El próximo mes los chilenos elegirán a la Convención Constitucional para la redacción de una nueva Constitución después de lo votado en octubre. De la composición del órgano constituyente dependerá el contenido de la futura carta magna. El objetivo de la derecha, por tanto, es tener la fuerza para tener capacidad de veto y redactar una nueva constitución lo más inmovilista posible.
¿Qué fue el Estallido Social?
Entre octubre de 2019 y marzo de 2020 se dieron una serie de masivas manifestaciones y graves disturbios originados en Santiago y propagados a todas las regiones de Chile. Se les denomina Estallido social.
El factor detonante fue la subida en la tarifa del transporte público en Santiago, que entró en vigor el 6 de octubre de 2019. Centenares de estudiantes se organizaron para realizar actos de evasión masiva en el Metro de Santiago. Con el paso de los días, el número de evasores aumentó registrándose incidentes dentro de las estaciones.
La situación se agravó el viernes 18 de octubre de 2019. Ese día cesaron las operaciones de toda la red subterránea por el enfrentamiento de la multitud con los Carabineros.
Como consecuencia, la noche del viernes 18 de octubre comenzaron a aparecer varios focos de protestas, saqueos y disturbios violentos a lo largo del país. Debido a esto, en la madrugada del 19 de octubre, el presidente Sebastián Piñera decretó el Estado de Emergencia y toque de queda en las comunas del Gran Santiago.

La situación se extendió pocas horas después a otras cinco regiones del país. El día 23, el Estado de Emergencia había sido declarado en quince de las dieciséis capitales regionales.
Las protestas se caracterizaron por la ausencia de líderes y la incorporación de un amplio espectro social, desde la clase baja a la media alta.
Aunque la causa inmediata puede atribuirse al alza tarifaria del transporte público, las concentraciones pronto expusieron el trasfondo de sus causas: el alto nivel de vida exigido, las bajas pensiones, los precios elevados de medicinas y tratamientos médicos. También hay que sumar un rechazo generalizado a toda la clase política y al descrédito institucional acumulado durante los últimos años, incluyendo a la propia Constitución del país.
Tanto por el nivel de daño a la infraestructura pública, el número de manifestantes y por las medidas adoptadas por el gobierno; las protestas fueron catalogadas como el «peor malestar civil» ocurrido en Chile desde el final de la dictadura de Augusto Pinochet.
Las investigaciones realizadas por organizaciones como Amnistía Internacional, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Human Rights Watch y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos determinaron la ocurrencia de graves violaciones a los derechos humanos cometidas por funcionarios del Estado chileno.
En respuesta a las manifestaciones, el gobierno de Piñera anunció una serie de medidas, denominada «Nueva Agenda Social». Esta incluyó medidas relacionadas con las pensiones, la salud, los salarios y la administración pública. Además, promovió una agenda de seguridad que incluye proyectos contra el vandalismo y de reconstrucción.
Elecciones de octubre de 2020
El 15 de noviembre, un acuerdo entre Gobierno y Congreso (firmado por la mayoría de los partidos políticos con representación parlamentaria) acordó la convocatoria a un plebiscito nacional en abril de 2020. Se reprogramó posteriormente para octubre para definir si se redactaría una nueva Constitución Política y qué mecanismo sería utilizado.
Estás elecciones tuvieron lugar el 25 de octubre de 2020.

De esa manera, este plebiscito fue el primero desde 1989 en el cual se realizó un referéndum donde se aprobaron las reformas a la Constitución Política de la República, promulgada en 1980, durante la dictadura militar de Augusto Pinochet. Por tanto, fue el primero –y hasta el momento, único– celebrado durante los gobiernos democráticos posteriores a 1990.
El resultado fue sorprendente y abrumador. El 78% de los ciudadanos votó a favor de eliminar la última gran herencia de la dictadura y redactar una nueva ley fundamental (la Constitución vigente fue redactada durante el régimen militar de Augusto Pinochet). La participación alcanzó el 50% pese a las restricciones de la pandemia (elección con mayor cantidad de votantes desde el regreso de la democracia). Las protestas que habían comenzado hacía justo un año en Chile fueron el catalizador de esta crisis social, política e institucional.
En la primera de las dos preguntas planteadas en el plebiscito, ¿Quiere usted una Nueva Constitución?, el «Apruebo» ganó por 5.885.721 votos (78,27%) frente a 1.633.932 votos (21,73%) del «Rechazo».
En la segunda interrogante, ¿Qué tipo de órgano debiera redactar la Nueva Constitución?, los chilenos optaron por una convención constitucional y escogieron una convención constituyente que estará formada por 155 ciudadanos elegidos en su totalidad por voto popular. La opción derrotada fue la convención mixta constitucional que hubiese sido integrada por una mezcla equilibrada de miembros elegidos popularmente y parlamentarios en ejercicio.
Próximas elecciones y encuestas
El país debía volver a las urnas el 11 de abril de 2021 para elegir directamente a los miembros de la convención constituyente.

Sin embargo, el Parlamento chileno aprobó el martes 6 de abril la reforma constitucional propuesta por el Gobierno de Sebastián Piñera. Con ella, se aplazan las elecciones municipales, de gobernadores y de constituyentes por la crisis de la covid-19.
Elegirán a 155 miembros repartidos equitativamente entre hombres y mujeres, con un número de escaños reservados para los pueblos indígenas. Con esta opción ningún género podrá tener más de un 50%+1 de la instancia. Es decir, podrá haber un máximo de 78 hombres o mujeres electos.
La situación en Chile es muy crítica ahora mismo, por eso según Cadem, un 73% de los chilenos está de acuerdo con el aplazamiento de las elecciones.
Según las encuestas, la imagen negativa del actual presidente, Sebastián Piñera, se encuentra por encima del 70%. Además, 6 de cada 10 chilenos están muy comprometidos con el proceso constituyente y confían en que haya cambios profundos en el orden social y político de su país.
Así, Chile hará historia el próximo mes convirtiéndose en el primer país del mundo en redactar una constitución con un órgano completamente paritario.
Por último, de cara a las elecciones presidenciales de noviembre de 2021, según America Elects en una encuesta publicada el 15 de marzo, sobresalen las candidaturas de Pamela Jiles (9%). En segundo lugar, Daniel Jadue, candidato por el Partido Comunista de Chile (18%). Joaquín Lavín, de tendencia conservador, supo cómo lograr apoyo desmarcándose del Rechazo y abogando por políticas sociales (13%) y Matthei, conservador también (9%). Estos dos últimos, candidatos por UDI, se la jugarán en las primarias de julio.
El sistema electoral del país es muy complejo, pero lo que sí sabemos es que los chilenos han logrado deshacerse del peso más grande que les quedaba de la ardua dictadura que sufrieron y que han podido lograr cambios a través de la movilización social.


