El presente y el pasado del legendario circuito de Suzuka
La Fórmula 1 regresa a Japón, un año más, convirtiéndose en uno de los circuitos más históricos del calendario. Este año, el piloto local, Yuki Tsunoda hará su debut en Red Bull donde tendrá que demostrar que es, más que valido, para competir con Verstappen. A su vez, Suzuka tiene batallas históricas como la que vivieron Ayrton Senna y Alain Prost en los años 1989 y el 1990.
El trazado de Suzuka, con sus icónicas eses y su desafiante figura de ocho, no solo es un templo para los fanáticos del automovilismo, sino también un escenario cargado de emociones para la afición japonesa y de todo el mundo. Para Yuki Tsunoda, este Gran Premio significa mucho más que una simple carrera en casa. Tras años de trabajo duro y aprendizaje en Racing Bulls, el joven piloto japonés dará un paso crucial al debutar con Red Bull, un equipo con ADN ganador y estrechamente vinculado a Honda, la marca que históricamente ha impulsado el sueño japonés en la Fórmula 1.

La historia de Tsunoda no puede entenderse sin la pasión que Japón siente por este deporte, ni sin la herencia que dejaron las generaciones anteriores. Cada vez que el circo de la Fórmula 1 pisa el suelo japonés se puede ver el fanatismo de sus aficionados con vestimentas y merchandising únicos en el mundo. Suzuka ha sido durante décadas el lugar donde los pilotos japoneses buscan brillar ante su público, conscientes de que una buena actuación allí puede marcar sus carreras. En ese mismo asfalto, donde Tsunoda intentará desafiar y batallar frente a su nuevo compañero de equipo Verstappen.
La Rivalidad Senna – Prost
Hace ya más de tres décadas, se vivió una de las rivalidades más intensas que recuerda la Fórmula 1. Un duelo que dejaba a todo el mundo expectante cada carrera por lo que podría ocurrir entre estos dos titantes del mundo del automovilismo y no podía ser otra que la guerra entre Ayrton Senna y Alain Prost.
La historia entre Senna y Prost en Suzuka está escrita con fuego. En 1989, la tensión entre ambos estalló cuando, luchando por el campeonato, chocaron en la chicane final. Prost, que abandonó tras el contacto, se coronó campeón después de que la FIA descalificara a Senna por reincorporarse a pista de forma irregular. Al año siguiente, la venganza llegó de la manera más cruda: en la primera curva del Gran Premio de Japón de 1990, Senna no levantó el pie y provocó un accidente que dejó fuera de carrera a ambos, asegurándose así el título mundial.

Aquellos duelos dejaron cicatrices imborrables en la historia de Suzuka, convirtiendo el circuito en un símbolo de rivalidades, emociones al límite y decisiones que marcan carreras. Hoy, más de 30 años después, el espíritu de esa lucha sigue vivo, pero con nuevos protagonistas. Tsunoda representa ahora la ilusión y el peso de todo un país, enfrentando su propio desafío en el mismo escenario donde Senna y Prost llevaron la Fórmula 1 al límite. Suzuka es, al fin y al cabo, un circuito donde el pasado nunca se desvanece y el presente siempre tiene algo que demostrar.


