El técnico estadounidense ha revivido a un equipo que parecía muerto y ahora sueñan nada más y nada menos que con levantar un título
El pasado 4 de enero debutaba en San Sebastián un entrenador desconocido a ojos nacionales, pero con el paso de los meses se está convirtiendo en un ídolo de masas en Anoeta
Vito Matarazzo
La Real Sociedad comenzó la primera temporada de la era post Imanol, tras seis años y medio como entrenador realista apostando por Sergio Francisco como nuevo entrenador de la plantilla del primer equipo. Técnico ascendido del filial, con el que logró una campaña memorable que terminó en ascenso del Sanse. El irundarra no consiguió transmitir su idea de juego a la plantilla y tras una primera vuelta decepcionante fue cesado del cargo, en la jornada 16, después caer en casa ante el Girona y situar al equipo a un punto del descenso a segunda división.
La directiva donostiarra apostó por un entrenador desconocido en nuestro fútbol, Rino Matarazzo. Un entrenador italoamericano, nacido en Nueva Jersey con abuelos italianos. Una de las muchas familias del país de la bota que se mudaron a Estados Unidos, pero en un oficio distinto de las familias que vemos en las películas.
Después de estar vinculado a diferentes canteras en Alemania y tras ser asistente de Nagelsmann, en 2019 cogió las riendas de su primer club en la élite, el Stuttgart. Ocupó el banquillo Stuttgarter tres temporadas y media consiguiendo un ascenso y buenas campañas en Bundesliga. Posteriormente se hizo cargo del Hoffenheim, hasta que el pasado enero debutó en la Real Sociedad.
Del infierno del descenso al sueño de Europa
El efecto Matarazzo ha conquistado a la afición donostiarra desde el primer minuto. Con un debut complicado ante el Atlético de Madrid, frente al que consiguió un meritorio empate, tras una racha nefasta de resultados. Los siguientes partidos a su debut contaron como victorias en liga contra rivales de entidad como el Celta, el Getafe o un empate en San Mamés.
Su resultado más destacado en liga llegó el 18 de enero, en su tercer partido como entrenador de la real Sociedad. Una victoria épica ante el líder, el FC Barcelona de Hansi Flick. La Real Sociedad aguantó épicamente los ataques del equipo culé, que hizo un partidazo. Los realistas aprovecharon sus oportunidades a la perfección. El Barcelona no tuvo mucha suerte en ese partido estrellando cinco balones contra la madera y viendo como le anulaban hasta tres tantos, pero la Real se llevó los tres puntos.
Muchos de los jugadores de la plantilla parecen otros después de la llegada de Rino. El estilo vertical y ofensivo del entrenador americano ha beneficiado a muchos jugadores. Arriba, Guedes y Oyarzabal han dado un pase adelante para guiar al equipo ofensivamente y crear mucho peligro arriba y jugadas de gol. Carlos Soler y Turrientes han hecho jugar al equipo en el centro del campo, para tener esa capacidad de dominar al rival, al igual de tener una gran llegada de segunda línea. Atrás destacamos a Jon Martín, que con el entrenador italoamericano se ha convertido en fundamental a su corta edad y avecinamos un futuro glorioso al canterano.
El equipo solo ha caído en un partido de liga, y nada más y nada menos que en el Bernabéu ante el Real Madrid. Antes de la llegada del preparador de Nueva Jersey estaba a un punto del descenso y ahora a un partido, la final de copa, y a un punto de competiciones europeas.
La joya de la corona
Todo equipo de mitad de tabla para arriba sueña con títulos como es normal. Solo unos pocos, como Betis, Athletic o Real Sociedad lo han conseguido en los últimos años, en Copa del Rey.
La Real Sociedad, de la mano de Rino Matarazzo, consiguió ayer un hito histórico, clasificarse a una final de copa del Rey. Aunque han pasado solo seis años de su última final, que la consiguieron ganar, esta tiene matices especiales. Volverán a disputar una final con público, ya que la 2020, que se retrasó a 2021 y además fue sin público por el coronavirus.
Matarazzo ha devuelto la ilusión a la afición txuri urdin, en una temporada que pintaba a histórica en términos negativos, puede convertirse en todo lo contrario si se consigue levantar la copa en Sevilla el próximo 18 de abril, en el estadio de la Cartuja frente al Atlético de Madrid.


