La noche más épica de La revuelta se produjo con dos reinas de la cultura pop y la televisión española
Hacía tiempo que la televisión pública, la televisión de todos, no sonaba a gamberrismo con un toque de lo más humano en estado puro. Belén Esteban y María Patiño revolucionaron La revuelta, que ya empezó fuerte con Ana Mena.
Solo bastaron diez minutos para que la Patiño y la Esteban pusiesen el broche de oro al espacio con más éxitos del prime time de la pequeña pantalla. Pudimos volver a gozar con la locura de quien lleva la magia de la televisión en la sangre, la cabeza, y lo más importante, en el corazón.
Dos reinas de corazones
Ya lo dijo el propio conductor del privilegiado espacio, David Broncano, quien aseguraba a los espectadores asistentes como publico al teatro de Madrid donde se graba el formato, que las últimas invitadas no necesitaban presentación.
Con un «sea lo que Dios quiera» se desató la magia. La primera en aparecer fue La Patrona Belén Esteban, con un vestido negro con brillantes. Con una amplia sonrisa y con una divertida chulería antes de abrazarse con cariño al joven presentador. Detrás, con un vestido blanco lleno de perfumes, labios y siluetas de mujeres, apareció María Patiño, con una actitud y una sonrisa envidiable. Bailaba, feliz con el público allí presente, sin soltar su otro mágico presente con el que quisieron sorprender a Broncano.
Ese presente no era otro, que una olla de ricos judiones, qué el día anterior cocinaba Belén en Ni Que Fuéramos, con un final un tanto accidentado.

Tras recibir la afirmación correspondiente y positiva de Broncano, Belén y María se sentaban a charlar con el presentador, donde no dejaron de regalarnos una tanta de momentos tan hilarantes como naturales, con los que siempre se meten al publico en el bolsillo.
Judiones, anécdotas, momentos y renovaciones
El primero de ellos se desató con el intento, en un principio fallido, de María, de contar lo que había pasado tras la fuga de Belén de su programa por culpa del plato de judiones. Belén se mostraba un poco reacia, sin perder el sentido del humor, a dejar que esta diera muchos más detalles de lo ocurrido tras acabar el programa.
Pero María, tras la petición efusiva del publico en el teatro, se atrevió dando más detalles de como había vivido su amiga las horas posteriores al episodio. Contó que la llamó llorando disgustada por el comportamiento que se había tenido al probar el famoso plato, donde compañeros como Lydia Lozano, lo escupieron sin demasiado, por no decir nada, de disimulo, porque odiaba el chorizo. Belén, dolida le recordaba a su compañera, que igual ella se ha comido en alguna ocasión «cosas peores», que el chorizo de sus judiones.
Después de esto, Belén volvía a tomar la delantera para contarle a Broncano y a los espectadores cómo se había sentido tras la cancelación de Sálvame, y aprovechaba para recordar que «seguían muy vivos». Por su parte María, aseguraba que en «ese tiempo se renovó» y mostraba una ingeniosa pero tierna sorpresa al volverse a encontrar con un plató tan grande lleno de focos. Sin cámaras robotizadas, ni móviles que sirven de cámara extra para inmortalizar todo lo que ocurre, como en el Quickie Piso de las Tablas.

De presentadoras a iconos
Todo el mundo sabe que el gran poder de estas dos reinas televisivas ha sido, es y será haber conseguido trascender no solo al público como grandes profesionales, sino haberse ganado el cariño de toda esta gente. Gente para la que ya no importa solo su trayectoria en la pequeña pantalla, ni en otros medios de comunicación. Cualquier cosa que puedan decir o hacer es compartida con júbilo entre miles de ellos, concretamente los más jóvenes, quienes habitualmente no ven la televisión. Las consideran una fuente de risas y cercanía por su naturalidad, y si la encienden y están ellas se quedan pegados.
Porque ellas, con solo ser ellas mismas, han salvado la televisión, que se estaba quedando huérfana de los consumidores más codiciados, los jóvenes. La audiencia fue de un 17,7% de share con un 2.355.000 espectadores, lo que lo convierte nuevamente en líder del prime time televisivo.


