Guatemala se encuentra en medio de una crisis política cuando un tribunal descalifica al partido anticorrupción de Bernardo Arévalo a pocas semanas de las elecciones presidenciales. La decisión de la corte ha provocado protestas y preocupación internacional, con el gobierno de Estados Unidos y otros donantes advirtiendo sobre la amenaza potencial para la democracia del país.
El país centroamericano se encuentra en medio de una crisis política ya que un tribunal descalifica al partido de Bernardo Arévalo, un conocido candidato anticorrupción, a pocas semanas de las elecciones presidenciales. Arévalo, un exdiplomático con puntos de vista de centroizquierda, obtuvo un apoyo significativo al prometer desafiar al establecimiento político corrupto profundamente arraigado y traer de vuelta a los jueces y fiscales reformistas que habían huido del país debido a la corrupción.
Resistencia ciudadana
La decisión de la corte ha provocado protestas y despertado la alarma internacional, y el gobierno de Estados Unidos y otros donantes advirtieron que representa una grave amenaza para la democracia del país. La situación tiene implicaciones más amplias ya que Guatemala es una fuente importante de migrantes hacia los Estados Unidos y un centro clave para el tráfico de cocaína desde Colombia.
A pesar de la descalificación, el partido de Arévalo sigue decidido a seguir adelante. El proceso electoral de Guatemala ha enfrentado críticas generalizadas, ya que las autoridades descalificaron a varios candidatos que defendían la lucha contra la corrupción y el crimen organizado. Si bien los observadores internacionales consideraron que la primera ronda de votación fue en gran medida justa, surgieron desafíos a la candidatura de Arévalo, lo que llevó a la suspensión del registro de su partido en base a denuncias de irregularidades. Los expertos legales han cuestionado la validez de esta decisión.
Precedentes desfavorables
Esta crisis subraya la fragilidad de la democracia guatemalteca, con preocupaciones sobre una posible crisis constitucional si se compromete la legitimidad de las elecciones. Los esfuerzos para salvaguardar la democracia electoral del país se han puesto en tela de juicio cuando los jueces y fiscales anticorrupción enfrentaron acusaciones injustas y recientemente se disolvió una comisión anticorrupción que alguna vez fue elogiada.
En medio de acusaciones de asegurarse de que su sucesor evita investigar a su gobierno, el presidente Alejandro Giammattei sigue comprometido con las elecciones de agosto. La situación atrajo la atención internacional y generó inquietudes sobre el futuro de la democracia guatemalteca y sus implicaciones para la migración y el narcotráfico en la región.
Guatemala es uno de los países más conservadores y más desiguales de la región, en donde ha sido la derecha la que ha ostentado el poder mayoritariamente a lo largo de la historia de la nación. Ahora que la ciudadanía está harta de la constante crisis socioeconómica que azota al país, el pacto de funcionarios, presuntamente conservadores, está dispuesto a recurrir a cualquier estrategia con tal de que haya lugar para un giro a la izquierda (centro-izquierda).



