El Palacio Vistalegre de Madrid vibró este pasado martes con la energía y el talento de Tate McRae, la artista canadiense que está de gira por Europa con su Think Later Tour
La velada comenzó a las 20:00 con la actuación del telonero Charlieonafriday, un joven artista de trap cuyo estilo recuerda al de The Kid Laroi. Mantuvo al público entretenido y saltado con su música durante la media hora que duró su actuación.
A las 21:10, las luces del Palacio Vistalegre se atenuaron y el escenario se iluminó. Tate McRae apareció, desatando una ovación por parte del público allí presente.
Desde el primer momento, su carisma y energía arrolladora se hicieron presentes en el escenario. Vestida con un crop top deportivo y unos pantalones cortos sencillos, McRae no necesitaba de un atuendo ostentoso para dominar el escenario con su esencia que recuerda a la de las divas del pop de los 2000, siempre acompañada de un ventilador que hacía que durante todo el show su pelo estuviese ondeando en el viento.
La escenografía del concierto podría definirse como impactante. Constaba de unas grandes pantallas al fondo del escenario y dos jaulas cuadradas, que servían tanto de elementos decorativos que utilizaron para las coreografías tanto Tate como sus bailarines, como de pantallas led.
Estas jaulas, combinadas con las coreografías perfectamente sincronizadas de su grupo de bailarines, añadían una dimensión visual fascinante a la actuación. Cada movimiento y cada nota estaban en perfecta armonía, reflejando el esmero puesto en cada detalle del espectáculo.
A lo largo de la noche, McRae interpretó una mezcla de sus éxitos más movidos y sus baladas más emotivas. En las canciones más enérgicas, su actitud y carisma arrasaban, contagiando al público con su vitalidad. Temas como You Broke Me First resonaron con fuerza, llevando a la audiencia a cantar y sentir la canción como si fuera suya.

Pero los momentos más emotivos de la noche fueron cuando encima de una de las jaulas, Tate McRae se mostró en su forma más sencilla y vulnerable. Su voz, cargada de sentimiento, resonaba en cada rincón del recinto, creando un ambiente íntimo y conmovedor. La simplicidad de su atuendo contrastaba maravillosamente con la complejidad emocional de sus interpretaciones, demostrando que la verdadera fuerza de su arte radica en su impresionante capacidad vocal.
El grupo de bailarines, con coreografías perfectamente diseñadas para cada canción, añadió una capa extra de dinamismo al espectáculo. Cada paso y movimiento complementaban la música, creando una sinergia perfecta entre lo visual y lo auditivo. Las coreografías no solo realzaban la música, sino que también contaban una historia, haciendo que cada canción se sintiera como un capítulo de una narrativa más grande añadiendo de vez en cuando más elementos decorativos como unas cuerdas de un ring de boxeo para su canción Rubberband
El concierto llegó a su fin con Greedy, su hit viral de TikTok, acompañada de una explosión de luces y sonidos, dejando a los asistentes pidiendo más. Finalmente Tate se despidió de su público madrileño con una sonrisa radiante y dando las gracias a todos los asistentes.
La noche en el Palacio Vistalegre fue una celebración de talento, carisma y emotividad, consolidando a Tate McRae como una de las artistas jóvenes más prometedoras del momento.


