La Fundación Siglo de Oro deslumbró anoche en la Nave de Terneras
Esta versión de La dama boba, bajo la dirección de Rodrigo Arribas, muestra cómo un texto del siglo XVII puede conectar con las emociones y el humor de un espectador del siglo XXI.
Finea, la “boba”, interpretada por Leticia Ramos, es heredera de una gran fortuna para la dote. Inicia la obra como una joven torpe e inocente, pero el amor de Laurencio (Enrique Meléndez) saca a relucir su ingenio y perspicacia. Por otro lado, Nise, interpretada por Manuela Morales, es su hermana mayor y la más intelectual. Esta sufre los celos al ver cómo Laurencio, su antiguo pretendiente, corteja ahora a Finea. El padre de ellas, Octavio, interpretado por Ángel Ramón Jiménez, no quiere a Laurencio por su condición social de pobre. Entre acuerdos secretos y enfrentamientos, el desenlace sorprende con su resolución brillante, dejando al público reflexionando sobre el amor, la razón y la naturaleza humana.
Con un elenco que reúne a jóvenes talentos y a actores experimentados de la compañía, el espectáculo da nueva vida a esta comedia de enredo del Fénix de los Ingenios. No solo actúan, sino que también cantan, bailan y tocan instrumentos en directo, ofreciendo una experiencia escénica completa.
Leticia Ramos y Manuela Morales: talento en estado puro
Leticia Ramos deslumbra en su interpretación de Finea, la boba, conquistando al público con su perfecta mezcla de ingenuidad y astucia. Su evolución sobre el escenario es un deleite constante que mantiene las carcajadas del público, con un deje que recuerda bastante al de Tamara Falcó. Demuestra un talento cómico admirable.
Manuela Morales, en el papel de Nise, aporta profundidad y elegancia, combinando su impecable actuación con su talento musical al violín. Morales encarna con precisión la fuerza y las emociones de su personaje, sumando al montaje una riqueza artística inigualable.
Mención especial merece Ángel Ramón Jiménez, quien, en el rol de Octavio, el padre de Finea y Nise, mezcla autoridad y humor, arrancando risas en cada una de sus intervenciones. Natalia Llorente, Martín Puñal, Enrique Meléndez y José Ramón Arredondo completan un elenco polifacético, que se entrega a un despliegue multidisciplinar que incluye música en vivo y coreografías.
Dirección y rigor académico
La dirección de Rodrigo Arribas, enriquecida por la música original del compositor Xavier Díaz la Torre y el asesoramiento de Ernesto Arias en el uso del verso, logra un equilibrio entre tradición y modernidad. La influencia del Grupo de investigación sobre Lope de Vega de la Universidad Autónoma de Barcelona (PROLOPE), es evidente en la fidelidad textual y el tratamiento respetuoso de los versos de Lope. Un rasgo que se percibe en la fluidez y claridad del habla de los actores. El montaje también apuesta por una puesta en escena sencilla pero evocadora.
El espacio en la Nave de Terneras recuerda al corral de comedias barroco y deja espacio para que el texto y las interpretaciones brillen. Manuela Morales, además de interpretar a Nise, se encarga de la dirección musical, logrando una integración perfecta entre las transiciones escénicas y las intervenciones musicales. No obstante, llama la atención el vestuario, que nada tiene que ver con el siglo XVII, sino más bien con los inicios del siglo XX.
Lope para el siglo XXI
La dama boba aborda el amor como “esa divina invención de conservar la belleza de nuestra naturaleza, o accidente o elección”, un tema que, 400 años después, sigue resonando en el espectador contemporáneo. Esta obra no necesita trucos ni efectos para divertir y emocionar. El verso, dicho con gusto y modernidad, es suficiente para mantener la atención y las risas del público.
La obra muestra una defensa del derecho de las mujeres a decidir sobre su vida. A pesar de la diferencia entre las hermanas en cuanto a sabiduría, ambas se encuentran unidas por el mismo amor hacia Laurencio. El verdadero triunfo de Finea no es simplemente que logre conquistar a Laurencio (quien finalmente se casa con ella por su dote), sino que consigue superar las expectativas impuestas por su padre y la sociedad, que valoraban el matrimonio más por razones económicas y sociales que por amor.
La Fundación Siglo de Oro, que ha hecho un trabajo encomiable al desempolvar clásicos del Barroco, demuestra con esta obra que Lope sigue siendo eterno. El público, entregado y entusiasta, aplaudió en pie al final de la representación, confirmando que la magia del teatro clásico bien ejecutado no conoce épocas ni modas.
No te lo pierdas
Habrá función los días 14, 15, 16 y 17 de noviembre, y 6, 7 y 8 de diciembre. Es en la Nave de Terneras del Centro Cultural Casa del Reloj con una duración aproximada de 1 hora y 45 minutos. Se trata de una gran oportunidad para disfrutar del talento de la Fundación Siglo de Oro y del genio inmortal de Lope de Vega.


