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lunes, octubre 3, 2022
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El nuevo ciclo electoral de cara a las elecciones autonómicas

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Ángel Lobo Calvillo
Ángel Lobo Calvillo
Opinador principiante, soñador profesional.

El reinicio de la actividad en la mayoría de parlamentos de España supone el inicio de una nueva temporada política en nuestro país

Los líderes de las principales formaciones tendrán que afrontar comicios locales y autonómicos y diferentes reagrupamientos antes de la llegada de las próximas elecciones generales una vez se agote la legislatura – tal y como pretende el actual Gobierno- en noviembre de 2023.

Las citas electorales del próximo año

Elecciones municipales y autonómicas en mayo de 2023

Las urnas de la mayoría de comunidades autónomas de nuestro país se abrirán el próximo 28 de mayo para determinar la nueva composición de las cámaras municipales y de los parlamentos autonómicos. Solo faltarán a la cita electoral autonómica los habitantes de Galicia, Andalucía, Cataluña y el País Vasco que ya celebraron sus respectivas elecciones entre 2020 y 2022.

En las 13 comunidades y 2 ciudades autónomas restantes, las elecciones autonómicas de mayo pueden servir como termómetro del ánimo electoral apenas 6 meses antes del final de la XIV legislatura. A día de hoy, 9 comunidades están gobernadas por dirigentes socialistas y otras 6 por líderes populares. Fuera de la gobernanza de los tradicionales partidos «de estado» encontramos Cantabria – gobernada por el PRC -, País Vasco – gobernado por el PNV -, Cataluña – con un president de ERC – y la ciudad de Melilla presidida por el exmiembro de Ciudadanos Eduardo de Castro.

Aunque es pronto para lanzar hipótesis factibles sobre los posibles ajustes de poder que pueden suceder en los distintos territorios a partir de mayo, al echar la vista atrás se pueden ofrecer algunos apuntes sobre los desafíos y las tendencias en los próximos meses.

 

Mapa de España con los En color rojo, las 9 comunidades con gobiernos del PSOE. En azul, las 6 gobernadas por el PP. En caqui, Cantabria tiene un gobierno del Partido Regionalista Cántabro. En verde, se muestra que el País Vasco está gobernado por el Partido Nacionalista Vasco. En naranja, el Consejo de Gobierno de Melilla está presidido por un candidato independiente.
Mapa de España con los En color rojo, las 9 comunidades con gobiernos del PSOE. En azul, las 6 gobernadas por el PP. En caqui, Cantabria tiene un gobierno del Partido Regionalista Cántabro. En verde, se muestra que el País Vasco está gobernado por el Partido Nacionalista Vasco. En naranja, el Consejo de Gobierno de Melilla está presidido por un candidato independiente. | Fuente: Julen Bengoitia (WikimediaCommons)

Las victorias anticipadas del PP

Elecciones vascas, catalanas y gallegas

El PP obtuvo malos resultados en las elecciones vascas de 2020 (la candidatura conjunta de PP y Ciudadanos obtuvo 9 escaños) y en las catalanas de 2021, en las que los populares solo consiguieron sentar a 4 diputados en el ParlamentAl igual que este fracaso se dio en territorios históricamente poco afines al PP, en julio de 2020 la formación popular reafirmó de nuevo su poder en un feudo tradicionalmente popular: el PP gallego, liderado por Núñez Feijóo, alcanzó entonces la mayoría absoluta con 45 diputados en el parlamento autonómico.

Estos resultados excelentes fueron un motivo de peso en la decisión del partido de lanzar al político de Ourense, en pleno pico de popularidad, como próximo candidato a la presidencia por el Partido Popular después de la crisis interna del partido del pasado mes de febrero.  El sucesor de Feijóo al frente de la Xunta, Álvaro Rueda, cuenta todavía con 2 años para intentar mantener el entusiasmo por la formación popular en Galicia, pues se espera que las próximas elecciones en la región tengan lugar en julio de 2024.

El expresidente de la Xunta de Galicia y actual candidato para la presidencia del PP, Alberto Núñez Feijóo. | Fuente: WikimediaCommons.

Sin embargo, el movimiento más llamativo del PP a nivel autonómico durante la actual legislatura ha sido la convocatoria de elecciones anticipadas en la Comunidad de Madrid, en Andalucía y en Castilla y León con resultados más o menos satisfactorios en cada territorio

La apuesta madrileña

En marzo del año pasado, los rumores sobre una supuesta moción de censura que iba a ser presentada por Ciudadanos en Murcia contra su socio de Gobierno encendieron las alarmas en el PP. La presidenta de la comunidad, Isabel Díaz Ayuso, disolvió entonces la cámara madrileña para evitar una moción de censura que podría contar con el apoyo del entonces vicepresidente Ignacio Aguado.

Esta decisión llevó a la celebración de unas inesperadas elecciones el 4 de mayo de 2021, en las que llegó a presentarse el vicepresidente Pablo Iglesias como candidato de la formación morada. Pese al éxito de convocatoria de Mónica García al frente de Más Madrid, Díaz Ayuso obtuvo una amplia victoria casi alcanzando la mayoría absoluta con 63 escaños. Por otro lado, junto a los modestos resultados de Unidas Podemos (10 escaños), encontramos el batacazo del PSOE de Gabilondo, que perdió 13 escaños y la mayoría numérica en la Asamblea.

