Carlos Olsson: “La vela no es sólo barcos de pesca y domingueros”

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Hablamos con Carlos Olsson, un regatista con un reto: cruzar el Atlántico en solitario y sin asistencia

Tenemos muy claro cuáles son los deportes que tienen copados los píxeles de la televisión. Se pueden contar con los dedos de una mano. Luego hay otros deportes, sobre los que nos permitimos el lujo de añadir el adjetivo “minoritarios”, a los que no se les presta tanta atención. La vela es uno de ellos

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Carlos Olsson es un regatista, del precioso pueblo de Altea, y sueco de nacimiento. Un hombre común que, como nos cuenta, se aleja mucho del prejuicio que tenemos formado de una persona que se dedica a navegar en barcos de vela. Indudablemente dotado para los deportes pues, en estos últimos años, ha ido compaginando la vela con el Muay Thai. En este deporte de contacto en el que ha sido campeón de España y competido a nivel europeo. Ahora ha dejado los guantes y los tibiales a un lado para centrarse en otro proyecto, de dimensiones titánicas: participar en la regata Mini Transat. Una regata que consiste en cruzar el Atlántico en solitario

Nos cuenta cómo ha nacido y se ha financiado el proyecto, como se prepara para una regata así y como se siente un regatista cuando está sólo en medio del mar. Repasa los momentos duros y los de felicidad, los momentos de música y los de ir al baño en un cubo. Todo esto de la mano del proyecto Bridges to the Sea, una maravillosa iniciativa que pueden seguir en redes, y que trata de enseñarnos la vela desde dentro (no hay imágenes del cubo).

Se trata de una asociación sin ánimo de lucro que intenta corregir una preocupante observación que hace Olsson: a pesar de la abundancia de costas en nuestro país, vivimos de espaldas al mar. El primer objetivo marcado es cruzar el Atlántico en solitario, sin embargo, el gran objetivo de la asociación es que la gente se pueda beneficiar de la experiencia en el mar. 

Pregunta: ¿Como surge la idea de crear Bridges to the Sea?

Respuesta: Fue inspiración de una charla que hizo Alex Pella hace unos años, en la que hablaba de crear vínculos, puentes al mar, y de ahí se me ocurrió esa idea. Entonces con este proyecto lo que se intenta es, no decirle a la gente que tiene que ir al mar, no es ese el mensaje. Se trata de enseñar lo que hacemos en el mar, para que una persona que no tenga acceso a ese tipo de información antes de que se forme un prejuicio, tenga otro punto de vista. Mostrar que la vela no es sólo barcos de pesca y domingueros para ir a la cala (ríe).

«la vela no es sólo barcos de pesca y domingueros para ir a la cala»

P: ¿Qué es la regata Mini Transat y en qué consiste?

R: La regata Mini Transat consiste en cruzar el Atlántico desde Francia hasta Guadalupe, pasando por La Palma. Es decir, dos etapas. Se hace en un barco de seis metros y medio, diseñado para navegar con vientos cortantes, los cuales suelen ser los predominantes en este recorrido. Es un barco muy pequeño, con mucha vela, para que pueda ser rápido. Es también muy ligero y con una forma que le permite surfear las olas fácilmente.

La regata se hace sin cartografía digital, lo cual significa que no se tiene una especie de Google Maps constante, como sí tienen la mayoría de los veleros grandes que hacen este tipo de recorridos. La meteorología se retransmite una vez al día mediante señales de radio y es bastante básica, con lo cual hay que tener muchos conocimientos sobre meteorología para poder crear una estrategia.

Al no tener cartas digitales, lo que utilizamos es cartas náuticas de papel, de toda la vida. Lo que se tiene que hacer es ir marcando el recorrido junto con la estrategia a seguir sobre el papel. También llevamos obligatoriamente un sextante, por si acaso falla la electrónica, que puede pasar.

Por esto es tan especial esta regata, porque de lo que se trata es de que lo hagas de la forma más independiente posible. 

Son aproximadamente 4000 millas las que recorremos en total. Bueno, algo más realmente, porque nunca se va en línea recta, si no que se buscan las zonas con las condiciones más favorables.

P: ¿Cómo nace la idea de participar en una regata así?

R: A los dos años de empezar yo a navegar, que lo hice a los 7, me enteré de lo que eran este tipo de regatas transoceánicas. Comprendí que no había sólo regatas de boyas, que son las que se suelen hacer en nuestras costas, en las que se sigue un recorrido. Entendí también que la ceñida (rumbo en el cual la embarcación avanza lo más en contra del viento posible, a unos 45 grados de su origen) no siempre era lo más importante. Y descubrí otro concepto una navegación ligada a la aventura que no simplemente consistía en ser mejor que otras personas en un recorrido con muchas limitaciones. Digamos que esto, más que ser una regata únicamente técnica o táctica, incluye muchos más aspectos del día a día, de uno mismo, que tienes que superar. No hay nadie que tenga un diez en todas las asignaturas necesarias para esto. 

