Alberto, más conocido como Jaloner en el panorama del rap, lanzó su primer álbum el pasado 12 de diciembre, una cifra muy representativa para él. Como fiel creyente de la numerología, el 1212 representa un gran evento. Casualidad o no, esta fecha también es la de su nacimiento. Pangea: La grieta es el primer álbum del rapero. Tras más de 15 años de carrera en la que ha hecho diversas maquetas y trabajos, ha decidido dar un paso adelante y formalizar su carrera musical con este disco.

Pregunta: Todo el mundo que sabe de rap te conoce como Jaloner. ¿Pero qué tal está Alberto después del lanzamiento del disco?
Respuesta: La verdad que muy contento y motivado. Con ganas. Ahora siento que convergen mi pasión con mi manera de ganarme la vida.
P: ¿Ya te ganas la vida únicamente con la música?
R: Podría decirse que sí.
P: Si bien es cierto que en tu dilatada carrera has hecho maquetas y diferentes trabajos. ¿Qué es lo que te ha llevado a querer hacer un disco tematizado con una producción más profesional?
R: Ha sido un camino orgánico que ha cobrado sentido tras mi viaje a Argentina. Habíamos metido a más de mil personas en una sala y, después de ver a todo el mundo cantando, supe que era el momento de dar el siguiente paso, algo que no concebía en mis inicios.
Pangea: La grieta
P: ¿Qué mensaje quieres transmitir con la creación del disco Pangea: La grieta? ¿Cuál es el concepto artístico que quieres trasladar al público?
R: Es como un poema, una metáfora que tiene múltiples interpretaciones que ni siquiera yo soy capaz de abarcar. Eso es lo que mola de las metáforas y la poesía, cada uno le da una interpretación diferente. Como el propio nombre indica, Pangea sería el todo inicial que de repente se fragmenta, formando la grieta. Se trata de una especie de trauma que divide. Hay que atravesar algo que te parte y te hace sufrir, pero se pueden sacar lecturas positivas.
P: En un fragmento de tu reacción con Papo a tu batalla de Liga Bazooka contra Replik dices que antes te centrabas en la técnica y ahora te preocupas mucho más por el mensaje, pero que a veces te apetece jugar con las palabras y que esos juegos no valgan para nada. ¿Crees que en este disco has sido capaz de encontrar esa armonía entre juego y mensaje?
R: Aquí creo que predominó más el mensaje, el concepto y lo que quería transmitir. Lo otro lo tengo tan habituado que me cuesta mucho escribir desde otro punto de vista que no contenga tantas rimas. En este disco creo que ha reinado más lo que quería decir que el cómo.

P: Llama la atención que hayas introducido Camino fracturado, que es un interludio de jazz. ¿Para ti esta pieza qué significa?
R: Ha ido surgiendo sobre la marcha. Yo opté por hacer como que todo el tracklist era un poema en el que los los temas se pueden intercambiar. Si empiezas a leer este tracklist de una manera u otra hay muchas posibilidades, como si fuera un poema que tiene sentido de diferentes formas. Entonces, dentro de este poema de Pangea: La grieta, el Camino fracturado al final representa muchas lecturas. Tampoco me mojaría por una, pero, por ejemplo, la gente esperaría que yo rapease sobre la base. Como no tenía ningún tema instrumental se empieza a ver como una especie de separación de lo que yo solía hacer, dejando más paso a la música.
P: ¿En estos tres meses que has estado haciendo el disco, cuál dirías que ha sido el gran inconveniente o lo que más te ha costado a nivel personal?
R: Sin duda salir del estudio. Me tiraba demasiadas horas dentro del estudio y terminaba siendo contraproducente. No supe repartir bien el tiempo y decir: “vale no puedo estar 20 horas en el estudio”. Ha sido muy difícil organizar mi tiempo porque estaba muy atrapado.
Gira en Argentina
P: Desde tu llegada te dieron un recibimiento muy especial. ¿Cómo definirías tu experiencia allí?
R: Ha significado un cambio y un giro radical de mi mentalidad. Me ha ayudado a liberarme de muchos miedos, a encontrar una sintonía entre lo que hago y mi manera de compartir el freestyle y el rap. Para mí el rap debe generar un impacto que sirva para transmitir unos conocimientos positivos al mundo. Mi paso por Argentina fue un viaje totalmente revelador que me ha hecho tener una mirada distinta de la vida.
P: ¿Decidiste hacer el disco después de tu gira en Argentina o ya lo tenías pensado antes?
R: Cuando volví de Argentina dejé mi curro como programador y me volqué por completo en la realización de Pangea: La grieta. Tenía alguna idea de un tema, pero estaba muy verde todo. Siempre he hecho canciones, pero sin ninguna expectativa. Este ha sido el momento de tomarlo realmente en serio. Además, en Argentina había hecho 10 o 12 colaboraciones y ya venía con esa dinámica de ir al estudio, escribir, grabar…
P: ¿Cuál es la anécdota que más te sorprendió allí?
R: Pues perdí la cartera en medio de Buenos Aires, con la pasta, la documentación y todo. Al tiempo me di cuenta, regresé al sitio donde la había perdido y la encontré tirada en medio de la calle, lo cual es una completa locura. Eso me hizo tranquilizarme un poco. Pensé: “si hasta esto ha salido bien no hay nada de lo que preocuparse”.
Batallas de rap y batallas escritas
P: Tu batalla escrita en Liga Bazooka cuenta con millones de reproducciones. ¿Esperabas realmente la acogida y la repercusión que tuviste?
R: Qué va, para nada. De hecho, yo pensaba que iba a pasar un poco sin pena ni gloria y que habría cuatro frikis que igual le daban valor. No me imaginaba el impacto tan directo que tuve.
P: ¿Repetirías la experiencia?
R: Lo mismo que les dije a ellos. Si me pagan lo suficiente como para pasar ese mal trago que es para mí utilizar el talento del hip hop para enfrentarnos entre nosotros. Si eso pasa creo que toca pensarlo. Lo bueno es que el hip hop permite que haya esa metareflexión. Entonces yo también me permito el lujo de ir a un sitio y cuestionarlo con respeto, desde mi opinión.
P: En la Liga Bazooka hiciste una gran crítica a las batallas de rap. En tu disco también haces referencia a esto. ¿Tienes una opinión distinta de las batallas escritas o tienes la misma opinión crítica que con las batallas de rap?
R: La primera competición de batallas de freestyle de Red Bull fue en 2005 y por aquel entonces yo llevaba ya dos o tres años improvisando sin necesidad de competiciones. Ver que, de repente, las grandes marcas empezaron a patrocinar el insultarnos entre nosotros me chocó. Los que hemos estado dentro, sabemos que, aunque los competidores se insulten y parezca inocuo, realmente deja una marca en la gente. Yo respeto todas las vertientes del hip hop, pero personalmente la que me motiva es la constructiva y la de que estamos aquí para cooperar. La competición me parece que nos limita más que estimularnos. Pero estoy abierto a cambiar de opinión.

