Carlos Alcaraz, de Madrid al cielo

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Alcaraz posa con el título del Mutua Madrid Open | Fuente: ATP

El jovencísimo tenista murciano conquista en la Caja Mágica su segundo Masters 1000 en un partido brevísimo en el que no dejó oportunidad a Alexander Zverev

Se quedaban pasmados los espectadores de la pista «Manolo Santana». No daban crédito ante la facilidad con la que Carlos Alcaraz había derrotado a Sascha Zverev, el número tres mundial del ranking ATP. En apenas una hora y dos minutos (la final más corta de la historia del torneo), y por un global de 6-3 6-1, el murciano había demostrado al mundo entero que una leyenda iba a ser forjada. Y todavía no ha acabado el primer capítulo.

Y es que el Mutua Madrid Open del joven tenista, nacido en 2003 (ha cumplido 19 años el día 5 de mayo) ha sido cuanto menos espectacular, toda una montaña rusa de emociones que conducían a lo más alto. Tras acompañar a Marc López en los últimos dos partidos de su carrera, Alcaraz derrotó al georgiano Basilashvili y al británico Norrie antes de la prueba definitiva. Cuartos contra Rafa Nadal, semifinales contra Novak Djokovic y final contra el vigente campeón, el poderoso Zverev.

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Comenzó el partido y Carlitos daba muestras de nerviosismo, con algún fallo espontáneo y un movimiento seco. Los potentes servicios del germano, que llegaban a superar los 200 kilómetros por hora. Sin embargo, se recompuso pronto y consiguió obtener el primer juego. Siguieron bolas ágiles y dejadas inteligentes que condujeron a la obtención del primer set en un noveno juego que Alcaraz obtuvo en blanco. Lejos quedan los tie breaks que había tenido que disputar a Djokovic, o los sets accidentados como aquel contra Nadal. El murciano mostraba seguridad y tranquilidad en un duelo donde controlaba prácticamente todas las bolas.

Empezó el segundo set con la mayor muestra de potencia de Zverev, que obtuvo el primer juego forzando los movimientos del español. No obstante, Alcaraz ganó todos los juegos siguientes a medida que el alemán iba perdiendo los nervios y la tenacidad. No le salía prácticamente nada: mandaba muchas pelotas a la red, cometía bastantes dobles faltas y no era capaz de seguir el juego ágil de su contrincante. Sascha Zverev resistió tres bolas de partido, pero en la cuarta, una nueva doble falta lo condenó. Carlos Alcaraz levantaba los brazos triunfante, consciente de haber escrito una página en la historia del tenis español. Solamente dos compatriotas habían resultado campeones en la capital: Rafa Nadal y Juan Carlos Ferrero. Este último, su entrenador, vivía desde el palco cómo su pupilo subía de Madrid al cielo.

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