El nuevo libro de Abigail Thomas, la autora de Una vida de tres perros, las memorias preferidas de Stephen King
Pocas cosas hay tan bellas como la sensibilidad literaria de Abigail Thomas. Su última publicación, Lo que cabe en un instante, conforma un viaje hecho de recuerdos; una muestra de la profundidad sentimental, de la madurez vital y de la inigualable expresión artística de la autora.
Esta nueva obra, publicada por Errata Naturae es, en cierto modo, otra recopilación de memorias. Es una breve travesía de aprendizajes, a través de la cual la autora encauza sus recuerdos más vívidos. Es un recorrido a lo largo de las etapas vitales de Abigail Thomas, en donde el amor, el desamor, la familia y la angustia se entrelazan para conformar una obra basada en instantes.
En un instante cabe mucho
Los instantes dan magnitud a lo que sentimos y configuran, en cierto modo, lo que somos. En un instante cabe mucho. Cabe el enamoramiento, cabe el recuerdo de un ser querido, cabe un punto de unión entre una hija y su madre, cabe el perdón, cabe un apasionante primer beso… Entiendo que esta es la enseñanza de este libro.
La obra sorprende por la recreación de los diálogos, los saltos temáticos, las descripciones y el uso de metáforas, cuanto menos curiosas. Una de las descripciones que más me han sorprendido de sus relatos es la caracterización del deseo, al que identifica como “es juguete viejo cuya procedencia ya no es algo preciso sino un anhelo amplio y rudimentario”. No cabe en mí el asombro que siento al toparme con estas pequeñas dosis de poesía de Abigail Thomas.
Ante todo, sinceridad
Es fascinante la sinceridad que muestra la autora a lo largo de toda la obra. No alardea de sus virtudes, ni hace eco de sus defectos. Simplemente, se abre al lector. Lo hace con frases cortas, una expresión simple (lo que no quiere decir que sea insulsa o de baja calidad) y relatos en tercera persona, como si hablara de un personaje ajeno a ella misma. Abigail Thomas es directa, pero también deja hueco para la interpretación. Su literatura es sencilla, pero llena de metáforas sorprendentes. “Las cosas son como son”, parece decirnos. No está dispuesta a esconderse.
Comienza el viaje
Ella se muestra como una joven madre en busca del bienestar, para sí misma y para sus hijos. Pasó por muchas casas y por muchos matrimonios, tres en concreto. Tuvo un hijo con su novio a los 18 años, motivo por el que se casaron y empezaron a vivir en el apartamento de los padres de ella. Años después, tendrían otros dos niños. Pero su repentino matrimonio terminó por resquebrajarse.
Después del divorcio, ella necesitaba un hombre: “El matrimonio es más seguro que ir por libre”. Palabras textuales de la autora. Además, “un marido le proporcionaría un eje” (habla de ella misma en tercera persona, algo muy frecuente a lo largo de la obra). Estaba segura de que encontraría la dicha para ella y para sus niños si encontraba al “hombre adecuado”.
Un caballero de brillante armadura
El segundo marido, llegó a su vida como un “caballero de brillante armadura”, un caballero que venía para salvarla. ¿Para salvara de quién? De ella misma, explica la autora. “Nueve meses más tarde estábamos casados. Nos hacíamos reír. ¿Qué podía salir mal?”
El caballero se llevó a la princesa y a sus tres hijos a una gran casa junto a un bosque. Nuevamente, se quedó embarazada, y vivieron felices y comieron perdices. Al menos, en apariencia. Pero, a ella le faltaba algo. Tal vez quién nunca ha sido feliz estando soltero, tampoco pueda serlo estando casado. Tal vez quién nunca ha sido feliz, nunca sepa qué es lo que busca. Y así, poco a poco su segundo matrimonio se fue apagando, como la luz del día en la puesta de sol.
Su segundo divorcio, narraciones más sombrías
Cuando termina su segundo matrimonio, sus narraciones se tornan más sombrías. Es una mujer que ha anidado en la desesperanza. Entristece ver a una mujer incapaz de darse afectos a sí misma si no es a través del aprecio de un varón. “Con razón ya nadie hablaba con ella”, dice la autora sobre sí misma, en tercera persona, claro. “Eso sí, captaba miradas cuando pasaba en el coche, despeinada y en camisón. (…) No estaba bien en aquel entonces. Ni siquiera ahora”, concluye.
Abigail Thomas es capaz de hacer que a los lectores les embargue el ánimo una fría sombra de metal. Cuando terminas de leer las desoladoras narraciones, solo puedes pensar: “Ánimo Abigail. No le necesitas”. Y tu mirada se queda fija, mirando a ningún punto en concreto, mientras tu mente reflexiona sobre cuántas mujeres se han visto en su misma situación. ¿Cuántas mujeres habrán dependido de un hombre para sentirse plenas?
Terminó su segundo matrimonio y había que buscar trabajo, casa… Tenía que encontrar la forma de mantenerse a sí misma sin depender de un hombre. Pero, claro, ¿qué sabía hacer ella aparte de enamorarse?” Nadie debería depender de nadie para sentirse pleno. Pero, sigue leyendo. Los próximos capítulos deparan una extraordinaria evolución, acompasada de una enorme calidez y ternura literaria.
Evolución narrativa y emocional
Se volvió a casar. Su tercer matrimonio llegó muy rápido. Se casaron 13 días después de conocerse. Pero no es lo único sorprendente de esta nueva etapa. A pesar de lo mal que lo pasó después de su segundo divorcio, ella y su exmarido superaron las riñas y compartieron una enorme amistad. Sin embargo, éste murió y Abigail lamentó enormemente su pérdida. Sintió un enorme vacío.
Lo pasó mal, sí. Pero sus narraciones sobre esta pérdida no son agrias ni desoladoras, al contrario que en las páginas precedentes. Habla desde el cariño y desde la gratitud por todo lo vivido, así como por todo lo que queda por vivir. Creo que en este punto la autora experimenta una sublime evolución, no solo desde el punto de vista narrativo, sino también psicológico.
Una invitación: atrévete a descubrir
Querido lector, esto es un tesoro. Al principio no me atrevía a hablar sobre la belleza que enmarca Abigail en este libro, por miedo a no poder estar a la altura de lo que representa. Desde luego, me queda mucho por contar y mucho que decir sobre estos relatos. Así que, este nuevo libro de Abigail Thomas es un tesoro que tendrás que descubrir por ti mismo.
Puede que no sea un libro que estudiarán los alumnos en las aulas, o puede que pase desapercibido en el mercado editorial. Pero todos podemos aprender mucho de esta obra. Por ello, querido lector, atrévete a descubrir. Solo cuando te adentres en estas memorias entenderás de lo que hablo.


