La ley se pondrá en marcha a primeros de julio y afectará a la comunidad indocumentada de Florida
El pasado mes de mayo el gobernador republicano de Florida, Ron DeSantis, aprobó el proyecto de la ley anti inmigratoria SB 1718. Esta se pondrá en marcha el 1 de julio y afectará a los más de 750.000 inmigrantes con situación irregular.
Florida: un estado conformado por inmigrantes
De acuerdo con el Migration Policy Institute (Instituto de Política Migratoria) de Estados Unidos, en 2020 habían más de 4.600.000 de inmigrantes en Florida –un 27% de la población–. Además, según el último censo realizado por la misma institución, 772.000 de esos inmigrantes se encuentran en situación irregular.
¿Qué dice la ley?
Según recogen medios como la CNN o IProfessional, el gobernador republicano aseguró que la SB 1718 «liderará el camino para proteger a los estadounidenses de los efectos nocivos de la agenda de fronteras abiertas de la izquierda». Entre los principales puntos que promueve la ley se encuentran los siguientes:
Prisión de hasta cinco años y multas de 5.000 dólares si el inmigrante indocumentado es mayor de edad. En el caso de los menores, las condenas son de hasta 15 años y las multas de 10.000 dólares.
El segundo punto especifica que los hospitales se verán obligados a presentar formularios de admisión a toda persona que se presente. El principal objetivo de estas preguntas será la de conocer si el paciente es un ciudadano americano, residente legal o inmigrante con una situación irregular.
Por último, la ley también elevará la multa máxima a toda persona que emplee o contrate inmigrantes irregulares, tanto en servicios públicos como privados.
Un duro golpe contra la economía
Además de tener una gran repercusión social, la ley también tendrá una gran repercusión económica. Esto se debe a que los inmigrantes, en su mayoría indocumentados, son la principal mano de obra en sectores como el de la construcción y la agricultura.
De acuerdo con Wendy, representante de la Coalición de Migrantes de Florida, la puesta en marcha de la ley está provocando que muchos inmigrantes se vean obligados a “tomar medidas apresuradas”, como la de marcharse a otro Estado o incluso a sus países de origen.
Una pesadilla en el camino al sueño americano
Gloria, inmigrante hondureña de 60 años, es una de aquellas personas que serán afectadas por la ley.

Gloria llegó a Estados Unidos en 1998 de una forma que, como asegura, no le desearía a nadie. Debido al huracán Mitch consiguió el Estatus de Protección Temporal (TPS por sus siglas en inglés); estatus que perderá con el tiempo y que le hará volver a su país natal.
En Honduras dejó tres hijos y rezaba por que, alguna vez, pudieran reunirse con ella en Estados Unidos, con el objetivo de cumplir su particular sueño americano. Solo esperaba que, llegado el momento, no cruzaran a ese país como ella.
“Tuvimos que cruzar –hombres, mujeres y niños–, en tres barcas. En un momento indicado, la primera barca fue secuestrada, lo que hizo que cundiera el pánico en la mía”, dice mientras se levanta la pernera derecha del pantalón. “Cuando pasó eso, una vara de metal atravesó mi pierna”. “Pensé que iba a morir”, concluyó.
Pero sus hijos no pudieron esperar y tentaron al diablo de la misma manera que ella.
Su hijo mayor fue secuestrado, golpeado y posteriormente abandonado por los coyotes –gente de la frontera que ayudan a los inmigrantes a pasar de manera irregular–. Esto hizo que tuviera que buscar una alternativa, la cual se presentó en forma de tren. Este tren, conocido como “La Bestia” o como “Tren de la muerte”, fue una de las causas de las más de 800 muertes ocurridas durante el 2022, según apunta la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza estadounidense.
Pero lo más duro para ella fue, según relata, el posterior viaje de su hija. Gloria recuerda, con lágrimas en los ojos, una llamada que recibió de un número desconocido. La llamada exigía un pago muy elevado por la vida de su hija, que en ese momento se encontraba en cinta. Recibió la información de que se encontraba secuestrada por el mismo tipo de personas que robaron y golpearon a su hijo. Tras el pago, las autoridades fronterizas mexicanas devolvieron a su hija a Honduras. No obstante, esta no desistiría en intentar alcanzar una vida mejor en los Estados Unidos y, en busca del sueño americano, y tres años más tarde, volvió a intentar cruzar ilegalmente –esta vez con un hijo de tres años–.
La historia de Gloria y sus hijos es una historia que se repite en muchos de los inmigrantes que se encuentran en Estados Unidos, buscando una vida mejor de la que tenían en su país de origen. Por eso esta ley supone, nada más y nada menos, una pesadilla en su camino al sueño americano.

