Marc Casadó es el jugador revelación del Barça en este inicio de temporada
El canterano se ha hecho con el pivote, un rol esencial para el estilo de Hansi Flick. Su rendimiento le ha llevado a la Selección española en tan solo tres meses en la élite.
Como viene siendo habitual en Can Barça, en cada temporada llega un nuevo canterano dispuesto a derribar la puerta, con el pan bajo el brazo. No hace falta irse muy atrás en el tiempo, en los últimos años han sacado varios que, no solo se han ganado un hueco, sino que se han convertido en estrellas mundiales. Casos como Gavi o Lamine, ganadores del Kopa; Fermín, campeón de Eurocopa y JJOO; Balde, también Cubarsí. Este año es el turno de Marc Casadó.
¿De dónde sale este ‘nen’?
Marc Casadó lleva en La Masía ocho años, desde 2016, el chico llegó a las categorías inferiores con 13 años, procedente de la Damm. El pivote lleva escalando categorías mucho tiempo, y además con un rol muy importante, el de capitán. Esta función es la que ha desempeñado varios años en el segundo equipo del Barça, en categorías de nivel como 1ª RFEF, llegando a jugar incluso playoffs de ascenso a 2ª división.
Las numerosas bajas y un mercado de fichajes en el que no se fichó un pivote, hicieron que Flick apostase por dos canteranos en el medio campo: Bernal y Casadó. Bernal hacía de Busquets, el rol más importante de los dos, y Casadó su fiel escudero, como si de Don Quijote y Sancho Panza se tratase.
Todo parecía que cuando se recuperasen Gavi y Frenkie, junto a Pedri, serían los acompañantes de Bernal, pero su grave lesión obligó a Casadó a sacarse el graduado en el pivote. Y, claro, a Casadó le das la mano y te coge el brazo mientras te roba el balón. A base de derroche físico, inteligencia táctica y criterio con balón se ha ganado el sitio en el once.

La pirañita
Casadó tiene unas características muy favorables para el estilo del Barça, y es sin lugar a dudas, una de las causas por las que el Barcelona ha elevado su techo. El catalán con balón ha mostrado muchísimo criterio, decisión y eficacia, le da velocidad y números al equipo, concretamente cinco asistencias, gran estadística para un pivote.
A pesar de su gran nivel con pelota, Marc tiene otra virtud aún mejor y más decisiva, la presión y la defensa. Marc salta como perro de presa, más incómodo que que se te cierre la puerta del metro en la cara. Mientras Pedri toca el violín, Casadó pega porrazos al bombo, toca las notas que nadie toca y que hacen que el Barça funcione como una orquesta. Esta virtud es diferencial y potencia muchísimo el nivel del equipo.
La clave es su contrapresión. La contrapresión es el término que se refiere a la primera presión tras perder la posesión. Hacerlo bien en el Barça supone mucho, acosar, vivir en campo contrario y no parar de atacar. En esto Marc es el líder del equipo y de la liga. Sus actuaciones le han permitido pasar de 1ª RFEF a debutar en la Selección en apenas seis meses.

Incógnita con la vuelta de los pesos pesados
La vuelta de Frenkie De Jong y Gavi, a priori, deberían sentar a Casadó, aunque la realidad parece lejana a ello. Lo que antes parecía un parche ahora se ha convertido en un fijo indispensable.
En cuanto al neerlandés, es el que menos garantizado tiene su hueco, su bajada de nivel y situación contractual no son muy favorables para él. Flick demuestra más confíanza en Casadó que en él. Gavi tiene otro tipo de situación, necesita coger ritmo tras un año sin competir, e irá entrando poco a poco en el once.
Lo positivo en este dilema es la polivalencia de los mediocampistas culés, y es que tanto Gavi como Frenkie pueden desempeñar ambos roles, el de pivote y el de interior. Pedri el de interior, más cerquita de la base y en la mediapunta también. ¿Cuál será el mediocampo favorito de Flick para que el Barça vuelva a levantar el vuelo y supere este bajón que ha presentado?


