La UE apuesta por el rearme con un plan millonario militar
La inestabilidad geopolítica y los desafíos en materia de seguridad han activado el debate sobre el aumento del presupuesto en defensa en Europa. Con el conflicto en Ucrania aún sin solución, el avance de las capacidades militares de Rusia y China, y las dudas sobre el compromiso de Estados Unidos con la seguridad del continente, líderes europeos insisten en la necesidad de reforzar sus capacidades militares.
Decisiones en la Unión Europea
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha señalado que Europa «debe asumir una mayor responsabilidad en su propia seguridad». Es por ello que ha instado a los estados miembros a aumentar sus inversiones en defensa. Actualmente, la mayoría de los países de la Unión Europea no alcanzan el umbral del 2 % del PIB en gasto militar recomendado por la OTAN. Esta ineficiencia militar europea ha generado críticas por parte de Estados Unidos y Reino Unido.
En este sentido, la falta de la interoperabilidad entre los ejércitos europeos representa un desafío. Francia ha sido uno de los países más reticentes a la estandarización de armamento y sistemas, lo que ha generado dificultades en la coordinación militar dentro del continente. El hecho de que los ejércitos europeos posean armamento incompatible entre sí limita la eficacia de cualquier respuesta conjunta ante una crisis.
Para abordar la situación, se ha propuesto el desarrollo de una industria trasnacional de defensa. Empresas como Airbus se han comprometido para establecer un modelo de producción armamentística común en Europa. Además, se ha señalado la importancia de destinar más recursos al desarrollo de tecnología y a la investigación y desarrollo ( I + D) en el ámbito militar. La falta de inversión en estos sectores ha provocado un retroceso en la autonomía estratégica del continente, Mientras, gran parte de los ahorros europeos siguen destinándose a adquisiciones en Estados Unidos en lugar de fortalecer la industria local.
Rearme masivo y un nuevo contexto de defensa en la Unión Europea
Tras la cumbre extraordinaria de la UE en Bruselas, los líderes europeos aprobaron un plan millonario para impulsar el gasto en defensa. La administración de Trump ha advertido que Europa deberá valerse por sí misma en el futuro. Como consecuencia, se ha acelerado la decisión de la UE de movilizar hasta 800.000 millones de euros en gasto militar a través del Plan de Rearme Europeo. Este plan incluye un fondo de 150.000 millones de euros en préstamos para que los Estados miembros inviertan en capacidades estratégicas, como defensa aérea, sistemas de artillería, misiles, drones y sistemas antidrones.
En su contra, el primer ministro húngaro Viktor Orbán, se negó a apoyar una declaración conjunta sobre Ucrania, generando divisiones dentro del bloque. A pesar de ello, 26 de los 27 líderes europeos reafirmaron su compromiso con el apoyo a Kiev, dejando claro que no puede haber negociaciones sobre Ucrania sin la participación del gobierno ucraniano.
A ello se suma la falta de interoperabilidad militar. Los ejércitos europeos siguen operando con sistemas de armamento incompatibles, reduciendo la capacidad de respuesta conjunta ante una crisis. Francia, en particular, ha mostrado reticencia a la estandarización, argumentando razones estratégicas nacionales. Mientras tanto, países del Este, como Polonia y los bálticos, han presionado para una mayor presencia militar ante la amenaza rusa.
Diferencias estratégicas entre Europea y Estados Unidos
La crisis de seguridad sin embargo, no es el único factor que justifica la necesidad de una inversión en defensa. Europa se enfrenta a desafíos geopolíticos derivados de los intereses de la OTAN y de Estados Unidos. Mientras que Washington tiene su foco en Asia- Pacífico, Europa mantiene intereses estratégicos en África, donde la estabilidad es clave para controlar la migración, redes de crímenes organizados y mafias.
En otra cuestión, el factor económico es otra de las preocupaciones con Estados Unidos. La imposición de aranceles, siguiendo una lógica proteccionista de la administración estadounidense, está generando que cualquier barrera comercial tenga efectos multiplicadores en los costos y la inflación. Esto ha derivado en una caída del PIB europeo y un aumento del precio de bienes y servicios, impactando directamente en el consumidor.
El aumento de la desconfianza y la caída de los mercados bursátiles han intensificado el debate sobre la necesidad de una política industrial transeuropea. Es aquí donde la Unión Europea debe jugar un papel más activo en el desarrollo de sus propias capacidades tecnológicas y militares. Como consecuencia, politólogos han señalado que actualmente la UE gasta más en subvencionar el sector agrícola que en defensa, lo que evidencia la necesidad de una reestructuración de prioridades.
Desafíos políticos internos
Las divisiones dentro de los bloques ideológicos en Europa han supuesto otro debate sobre la defensa. Existen tres corrientes en la derecha europea: una línea soberanista y nacionalista representada por Alternativa para Alemania y la Agrupación Nacional de Marine Le Pen. Por otro lado, una derecha nativista euroescéptica pero atlantista como Fratelli d’Italia y los conservadores polacos. Por último, una extrema derecha clásica y autoritaria representada por partidos como la Liga de Salvini y el Fidesz de Orbán. Las tensiones entre estos grupos reflejan las divisiones internas de Europa, particularmente entre el este, que mantiene una relación estrecha con Estados Unidos por su pasado soviético. Por otro lado, está el oeste, donde existen posturas más diferentes en cuanto a la seguridad y la cooperación militar.
A medida que se acerca la próxima cumbre de la OTAN, se espera que el debate sobre el gasto en defensa aumente, con la presión sobre los países europeos para que aumenten su inversión y fortalezcan sus capacidades militares de cara a un futuro cada vez más cambiante.

