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¿Por qué Israel ataca Líbano?

La amenaza israelí sobre la población palestina se extiende ahora a Líbano, donde Netanyahu ya advierte a la población sobre bombardeos en el sur para acabar con la «organización terrorista» Hezbolá

Desde el 7 de octubre de 2023, Israel lleva ejerciendo ataques violentos contra la comunidad palestina, lo que para muchos ya es un genocidio. A falta de dieciocho días para que se cumpla un año, la ONU exigió al estado israelí finalizar la «presencia ilegal en los territorios palestinos ocupados» en el plazo de 12 meses, así como también exigió sanciones y el fin del envío de armas. Todo esto después de que la Corte Internacional de Justicia declarase ilegal la ocupación israelí de Palestina en julio de 2024.

En este contexto, Israel amplió los ataques a otros países vecinos, esta vez a Líbano, limítrofe con Israel por el norte. El estado israelí hizo detonar material explosivo que contenían miles de ‘buscas’ que portaban miembros de Hezbolá (no solo combatientes, sino también civiles que trabajan en instituciones de la organización, según Amnistía Internacional). Las explosiones de los artefactos de comunicación inalámbrica (para evitar el uso de dispositivos móviles de fácil seguimiento) provocó el caos en Líbano. Con esta operación, Israel asesinó a cerca de 40 personas, entre ellas varios niños, e hirió a más de 2.500, dado que las explosiones tuvieron lugar en lugares de tránsito habitual como supermercados, calles residenciales, coches, etc. Al día siguiente, de nuevo, Líbano fue centro de los ataques israelíes. El resultado de la explosión de walkie-talkies portátiles fue de 25 personas muertas y 608 heridas.

¿Cuál es la estrategia israelí?

Dos días más tarde, Benjamin Netanyahu, primer ministro israelí, difundió un comunicado a través de X dirigido a los libaneses: «Tengo un mensaje para la población de Líbano: Israel no está en guerra con vosotros, es con Hezbolá. Desde hace mucho, Hezbolá os ha estado usando como escudos humanos, coloca cohetes en vuestros salones y misiles en vuestros garajes».

Este comunicado era el pretexto para movilizar a la población del sur de Líbano, la zona más cerca a la frontera israelí, ante el bombardeo próximo de esa zona, la «zona de peligro». Netanyahu fuerza así a la población a desplazarse bajo amenaza de muerte, al igual que ya hizo con el pueblo palestino, a quienes instó a moverse hacia el sur de la franja de Gaza hacia las «zonas seguras» que las fuerzas israelíes también atacaron.

También coincide, respecto al caso palestino, la argumentación para el ataque israelí. Frente a Palestina, Israel justificaba las matanzas y bombardeos en escuelas u hospitales alegando que dentro se escondían objetivos terroristas o material bélico de Hamás. Frente a Líbano, Israel justifica el bombardeo de los territorios de la misma manera, con mensajes hacia la población libanesa de abandonar las viviendas de quienes «viven en áreas utilizadas por Hezbollah», según el portavoz del ejército israelí Daniel Hagari. La estrategia pasa por acusar a los milicianos de esconderse y almacenar armas entre la población civil, llamar a esta a la evacuación y bombardear las zonas amenazadas.

Escalada de tensión en los últimos días

Los últimos días la tensión entre el país hebreo y el grupo libanés han aumentado. Tras los bombardeos del viernes 20 en los que Israel acabó con más de una docena de altos cargos de Hezbolá, Israel dejó el 23 de septiembre la jornada más mortífera desde la guerra civil (1990) con 492 muertes y 1.645 heridos en apenas 24 horas. Todo esto después de que civiles recibieran mensajes en sus teléfonos que avisaban de bombardeos, en la zona sur del Líbano en el valle de la Bekaa, y animaban a la huida del territorio, según Amnistía Internacional. Los ataques se extendieron a lo largo de la semana con graves consecuencias para la población civil, dejando al 10% de la población libanesa desplazada y a más de 600 muertos.

Así, el ejército israelí ha afirmado a través del jefe del Estado Mayor de Israel, Herzi Halevi, que precisamente estos ataques persiguen «preparar el terreno para una posible entrada en Líbano y seguir debilitando a Hezbolá», es decir, una invasión militar. Al mismo tiempo, Israel también ha emprendido ofensivas cerca de la frontera entre Líbano y Siria.