De pequeño me llamó mucho la atención la forma de este tipo de barcos, su rapidez en vientos cortantes. La diversión que me provocaba esa idea me acercó a esta forma de navegar, y luego, pues a lo largo de los años, investigando, fui conociendo a gente que sabía de este tipo de regatas y eso cada vez me fue llamando más la atención.

«de lo que se trata es de que lo hagas de la forma más independiente posible»

P: En cuanto a la financiación, sponsors y demás ¿cómo se esta consiguiendo producir el proyecto?

R: Hay muchas formas de llevar a cabo este proyecto. A día de hoy lo estamos haciendo con muy poca financiación y lo estamos sacando adelante. Eso sí, con la ayuda de muchísimas personas que colaboran, quizá no con dinero, sino con el apoyo, trabajando, enseñando, compartiendo. 

Lo primero que sientes cuando consigues cualquier cosa en solitario es agradecimiento, porque sabes que no lo has hecho solo, y el que lo piense debería recordar un poco (ríe). Así que creo que esto puede ser un ejemplo de un movimiento grupal, que no estamos tan solos como parece, y esa es una de las cosas más bonitas que hay: compartir experiencias.

Estrictamente la financiación, a pesar de que hay muchas cosas que se pueden conseguir con la colaboración de la gente, sí que es necesaria. En mi caso, he pedido un préstamo al banco, he vendido lo poco que tenía y he conseguido un barco de vieja generación. No estamos hablando de un cohete de este año, tampoco es necesario para este tipo de aventura, porque aquí lo que más importa no es el barco nuevo que tengas sino conseguir sacar la mejor versión de ti, y eso se puede conseguir con cualquier barco. 

Así es como comenzó el tema de la financiación, a partir de ahí he tenido colaboradores que también han ayudado de manera financiera, y sigo teniéndolos, y sigo también buscándolos. Esa es la parte más complicada de todo este proyecto. No puedo decir que haya funcionado porque el camino aún no está hecho, pero si el camino se hace al andar, estamos andando. 

P: Este proyecto empezó a promocionarse en redes durante la pandemia ¿cómo viviste este nacimiento?

R: Comenzó durante el confinamiento, al restringirse el acceso al mar. Supongo que fue una llamada a mí mismo, de querer estar más cerca del mar, y creo que lo conseguimos haciendo vídeos relacionados con la vela y con el mar en general. Yo le pedí a un par de amigos que hiciesen algún vídeo también compartiendo algún tipo de información, o experiencia, o historia relacionada, y, como era momento de estar en casa, pues mucha gente se animó y tuvimos muchísimos de todas partes, incluso de fuera de España. Todos estos los subía a la cuenta de Instagram.

Estuvo muy divertido poder compartir todas estas experiencias y consejos, creo que tuvo buen feedback en general. Fue una manera de mantener viva la vela y la navegación, incluso estando confinados en casa. Esa no era quizás la meta del proyecto al principio pero lo acabó siendo, y fue cogiendo esta forma de manera muy natural. Fue muy especial.

«si el camino se hace al andar, estamos andando»

P: ¿Crees que la gente en general conoce el mundo de la vela?

R: Bueno, creo que el mundo de la vela es para cada uno una cosa. Sin embargo, parece que una gran parte de la forma de pensar de las personas va muy relacionada con el elitismo. Piensan que la vela es algo inaccesible, sólo para gente con mucho dinero o que su familia ha navegado antes, y que, entonces, es difícil dar el primer paso y conocer lo que es aprender a navegar. Al final es como cualquier otro deporte, realmente, y tiene muchísimas salidas, muchísimas opciones. No hace falta tener un macro yate para decir que navegas, de hecho suele ser al revés. Así que creo que darle un poco de visibilidad a esto es bueno para todo el mundo.

P: ¿Proyectos como este crees que pueden tener un impacto real para que la gente se interese más?

R: No lo sé, porque no sé lo que piensa la gente. Pero yo me pongo en el lugar de una persona que no sabe absolutamente nada de este tema, y entonces intento enseñarle qué es lo que hacemos y mostrar transparencia en los pasos que vamos dando. Esto es algo que no se suele hacer: enseñar que para llegar al punto 3 tienes que hacer el 1 y el 2.

Creo que esto se puede llevar incluso más allá de la vela y mostrar un camino de esfuerzo para generar motivación. Puede tener ese impacto real si consigo generar un buen sistema de mensajes que lleguen a la gente, una buena manera de enfocar esto para el entendimiento general. Creo que sí que puede tener ese impacto, y yo haré todo lo posible.

