En un anuncio de emergencia realizado este martes, 3 de diciembre de 2024, el presidente de Corea del Sur, Yoon Suk Yeol, ha declarado la ley marcial en todo el país. Esta decisión representa la primera declaración de este tipo desde 1979, cuando el régimen militar utilizó medidas similares que desembocaron en la histórica Revuelta de Gwangju al año siguiente. Como parte de las medidas implementadas, Yoon ha ordenado el cierre completo de la Asamblea Nacional, generando una rápida respuesta de la oposición.
La oposición reacciona
El líder del Partido Democrático calificó la medida como «inapropiada y peligrosa» para la democracia. En un acto de resistencia simbólica, transmitió en vivo a través de YouTube mientras intentaba escalar una de las barreras policiales para ingresar al Parlamento, ahora bajo control militar.
En su discurso, el presidente Yoon argumentó que la medida busca proteger al país de «fuerzas antiestatales», acusando específicamente a la oposición y a sus seguidores de ser grupos izquierdistas pro-Norcorea. Bajo la Constitución de Corea del Sur, el presidente tiene la autoridad para declarar la ley marcial, estableciendo su alcance y las funciones del comandante a través de la ley marcial.
Medidas severas bajo la ley marcial
La declaración impone estrictas restricciones políticas y de libertad de prensa. De acuerdo con el Decreto No. 1 de la Comandancia de la Ley Marcial:
- Prohibición de actividades políticas: Se suspenden todas las actividades de la Asamblea Nacional, consejos locales, partidos políticos y asociaciones.
- Censura y control mediático: Todos los medios de comunicación estarán bajo supervisión militar; se prohibirá la difusión de noticias falsas o propaganda considerada subversiva.
- Restricciones a la protesta: Se prohíben las huelgas, ralentizaciones laborales y manifestaciones que puedan causar desorden social.
- Obligación de servicio médico: Los profesionales sanitarios en huelga deben regresar a sus puestos en un plazo máximo de 48 horas, bajo amenaza de sanciones legales.
Antecedentes históricos
La historia de Corea del Sur ha estado marcada por el uso de la ley marcial como instrumento de control político durante regímenes dictatoriales. La primera proclamación de ley marcial tuvo lugar en 1948, tras el Incidente de Yeosu-Suncheon, un levantamiento militar contra el gobierno surcoreano que fue reprimido con brutalidad. Este evento sentó un precedente para el uso de la ley marcial como una herramienta para consolidar el poder y sofocar la disidencia.
A lo largo de las décadas siguientes, Corea del Sur experimentó 12 declaraciones adicionales de ley marcial, todas ellas durante períodos de gobiernos autoritarios que utilizaron esta medida para mantener su control sobre el país. Estos momentos estuvieron marcados por la represión de derechos civiles, censura de los medios de comunicación, y la suspensión de las instituciones democráticas.
En 1979, el régimen militar de Chun Doo-hwan proclamó la última ley marcial, lo que desencadenó la Revuelta de Gwangju en 1980. Este levantamiento ciudadano fue brutalmente reprimido, causando cientos de víctimas y dejando una profunda cicatriz en la historia del país.
Futuro incierto para Corea del Sur
La declaración de ley marcial número 13 en 2024 es vista por muchos como un preocupante símbolo de posible regresión democrática. Especialmente debido a las memorias de los abusos cometidos en el pasado bajo este tipo de régimen. Esta acción plantea preguntas sobre el futuro de la democracia surcoreana, un sistema que ha luchado arduamente para consolidarse desde la transición a un gobierno civil a finales de los años 80. La nueva proclamación reabre heridas históricas y suscita temores de que las libertades conquistadas puedan estar en peligro una vez más.
La invasión del Parlamento por fuerzas militares y la resistencia de la oposición representan un momento crítico para la democracia surcoreana. La comunidad internacional observa con atención, mientras el país enfrenta una de sus mayores crisis políticas en décadas.