Yoav Gallant, ministro de Defensa israelí, comunicó: «Nuestro objetivo es asegurar el retorno seguro de las comunidades del norte de Israel a sus hogares. A medida que pase el tiempo, Hezbollah pagará un precio cada vez mayor». El grupo libanés optó por responder a los ataques con el lanzamiento de cohetes hacia «espacios civiles» del norte de Israel. Hasán Nasralá, líder de Hezbolá, recordó a Netanyahu: «La resistencia en Líbano no dejará de apoyar al pueblo de Gaza», algo que hace entrar al grupo libanés en “una batalla abierta de ajuste de cuentas”, tal y como afirmó su vicesecretario general, Naim Qassem.

A pesar de la posición inicial israelí, el país parece haberse abierto este viernes, 27 de septiembre, a la posibilidad de aceptar un alto al fuego con Hezbolá. La propuesta fue impulsada por Estados Unidos y Francia en el marco de la Asamblea de la ONU tan solo un día antes.

¿Por qué Israel ataca a Líbano?

El motivo de los ataques israelíes contra Hezbolá y contra la población civil libanesa tiene relación con Palestina. Desde que Israel lanzó la operación militar contra la comunidad palestina en Gaza, el grupo Hezbolá decidió actuar en solidaridad con los palestinos. Desde hace 11 meses Israel recibe presión desde su frontera norte en forma de cohetes contra posiciones militares, de ahí que más de 60.000 residentes israelíes también estén desplazados ante la amenaza del grupo libanés. Así, uno de los objetivos de Israel con estas operaciones es el de vencer a Hezbolá y reasentar a los ciudadanos en sus habituales residencias del norte del país.

No es el primer enfrentamiento entre Israel y Hezbolá. Israel invadió Líbano en 1982 para acabar con la Organización para la Liberación Palestina (OLP) y echó a los combatientes armados. Sin embargo, Israel encontró oposición entre militantes islamistas chiíes (luego se unirían a Hezbolá) que atentaron de manera continuada contra los servicios de espionaje israelíes y otros objetivos hasta 1999, cuando el ejército israelí se vio obligado a retirarse.

En 2006 el conflicto se reavivó. Hezbolá capturó a dos soldados israelíes y mató a otros militares en una incursión a través de la frontera, ante lo que Israel realizó «ataques indiscriminados y desproporcionados» contra la población y contra bienes civiles (viviendas, hospitales, puertos, carreteras, instalaciones de agua y electricidad, etc.). Los ataques israelís por tierra, mar y aire durante más de un mes mataron a más de 1.100 civiles, hirieron a 4.000 y desplazaron a 970.000; y el cohete de Hezbolá en respuesta, mató a 40 civiles. Fue tal la magnitud que Amnistía Internacional exigió una investigación sobre la actuación de ambas partes.

¿Qué es Hezbolá?

Hezbolá es un partido político-milicia que surgió de un grupo de defensa de la minoría chií marginada en Líbano, pero el movimiento nació definitivamente como un movimiento social centrado en establecer un Estado islámico en Líbano, expulsar a Israel de los territorios ocupados y ayudar a los libaneses necesitados. El grupo se presentó como partido en 1992, cuando venció en 12 distritos, y desde entonces participa en la formación de gobiernos. La organización ha ido evolucionando y en 2009 abandonaron la creación del Estado islámico y optaron por la «democracia consensual».

El grupo no gobierna en Líbano, pero sí tiene cierta influencia en zonas del sur del país. En los feudos de Hezbolá no solo residen militantes, simpatizantes o chiíes, sino que existe heterogeneidad. Asimismo, se ha de destacar la labor social que ocupa la organización, que suple los fallos del Estado que mantiene a la mayoría de la población en la pobreza, en la financiación de orfanatos, dotación de ayudas, gestión de centros hospitalarios, etc. De ahí que Hezbolá tenga apoyos de cierta parte de la población.

La idea de que Hezbolá es una mera organización militar ha sido difundida por Israel con la intención de justificar cualquier ataque contra la organización, o contra la población libanesa que aparentemente conozca o trate con esta. Sin embargo, solo la rama militar del grupo es considerada como terrorista por la Unión Europea. Esta cuenta entre sus filas con las fuerzas de Radwan, lideradas por el recientemente difunto Ibrahim Aquil en un ataque aéreo.

El grupo está financiado por Irán y Siria, pero también cuenta con otras fuentes de ingresos como fondos de asociaciones solidaridad islámica, comercio en el mercado negro o evasión de impuestos.

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