Conoce qué elementos son necesarios para que exista un «genocidio» y cómo se aplican en Palestina
La palabra “genocidio” sobrevuela la mente de muchas personas con intensidad desde hace tiempo. Casi todos la han escuchado alguna vez, sobre todo asociado al genocidio que realizó el ejército alemán del Tercer Reich sobre la comunidad judía de toda Europa. A ese caso en concreto se le conoce como Holocausto. Sin embargo, el concepto de “genocidio” ha vuelto a la actualidad por otros motivos. El principal: la denuncia internacional de millones de personas de que el Estado de Israel está cometiendo un genocidio contra la población de Palestina en Gaza. Pero, ¿sabes realmente lo que es un genocidio?
Qué es un genocidio
La definición actual de genocidio se establece en el Artículo II de la Convención para la prevención y la sanción del delito de genocidio. Esta convención se impulsó en 1948, tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto. Como consecuencia de las atrocidades cometidas, la ONU creó la convención como un instrumento para poner límites al exterminio de comunidades. Esto se avaló en el derecho internacional. El primero en definirlo fue el jurista polaco Raphael Lemkin, llegado a EE. UU. en 1939 huyendo de la persecución nazi. Pero fue la Convención la que codificó por primera vez el delito de genocidio.
De hecho, ni siquiera en los Juicios de Núremberg (un macrojuicio contra dirigentes nazis entre 1945 y 1946) se pudo condenar a los acusados por genocidio. Sino que lo hicieron por crímenes contra la humanidad, porque aún no existía tal denominación. Lo aprobado por la Convención entró en vigor en 1951, cinco años después.
¿Cómo tipificaron el Genocidio?
“Cualquiera de los actos perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como tal:
a) Matanza de miembros del grupo;
b) Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo;
c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial;
d) Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo;
e) Traslado por fuerza de niños del grupo a otro grupo”.
Si la definición se somete a una lectura estricta se puede observar que hay dos elementos necesarios para que se dé un genocidio. Estos son el factor físico, es decir, la perpetración de actos, pero también el mental, referente a la intención expresa de destruir a un grupo determinado de personas. Ahí es de donde surge la problemática en la denominación de “genocidio”: ¿cómo se determina que existe esta intención?
¿Cómo se define esta intención?
En este caso, no es suficiente, a nivel legal, la destrucción cultural o la intención de dispersar a un grupo (a pesar de que sí constituyan un delito contra la humanidad, de acuerdo con el Estatuto de Roma). Para que exista genocidio, debe haber la denominada como “intención especial” o “dolus specialis”, lo que hace que el delito de genocidio sea único.
Esta intención especial está relacionada con la necesidad de que las víctimas sean atacadas de forma deliberada (no de forma aleatoria) por su pertenencia real o percibida a un grupo determinado. ¿Cómo se reconoce esto a la práctica? Solo si el objetivo de la destrucción es el grupo, o parte de él, pero no sus miembros como individuales. O lo que es lo mismo, la víctima no es elegida por sus cualidades o características personales, sino porque es un miembro de un determinado grupo.
En cuanto al contexto temporal en el que se puede producir este exterminio solo se hace referencia a que es un delito que puede cometerse tanto en tiempos de guerra como en tiempos de paz.
¿Quién tiene capacidad para castigar el genocidio?
Cada uno de los 149 estados parte deben trasponer la tipificación del genocidio como delito a su ordenamiento, pero además la Corte Penal Internacional (CPI) tiene competencia poder juzgar un caso así (dado que la misma definición se incluyó en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional de 1998). Este se trata de un tribunal penal que juzga a individuos por crímenes de guerra o crímenes contra la humanidad.
Denuncia de Sudáfrica contra Israel
El ejemplo más reciente es la denuncia interpuesta por Sudáfrica, que acusó a Israel de genocidio ante la CPI. Pretoria (capital de Sudáfrica) pedía a la CIP que Israel dejara “de matar y causar graves daños psíquicos y físicos a la población palestina de Gaza, dejar de imponerles deliberadamente condiciones de vida calculadas para provocar su destrucción física como grupo y permitir el acceso a la ayuda humanitaria”.