P: ¿Qué se debería hacer para que la vela ganara visibilidad?

R: En España tendrían que cambiar muchísimas cosas para que fuese más fácil incorporar gente nueva en la vela. Para agrandar esas cifras de participación habría que hacer cambios bastante bruscos que no están en nuestra mano. Quizá están en mano de personas relacionadas con federaciones, con instituciones deportivas, y ese no es nuestro papel. Nuestro papel es dar lo mejor de nosotros y ser positivos, dar buena energía, ya que siempre es mejor construir que destruir.

«En España tendrían que cambiar muchísimas cosas para que fuese más fácil incorporar gente nueva en la vela»

P: ¿Como te estás preparando para esta regata?

R: La preparación es constante. Para este tipo de navegación no hay límite de temas en los que se puede mejorar. Desde la electrónica del barco, pasando por la alimentación y el descanso durante la competición, la técnica, táctica, y estrategia que seguir en la regata, cómo leer la meteorología, y hasta la parte psicológica. 

Sobre todo estos meses me preparo mentalmente. No soy ningún experto en el tema pero trato de entrenar este aspecto constantemente en mi día a día, intentando vivir en el momento, respirar mejor y hacer todo plenamente y lo mejor que puedo. 

 Luego, la parte psicológica se debe combinar con la parte técnica, claro. Para mejorar los automatismos de la técnica debes repetir mucho, convertirlos en acciones subconscientes. Para repetir algo muchas veces sin perder la concentración o la motivación debes estar a gusto, comer lo que te gusta, descansar bien, escuchar música. La táctica y la estrategia se preparan en tierra, estudiando y luego probando en el mar. Yo soy más de probar que de estudiar (ríe). 

Todos estos aspectos se mezclan bien porque son muy diferentes y por eso se adaptan uno con el otro. Por ejemplo, cuando termino un día en el que entreno maniobras no me apetece hacer ni una trasluchada más(maniobra en la cual la vela cambia de costado y, como resultado, el barco de dirección, cuando el viento entra por la popa del mismo). Si el día siguiente hago una travesía, estoy motivadísimo, más que nada por contraste. Y además me salen mejor las maniobras por lo que me motivo más aún.

P: ¿Cuáles son los puntos clave para poder ser competitivo en esta competición?

R: Cada uno tiene entiende la competición a su manera. Para mí ser competitivo es dar el 100 por 100 en cada regata, analizar correctamente lo que funciona y lo que no, y mejorar cada día. Los demás barcos son referencias muy importantes pero una clasificación nunca puede definir tu trabajo. Al fin y al cabo hay muchos factores externos jugando sus papeles en cada deporte. Hay veces que lo haces mejor que nunca y quedas 20º y otras veces no navegas lo mejor que sabes y ganas. Lo importante es que ganes o quedes 20º y sepas analizar el trabajar con la mente fría, apartando todo lo que no te va a hacer mejorar. 

P: ¿Qué es lo que más te cuesta?

R: Lo más costoso siempre es volver a tierra, el papeleo, llamada aquí, email allí (ríe).

«ser competitivo es dar el 100 por 100 en cada regata»

P: Cuando estás solo, en el Koan, en medio del mar ¿Qué sientes? ¿Hay momentos de relajación? ¿Te pones música? ¿O hay que estar siempre serios y concentrados al 100%?

R: Es a veces una montaña rusa, y otras veces una montaña alta rodeada de silencio y de aire puro. Montaña rusa porque todas las cosas buenas que sientes en el día a día se multiplican por diez. Cuando sientes tristeza, miedo o duda, también es más intenso. Pero es todo mucho más pasajero debido al hecho de estar tan ligado al momento presente.

Hay momentos de relajación pero siempre estás atento. Las condiciones meteorológicas mandan, si lo permiten, la música te entra por todos los sentidos. Descubres sonidos nuevos en canciones oídas durante muchos años. Comiendo, sientes y agradeces cada sabor. Incluso cuando vas al baño (un cubo) también te hace sentir genial.

 

P: ¿Cuál es la mayor satisfacción que sientes con este proyecto?

R: La mayor satisfacción, son dos en realidad y van de la mano. Por un lado, la mayor satisfacción personal viene de la superación que soy capaz de hacer día tras día desde que Koan y yo nos juntamos. Esto viene dado por la segunda satisfacción, que es el agradecimiento que siento hacia todas las personas que forman parte de mi vida y del proyecto. Puedo superarme día tras día gracias a ellos y puedo compartir todas estas sensaciones con ellos gracias al proyecto Bridges to the Sea.

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