El Estadio Municipal Del Val acogió el partido de primera ronda de Copa Del Rey que enfrentó al Sporting de Hortaleza y al Sevilla FC
El Generacional estuvo presente en el choque cubriendo un partido apasionante en la que el Sporting de Hortaleza de Autonómica madrileña se enfrentaba a un histórico de primera división como es el Sevilla FC
Noche de homenajes en Alcalá
El partido comenzó con un sentido minuto de silencio dedicado a las víctimas del trágico accidente ferroviario ocurrido el pasado miércoles en Toledo. El estadio municipal del Val se adentró en un silencio sepulcral que sobrecogió a todos los presentes.
Deportivamente hablando, era un partido mágico para el Sporting de Hortaleza que disputaba el choque más importante de su historia. Alcalá de Henares, concretamente el Estadio Municipal del Val, acogió el encuentro, ante la imposibilidad de jugarse en el estadio municipal Sporting de Hortaleza, donde el equipo del noreste de Madrid juega habitualmente sus partidos como local.
El Sporting de Hortaleza salió al choque muy compacto y con las ideas muy claras, balones largos a los puntas, para poder pillar al Sevilla en desventaja defensiva. La idea de los pupilos de Jorge Mendoza estaba saliendo a la perfección, estaban sosteniendo nada más y nada menos que al siete veces campeón de la Europa League. Reduciendo espacios por dentro y obligando a los sevillistas a probar fortuna por las bandas. El Sevilla dominaba la pelota, pero sin acercamientos claros que inquietaran a la defensa hortalina. Vargas probó fortuna con un disparo muy flojo que detuvo Pablo Martínez sin complicaciones.
El sueño se desvanecía poco a poco
La resistencia numantina del equipo local cayó en el minuto 23, cuando el Sevilla se adelantó en el marcador tras una buena jugada colectiva, culminada en un gran centro de Alfon desde la derecha. Robbie Ure se elevó por encima de los defensores locales con un salto imponente, digno del mismísimo William Wallace sevillista, para conectar un poderoso cabezazo y adelantar a los hispalenses. La grada local llevó en volandas a su equipo durante todo el partido y le transmitió esa fuerza necesaria para aguantar los minutos complicados posteriores al gol. Cada saque de esquina local se traducía en una fiesta.
Cuando todo hacía indicar que los hispalenses se iban a marchar al descanso con victoria por la mínima. En el minuto 42 Fati arrolló a Carmona en el área en una jugada muy protestada por la grada y el colegiado señaló la pena máxima a favor del Sevilla. Peque fue el encargado de materializar el penalti y no falló con un gran lanzamiento ajustado a la izquierda imposible para el guardameta.
Honor, honor y más honor
El Sporting de Hortaleza sabía perfectamente que estaban en una situación idílica, ese partido con el que soñaban de niños. El típico encuentro imaginario presente en una conversación de amigos que hacen planes de futuro alrededor de sus aficiones. Esa utopía se había hecho realidad y supieron aprovecharla en el comienzo de la segunda parte con un comienzo lleno de garra y pundonor.
Bosco se disfrazó de Maradona para sortear a dos defensores y dejar a Alfredo en una situación provechosa de cara a gol en el costado derecho del área. Sin embargo, un combativo Nico Guillén llegó a tiempo para cortar la jugada a ras de suelo.
En el minuto 55, Clavero perdió un balón en una situación fatídica para los locales en el centro del campo. En el momento en el que el Sporting De Hortaleza organizaba su ataque. Peque aprovechó el regalo y generosamente dejó el gol en bandeja para que Vargas empujara el balón dentro de la portería.
Yendo tres goles por debajo en el marcador, se te puede pasar por la cabeza la idea de bajar los brazos y dejarte llevar por la grada e ir al ataque de forma prácticamente suicida. El Sporting de Hortaleza en un ejercicio de carácter y personalidad aguantó el resultado desde el minuto 55, sin sufrimiento excesivo y teniendo las suyas para anotar el gol de la honra, que hubiese desatado el júbilo en las gradas.
¡Oh Capitán! ¡Mi Capitán!
Otro momento álgido del partido llegó en el minuto 65. El Estadio Municipal del Val rompió en una sonora ovación para recibir a Diego, el gran capitán del Sporting de Hortaleza.
Su entrada no fue únicamente simbólica, ya que fue clave sacando bajo palos un fuerte disparo de Alfon que se colaba a la portería.

La megafonía del estadio advirtió durante los últimos minutos de la posible sanción económica que sufriría el club en el caso de que se produjera una invasión de campo.
En el momento en el que el árbitro pitó el final del partido una parte considerable de la grada, en especial los más jóvenes, saltaron al campo sin reparo y se fundieron en abrazos y fotografías con todos los protagonistas.
Así fue el broche final de una noche mágica y especial para un club humilde como el Sporting de Hortaleza que durante 90 minutos se sintió un equipo de primera división.