Finalmente, la CIJ ordenó el 24 de mayo de 2024 a Israel “detener inmediatamente su ofensiva militar y cualquier otra acción en la gobernación de Rafah”. Añadió medidas provisionales que Israel no ha cumplido hasta el momento. España se sumó al procedimiento para apoyar a la CIJ en la aplicación de las medidas provisionales el 6 de junio.
¿Cuál es la implicación de los Estados parte?
La denuncia sudafricana se basaba en sus “derechos y obligaciones” para impedir el genocidio y “proteger a los palestinos de Gaza de la destrucción”. Lejos de que esos “derechos y obligaciones” fueran irreales, están reguladas en la Convención para la prevención y la sanción del delito de genocidio. Los estados parte “se comprometen a prevenir y a sancionar” el genocidio, según el artículo I. Prevenir y sancionar un genocidio es equivalente a poner tierra de por medio cuando existan indicios de que se esté perpetrando y que se castigue. Por ello, los Estados con capacidad de influencia tienen la obligación de emplear todos los medios razonablemente disponibles para prevenir el genocidio, incluso en relación con los actos perpetrados fuera de sus propias fronteras.
El artículo V lo extiende: “Se comprometen a adoptar, con arreglo a sus Constituciones, las medidas necesarias para asegurar la aplicación de la Convención”. Además de a “establecer sanciones penales eficaces para castigar a las personas culpables”. La Corte Internacional de Justicia (CIJ) ha declarado en repetidas ocasiones que la Convención engloba principios como la prohibición del genocidio, así como la obligación de prevenir y castigar este acto. Y, como parte del derecho consuetudinario internacional, estas obligaciones son vinculantes para todos los Estados, hayan o no ratificado la Convención para la prevención y la sanción del delito de genocidio.
¿Cómo se aplica al Estado de Israel?
El Estado de Israel, que está cometiendo un genocidio contra la población palestina (mayoritariamente musulmana), es parte de la Convención. Aun así, el Gobierno de Benjamin Netanyahu sigue cometiendo atrocidades con la intención de destruir a la población palestina mediante la matanza (con bombardeos aéreos, terrestres y marítimos continuos a Gaza desde el 7 de octubre de 2023).
Mediante la lesión a la integridad física o mental de los miembros del grupo (con el desalojo de palestinos de sus hogares incluso antes de octubre de 2023: con la evacuación forzosa reciente de la población a la franja sur de Gaza, con el asesinato de familiares, amigos y conocidos. También con la destrucción sistemática de toda edificación e institución palestina. Así como con la destrucción de los campos de refugiados, con el traslado forzoso de los palestinos hasta Rafah como «lugar seguro» sobre el que no cesan los ataques…).
Mediante el sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial: a través de la hambruna, de la sed y la escasez de alimentos que sufre la comunidad palestina en Gaza. Esta puede acceder a ayuda humanitaria por el bloqueo israelí que no permite el acceso o lo sabotea, entre otros.
Todo ello bajo la premisa de acabar con el terrorismo de Hamás. El intento de justificación de crímenes que nada tienen que ver con acabar con la actividad terrorista si estos ataques se realizan de manera indiscriminada sobre la población civil. Benjamín Netanyahu ha admitido en más de una ocasión haber matado a cientos de palestinos. «Estamos en una batalla en la que no nos detendremos hasta la victoria total», señaló. Una victoria total en la que, al parecer, solo son foco de ataque terroristas de Hamás.
Actualidad reciente
Pero esa no es la realidad. Las imágenes de niños fallecidos, familias y ciudades destrozadas no dejan de sucederse, día a día. Al menos 37.124 personas han sido asesinadas en Gaza por los ataques israelíes, según el último informe de junio de UNRWA (Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina en Oriente Próximo). Además, 84.712 han resultado heridas.
La Comisión Internacional e Independiente de Investigación para Palestina, de la ONU, concluyó en un informe el 12 de junio de 2024 que: «Las autoridades israelíes son responsables de crímenes de guerra, de lesa humanidad, exterminio. También de «ataques dirigidos intencionadamente contra civiles, uso del hambre como método de guerra, violencia sexual y de género». Al igual que también atribuye a Hamás crímenes de guerra y ataques intencionados contra civiles por el atentado del 7 de octubre de 2023.
*Para comprender en profundidad las dimensiones del conflicto, se ha de remontar a la historia conjunta del Estado de Palestina y el de Israel desde la década de 1940.

