En un mundo en el que queremos que todo ocurra ya, ¿Qué ventajas tiene un estilo de producción como el vuestro?
C: La artesanía la puedes definir, por un lado, como destreza técnica y, por otro, como habilidad. La artesanía siempre ha nacido con un objetivo muy claro: hacer productos de alta calidad, duraderos y que se puedan reparar. Esa la razón de la artesanía y ese es nuestra alma y el mundo en el cual nos venimos moviendo. Por tanto, nuestras producciones nunca van a ser producciones en serie. Tienen que ser producciones cortas porque no queremos perder esa esencia y alma.
Luego, en el mundo de hoy en día, el factor de la sostenibilidad ha cobrado mucha importancia y nos vemos en la necesidad de emplear materiales en sintonía con la naturaleza y con el planeta. Además, era muy importante usar materiales que se pudiesen reparar. Por eso, en esta colección, usamos una napa italiana muy especial que se puede llevar al tinte; un piso que, en un 90%, está hecho de materiales naturales como la caña de azúcar y el bambú y un tinte en la suela que es 100% natural. Unimos esos 3 mundos: destreza técnica, habilidad y cuidado al medio ambiente.
P: Y por el contrario, ¿qué desventajas crees que tiene? ¿Cómo combatís las compras online, el fast fashion…?
J: Yo creo que no lo combatimos. Cada marca tiene su nicho y su clientela. Cuando vienen a nosotros, vienen por muchos factores: una buena atención, un buen producto, buena calidad, durabilidad… Y estas cosas quizás una marca rápida o la venta online no las podría llegar a ofrecer a nuestro nivel.

P: ¿Cuál es el secreto para que la calidad del producto nunca decaiga?
C: Pues destreza, conocimiento, oficio, métodos artesanos, usar siempre los mejores materiales y cuidarlos mucho. También es importante establecer una sintonía y diálogo con el cliente y escuchar sus necesidades. Siempre se busca respetar al cliente y que él se sienta cómodo. En nuestro caso, contamos además con un sistema de artesanía digital que nos permite medir el pie para dar con la talla adecuada a la forma de cada pie.
P: ¿Habéis notado un cambio muy grande en vuestra clientela en los últimos años o soléis contar con una clientela más fiel que no cambia tanto?
J: La clientela en estos negocios suele ser fiel, pero yo sí he notado que, a raíz del Coronavirus, hay un ambiente más relajado y el traje y la corbata se ha relajado más. Entonces hemos abierto un mundo al sport: a la americana, al pantalón chino o vaquero… y hemos abierto al cliente un mundo que en sastrería puede sorprender porque la gente lo asocia con trajes y camisas de vestir. Hemos abierto un mundo a americanas, colores, algodones, lanas, etc… Y ahí sí que ha cambiado un poco el tipo de armario del cliente. Y también hemos querido tener eso en cuenta a la hora de hacer esta colección, queríamos hacer básicos que se pudiesen adaptar tanto a algo más elegante como a un estilo más sport.
P: Imagino que con todo el cuidado que ponéis en hacer vuestras prendas, para vosotros es un hecho que la moda es un arte, ¿no?
C: Sin duda. Es una forma más del arte.

P: Joaquín, ¿cómo lográis unir tradición y negocio en la sastrería? ¿Cómo incorporáis las tendencias más novedosas a la tradición?
J: Vamos a ferias, estamos a la última de la moda y de ahí cogemos ideas. Los propios fabricantes ya empiezan a enviarnos tejidos y colecciones muy relajadas, con mucho color. En resumen, diferentes. Entonces ahí es donde nosotros nos vamos adaptando. La tradición se mantiene en cuanto al buen hacer, la buena mano de obra, la atención, las materias primas… Además, en nuestros casos, si hay un porcentaje de error (que puede ocurrir porque somos humanos) con el cliente no discutimos, al cliente se lo solucionamos.
P: ¿Piensas que el amor por la sastrería es algo con lo que se nace o se puede hacer? En tu caso, es algo que viene desde casa, ya que tus padres eran sastres también.
J: Se puede hacer. Yo conozco varios casos de gente que no ha nacido con ello y se puede hacer. Indudablemente, si no tienes un amor por esto o cualquier otro oficio, el recorrido es muy corto o no es tan bonito. En este oficio, no hay horas, no hay tiempo, no hay sábados, no hay domingos… Pero sin duda, se puede hacer. Yo conozco casos de gente que ha empezado tarde y tiene un gran amor por la sastrería.
P: A pesar de ser una sastrería madrileña, contáis que incorporáis elementos de la sastrería italiana y británica a vuestros productos ¿Cuáles piensas que son los beneficios de esa “multiculturalidad”?
J: Bueno, vamos adaptando. Yo siempre digo que cojo lo mejor de cada casa. Yo tengo unas bases fuertes, pero cada día voy aprendiendo y me gusta preguntar a mis compañeros ingleses, italianos, japoneses, etc… e ir mirando en qué puedo mejorar. Y lo que es mejor que lo que yo hago, pues lo pongo en práctica y lo aplico en mi negocio. Ahí se ve también esa evolución.
P: ¿Puede ser un enemigo a la hora de crear vuestra propia identidad?
J: No supone una pérdida de identidad porque al final, tenemos nuestro estilo de solapas, de mangas, de afinar cuellos, etc… Tú tienes ese estilo, lo único que le das es más o menos estructura dependiendo del cliente. Al final, lo bueno es adaptarte a todo tipo de público, no encasillarte. El sastre no hace solo una cosa, hace cosas variadas y diversifica mucho su producto.

P: Carlos, en el caso de Glent, resulta muy llamativa esa fusión de tecnología 3D y artesanía. ¿Cómo surgió la idea de utilizar la tecnología y de desarrollar el sistema Perfect fit?
C: Pues surgió por una necesidad, ya que nosotros veíamos que en ese momento del mercado, no había una propuesta que diese solución a muchos pequeños problemas de calzado que todos tenemos. También se debe a un respeto a la singularidad que cada uno tenemos. No somos simétricos, tenemos distintas dimensiones a lo largo de nuestro cuerpo y eso muchas veces condiciona nuestro día a día, sobre todo en el calzado. Cuando detectamos esa necesidad y vimos que no había ninguna tecnología específica para ello, no solo para medir el pie, sino para dar recomendaciones acerca de la mejor horma, nos pusimos a investigar y, junto con un centro de investigación, desarrollamos Perfect fit. Buscamos crear un producto que no solo sea cómodo, sino también elegante.