P: En tu tema El resplandor, dices: “quieren que meta un tema al mes, que me someta”. Has sido bastante crítico a lo largo de tu carrera con la industria musical. ¿Cuáles son tus expectativas para este 2025? ¿Tienes pensado hacer más música o sigues en el mismo punto?
R: Ha cambiado bastante. Antes yo no concebía hacer música para obtener rentabilidad. Ahora sí. Mi viaje a Argentina me ha hecho ver que puedo tener futuro siendo honesto con lo que rapeo. He criticado las batallas, he dado conciertos y a la gente le ha molado. He visto que puedo tener futuro siendo yo mismo y prosperar. Antes, que era más pequeño, pensaba que podía ser contraproducente criticar la industria y ser parte de ella. Ahora veo que si atraviesas la industria, puedes tener más información para analizar la parte buena y la parte mala, y no criticarla sin más.
P: ¿Tienes pensado hacer gira con este disco en 2025?
R: Pues sí, nos lo estamos planteando. La idea es hacer en torno a diez fechas en España. También estamos intentando cuadrar por Latinoamérica.
P: Hace diez años tu visión era totalmente diferente de la industria musical, incluso tu concepto y tu percepción de sacar temas. ¿Cuáles eran tus expectativas hace diez años? ¿Piensas que las has superado o que simplemente han cambiado?
R: Ha cambiado todo en diez años. El mundo el primero, y yo con él. Sí que es verdad que antes era un hobby para mí. No me veía apostando todo a la música porque no tenía necesidad. Hay muchas cosas que me encantan y no necesariamente tengo que dedicarme a ello. Pero ahora sí que es verdad que con todo lo de Argentina ha habido muchas señales en mi camino para dedicarme a esto.
P: ¿Qué dirías que es lo mejor y lo peor que te ha dado la música?
R: Lo mejor y lo peor es lo mismo. Uno se da cuenta a través de expresarse de toda la mierda que tiene dentro. Esto te sirve para crecer y ver todos los problemas que te van limitando y te hacen ser quien eres. Me parece que es un arma de doble filo

P: ¿Qué es lo que más le gusta hacer a Alberto en su tiempo libre?
R: De normal improvisar, pero me gusta mucho dormir. También soy muy de que me da por una cosa y me tiro seis meses investigando en algo friki.
P: ¿Cuál ha sido la última que has investigado?
R: Ahora estoy con los diapasones. De hecho acabamos de comprarnos uno en una tienda.
P: ¿Cuáles son los objetivos que te pones en la música a largo plazo?
R: Más que objetivos me marco un rumbo. Es como un camino de coherencia conmigo mismo para alcanzar mi bienestar y el de mi círculo. Es una dirección, un ideal al que tender. No es que mi objetivo sea llenar un estadio, quiero ser coherente conmigo mismo y sentirme guay.
P: Por último, ¿un sueño muy loco que aún no hayas conseguido en el mundo de la música y que quieras conseguir?
R: Por lo que en realidad también me motiva mucho la música y este camino de intentar profesionalizarme es, por un lado, dar trabajo a la peña que le mola lo mismo que a mí. Poder perpetuar tu pasión y que sea compatible con el capitalismo en el que vivimos. Y algo que me gustaría mucho es hacer conciertos de solo freestyle con una banda y que no hubiera nada escrito. Que fuera una Jam 100% improvisada.

