Pleno del Real Madrid para sumar nueve puntos en tres jornadas gracias a Mourinho
El regreso de Mourinho recuerda al de Zidane. Quizás las exigencias no sean las más altas, pero todos saben lo que fueron capaces de hacer de hacer en sus primeras etapas con el Real Madrid. Sin duda, lo que se esperaba de Zidane no es lo mismo que se espera de Mou.
El portugués vuelve al conjunto Merengue para hacerse cargo de un vestuario roto, de un equipo sin rumbo y de una afición descontenta. Una situación que dista de aquella en la que se encontró al club blanco cuando llegó al banquillo en mayo de 2010. El Madrid era incapaz de plantarle cara a Europa. Florentino acababa de asumir la presidencia y el vestuario se había llenado de jóvenes estrellas que pretendían ser los nuevos reyes de Europa. Pero el mayor problema del Madrid por aquel entonces era el Barça de Guardiola. Los culés le habían arrebatado la liga pese a haber conseguido 96 puntos con Pellegrini.

Es decir, Mourinho pretendía ser un antídoto contra el Barcelona y la clave para devolver al Madrid a la cima de Europa. Su experiencia lo alababa. Había ganado la Champions con el Oporto y con el Inter, demostrando que era capaz de frenar al Barça. Su paso por el Madrid fue relativamente corto. Tras tres temporadas, devolvió al equipo blanco la competitividad. Sin embargo, por el camino se ganó muchas enemistades en el club y la prensa. Por ello, al acabar la 12/13, partió hacia Londres de mutuo acuerdo con el club. Muchos apuntan a que el portugués plantó en el Madrid la semilla que cultivó las tres Champions y, además, consiguió la llamada “Liga de los récords” con 100 puntos, nueve más que el Barça.
El regreso
Más de una década después, The Special One ha regresado al banquillo para hacer lo propio, pero en un contexto muy diferente. El Madrid es otro y los problemas, también. Mou viene a hacerse cargo de una situación en el vestuario que ha llevado a disputas de egos e incluso enfrentamientos físicos. De hecho, jugadores como Valverde llegaron al hospital. No solo eso, sino que el nivel de la plantilla ha sido decepcionante para la afición. Juadores que se desentienden y un bajo rendimiento provocaron la salida de Carlo Ancelotti, Xabi Alonso y Álvaro Arbeloa. Además, tanto la afición como el club esperan que Mourinho sea capaz de coordinar a las grandes estrellas del Real Madrid: Vinicius, Mbappe y Bellingham.
De momento, la pretemporada ha sido discreta, pero los tres primeros partidos de liga invitan a pensar que, de nuevo, Mourinho ha sido capaz de cumplir todas las expectativas. No solo han sido tres victorias, sino que han sido tres partidos en los que el madridismo se ha vuelto a ilusionar. Carlos Espí recordó a Joselu con el gol en el último minuto contra el Espanyol, y las victorias contra la Real Sociedad y el Málaga, además de ser abultadas, han demostrado coordinación entre los de arriba, buena gestión del banquillo y mucho compromiso de todos los jugadores.

No es oro todo lo que reluce
No todos los madridistas celebran todavía. Con Xabi Alonso el Real Madrid también arrancó con victorias, pero no tardaron en pinchar. Lo mismo sucedió con Arbeloa. Cabe preguntarse si es la euforia del momento, resultado del cambio de aires, o si realmente Mou ha sido capaz de dar con la tecla. El mercado de fichajes trajo algunos nombres, como Cucurella o Bernarndo Silva que pueden ser de gran ayuda para este nuevo Real Madrid, pero en esencia, el Madrid es el mismo que la temporada pasada. Sin emabrgo, encontrar dos victorias como las dos últimas se convirtió en algo muy improbable con Xabi o con Arbeloa.
El Madrid vuelve a sonreír con Mourinho. Bellingham y Mbappe están muy enchufados y Vinicius está entrando en la dinámica con dos asistencias y un gol en los últimos tres partidos. La defensa, más allá de un par de despistes, ha demostrado solidez y sobriedad. Sin duda, debe primar la cautela, pero después de dos años sufridos, el madridismo vuelve a ilusionarse y ya piensa en el siguiente reto que pondrá a prueba a los de Mourinho.


