La sombra del virus Nipah planea sobre Asia mientras India y la UE estrechan lazos comerciales
En el estado de Bengala Occidental se han detectado cinco casos, dos de ellos mortales y hay 100 personas en cuarentena, mientras algunos países vecinos empiezan a tomar precauciones.
Parece que la Unión Europea está reaccionando económicamente frente al «enemigo» de Donald Trump. Aunque con demora, el bloque comunitario ha conseguido atraer a aliados como Canadá, firmar acuerdos agrícolas con el Mercosur y ahora mira a Asia para fortalecerse. El primer país de Oriente con el que habrá beneficios recíprocos es India.
Esta semana, las autoridades europeas e hindúes firmaban un acuerdo de libre comercio que el primer ministro hindú, Nareendra Moodi calificaba como «la madre de todos los acuerdos». Los sectores farmacéuticos, automovilísticos y agrícolas se verán ampliamente beneficiados, además de que se aumentará la cooperación científica, tecnológica y militar, ya que la seguridad marítima se reforzará.
Sin embargo, mientras en Nueva Delhi todo eran sonrisas, a 1.420 kilómetros saltaban las alarmas. En el estado de Bengala Occidental, las autoridades confirmaron que cinco personas estaban contagiadas del virus Nipah, dos de ellas han fallecido y otras 100 continúan en cuarentena, mientras las autoridades sanitarias nacionales y la OMS vigilan la situación muy de cerca.
El virus Nipah no tiene cura, es potencialmente mortal (40%-75%) y se contagia de los murciélagos a humanos, aunque también se puede transmitir de humano a humano. Entre lo síntomas se encuentran la fiebre o el dolor de cabeza y muscular, y si no se trata a tiempo puede provocar enfermedades respiratorias o la encefalitis.
Ante el riesgo de que escale aún más la situación, diversos países como Tailandia, Nepal o Taiwán ya han tomado precauciones y han establecido controles en los aeropuertos para todos aquellos viajeros que provengan de la India.
No obstante, aunque la situación se controle, se sabe que, tal y cómo sucedió con el COVID-19, la India discriminará a los enfermos en los hospitales. Durante 2020, diversos hospitales discriminaron en función de su posición económica, ya que quienes tenían más recursos económicos accedieron a camas de hospitales privados con oxígeno, ventiladores y medicinas, mientras que excluían a quiénes no podían pagarlo.
Esto provocó que miles personas tuviesen que esperar horas o días para conseguir una cama en los hospitales públicos, saturados y no recibieron oxígeno a tiempo, lo que aumentó los fallecimientos en las comunidades más pobres.
En la India la discriminación se sufre según el nivel socioeconómico, la religión o color de piel. La población musulmana, que representa el 14% de la misma, se enfrenta a amenazas de muerte, detenciones ilegales y demoliciones de sus casas por considerarse «ilegales», entre otras, por ejemplo.
Por no hablar del grave problema que siguen sufriendo los pobres, que son el 25% de la población y sufren discriminación en educación o empleo, viviendo de manera margina en zonas donde escasea el agua potable, no hay saneamiento ni llega el transporte.
Por otra parte, la India, potencia nuclear, tiene tensiones étnicas y religiosas con Pakistán, su vecino nuclear que, a veces, escalan a un conflicto mayor, aunque ambos saben que llegar a lo nuclear significaría la destrucción mutua asegurada para ambos.
Sin embargo, la India está enfrentándose a su enemigo: China. Lo ha superado en población, y su gran objetivo es evitar que China domine Asia, manteniendo su zona de influencia, especialmente el Sudeste Asiático, fortalecer su industria y evitar que China sea militar y económicamente gane más influencia en Asia.
Aunque la India compite con China por ver quién tiene más poder, la India debería primero solucionar sus problemas étnicos y sociales. Su imagen internacional no solo se reforzaría, sino que abriría las puertas a más negociación e influencia dentro y fuera de Asia.