Sede de la Asamblea de Madrid en el barrio madrileño de Vallecas. | Fuente: Zarateman (WikimediaCommons).

Tal y como marca la ley, la legislatura en Madrid debe terminar de todos modos en 2023, por lo que en el próximo mayo veremos si el efecto Ayuso – previsiblemente – se mantiene o si las formaciones de izquierdas consiguen llegar a la Puerta del Sol después de 28 años. 

La irrupción de Vox en la administración regional

El pasado febrero tuvieron lugar otros comicios adelantados, esta vez en Castilla y León, con unos resultados agridulces para la formación popular. Si bien el candidato Alfonso Fernández Mañueco aspiraba a conseguir la mayoría absoluta, se quedó algo lejos: consiguió solo 30 procuradores frente a los 41 necesarios para gobernar en solitario. Por ello, Mañueco tuvo que establecer una incómoda alianza con Vox que se materializó en la vicepresidencia del polémico candidato Juan García-Gallardo.

Por primera vez, la formación de extrema derecha accedió a un gobierno autonómico con un vicepresidente y 4 consejeros. Hasta las próximas elecciones en la región, planeadas para 2026, no podremos determinar hasta qué punto este giro a la derecha en la comunidad convencerá o no a los castellanoleoneses.

El actual presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco. | Fuente: WikimediaCommons

La consolidación de Moreno Bonilla

Por otro lado, el líder popular andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, revalidó también con mayoría absoluta su presidencia en Andalucía en las elecciones del pasado mes de junio. De nuevo, el partido optó por adelantar elecciones (está vez solo medio año) para tratar de aprovechar un momento de popularidad. La victoria en Andalucía supuso una inyección de moral para el PP al superar, por primera vez en la región, al Partido Socialista en cuanto a número de escaños: los 58 diputados populares superaron con creces a los 30 conseguidos por la formación liderada por Juan Espadas.

Esta victoria permitió a la formación popular, además, gobernar en solitario prescindiendo de sus socios de Ciudadanos y del apoyo parlamentario de Vox. Los resultados en Andalucía refuerzan la figura de Moreno como presidente de Andalucía y no solo como depositario del «voto de castigo» al PSOE andaluz.

Juan Manuel Moreno Bonilla, actual presidente de la Junta de Andalucía | Fuente: Fundación Cajasol (Flickr)

Los desafíos del PSOE

Este nuevo ciclo electoral supone un reto para la formación socialista: tras un evidente desgaste del Gobierno a estas alturas de la legislatura, el PSOE debe enfrentarse también a un PP que opta por endurecer la oposición desde los gobiernos regionales.

La continuidad del Acuerdo del Botánico

Una de las principales victorias de los socialistas a nivel regional fueron los denominados «Acuerdos del Botánico» (Acords del botànic en valenciano), dos pactos consecutivos entre el PSOE de la comunidad y Compromís – con el apoyo también de Podemos – que permitieron la investidura de Ximo Puig como presidente de la comunidad en 2015 y en 2019. Sin embargo, el escándalo en que el se ha visto envuelta la exvicepresidenta Mónica Oltra – que dimitió tras ser imputada por la justicia valenciana- puede afectar a la imagen y a la popularidad del tripartito en la región levantina de cara a las siguientes elecciones.

La exvicepresidenta de la Comunidad Valenciana Mónica Oltra en 2015. | Fuente: WikimediaCommons.

La política fue a declarar el pasado lunes negando una supuesta actuación para encubrir a su exmarido en el caso de abusos a una menor tutelada por la administración de la región. Compromís, el partido de Oltra, ha cerrado filas en torno a la política con unas declaraciones no exentas de polémica: ha afirmado que se trata de un montaje de la extrema derecha para tratar de apartarla del cargo.

Una oportunidad en Cataluña

El Partido Socialista de Cataluña fue la formación más votada en las pasadas elecciones en Cataluña. El Efecto Illa fue real y situó al partido por encima de Esquerra Republicana en votos – pero no en escaños-. Sin embargo, un acuerdo firmado entre las principales agrupaciones independentistas estableció un veto al exministro de Sanidad que tuvo que conformarse con liderar la oposición en el Parlament. 

A 3 años de las próximas elecciones autonómicas, el gobierno de coalición de ERC y Junts parece tambalearse. En las últimas semanas, los sectores independentistas más radicales acusan al Govern, y especialmente a ERC, de estar dejando a un lado los objetivos secesionistas. Este malestar surge, en parte, de la decisión de Pere Aragonès de no asistir a la manifestación de la Diada convocada por la Assemblea Nacional Catalana.

El exministro de Sanidad y actual líder del PSC Salvador Illa. | Fuente: La Moncloa (Flickr)

En caso de una supuesta ruptura del Govern, no sería del todo descabellado pensar en una alternativa de gobierno de ERC en solitario apoyado en el Parlament o bien por el PSOE o bien por los comunes. Teniendo en cuenta los acercamientos a nivel nacional entre el Gobierno y los republicanos, se trata de un escenario poco probable pero no imposible que podría reforzar la posición del PSOE tanto en Cataluña como en el resto de España.

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