Un acto histórico en honor a la princesa Isabella de Dinamarca, quien el próximo 21 de abril cumplirá 18 años
Europa recibe a la nueva generación de princesas, evocando a lo clásico y a la sofisticación de la elegancia de unos tiempos inalcanzables. Con motivo del 18º cumpleaños de la princesa Isabella, el Gobierno del Reino de Dinamarca tomó la decisión de establecer determinadas celebraciones. Todo ello con el objetivo de acercar a los príncipes del país a los más jóvenes. Por tanto, el Teatro Real danés, siguiendo una amplia tradición, ha abierto sus puertas a la segunda en la línea de sucesión al trono.
Un look de gala para un día histórico
Para la ocasión, la princesa Isabella optó por un vestido de inspiración clásica de corte A-line, con una falda de gran volumen realizada en tul. Una pieza que cae en cascada desde la cintura, ajustándose a una espalda semidesnuda con unos anchos tirantes que dan lugar a un escote cuadrado. Enfundada en una sola pieza de color negro en diferentes tejidos, deslumbraba a las puertas del Teatro Real con unos detalles en brillos que añadían dramatismo a su porte regio. Un bordado plateado en la espalda en forma de explosión estilizada aportaba un contraste al azul profundo del vestido.

La princesa, además, demostró su elegancia —una vez más— con un recogido tipo moño bajo que dejaba entrever los pendientes que acompañaban al histórico look. Para la ocasión, y haciendo gala del joyero real, lució unos pendientes de su madre, la reina Mary. Unos diamantes engastados en sí mismos con otros diamantes, dando lugar a un peso total de casi 10 quilates montados en oro.
La reina Mary cede el protagonismo a la princesa Isabella
La reina de los daneses no ha sido la protagonista del día de hoy como acostumbra; ha cedido el peso del evento a su hija, la princesa Isabella. No por ello ha dejado de deslumbrar. La reina, sumándose a la tendencia del reciclaje, ha optado por un outfit formado en dos piezas, haciendo uso de una blusa de corte boat neckline y falda midi con sofisticados detalles en cascada en tonos plateados. El negro absoluto de su blusa destacaba el juego de joyas Danish Ruby Parure que la reina ha lucido en forma de collar, broche y pendientes. Unas piezas pertenecientes al joyero real de Dinamarca y que originalmente fueron creadas para la coronación de Napoleón en 1804.

Centrándonos en el collar, se trata de un diseño tipo gargantilla formado por una serie de rubíes en color rosa. Respecto al broche, tal y como manda el protocolo, la reina Mary lo posa sobre su hombro izquierdo, en la parte superior de su blusa. Una perfecta elección por parte de la consorte real en tonos blancos y rosas sobre el negro profundo de su vestimenta.
La reina Margarita II, el recuerdo de un histórico reinado
Acompañada por sus hermanas, la princesa Benedicta y la reina Ana María de Grecia, la reina Margarita II se convirtió en protagonista por sus ya conocidas estolas de piel, que habitualmente luce sobre sus hombros. Una elección que combina con su porte regio de soberana real, establecido a partir de un vestido en tono magenta satinado de corte y elaborado en encajes florales. Un color primaveral que se funde con los tonos grises y marrones de su estola.

Como complementos hizo uso de un collar de perlas clásico y unos pendientes de piedras oscuras, a juego con su vestido.
Una polémica invitación
El acto en sí tiene un recuerdo histórico a lo que un día fue la Casa Real de Dinamarca; un conjunto de similitudes establecido a partir de los lazos familiares. En 2023, la reina Margarita II se unía al modelo monárquico del rey Felipe VI y la reina doña Letizia, recortando la Familia Real mediante la reducción de miembros y el despojo de títulos reales. Los grandes damnificados de esta acción fueron los hijos del príncipe Joaquín, quienes tras la decisión de su abuela perdieron el título de príncipes, pasando a ser condes de Monpezat. Una polémica decisión que tenía como fin «mantenerse a tono con los tiempos», afirmó la entonces reina de Dinamarca. Poco tiempo después, la reina Margarita II abdicó en favor de su hijo Federico, siendo esta la primera abdicación en Dinamarca en los últimos 900 años.

Para la ocasión, Nicolás y Félix, condes de Monpezat, han reaparecido, aunque sin posar para la foto familiar, como tampoco lo han hecho la reina Margarita II ni sus hermanas. Signo de la evolución de una nueva monarquía que comenzó bajo el reinado de los reyes Federico X y Mary de Dinamarca.

