En las últimas semanas, hemos vivido consecuencias a niveles humanos de las políticas de Trump
La trágica muerte de Jocelyn Rojo, una niña latina de 11 años, me ha hecho reflexionar aún más sobre en qué clase de humanidad nos hemos convertido. Una niña como Jocelyn se quita la vida tras ser acosada por sus compañeros en Gainesville, Texas. El reflejo más crudo de las consecuencias humanas de políticas que solo implican miedo y exclusión en un segundo mandato de Donald Trump. No es solo un caso aislado, sino un grito de advertencia sobre el precio real de la retórica antiinmigrante que se ha instalado, nuevamente, en Estados Unidos y en el mundo.
Cuando la política entra en las aulas
Jocelyn no solo fue víctima del bullying escolar. Fue víctima de un ambiente en el que el discurso político ha legitimado el odio y la discriminación. Según su familia, sus compañeros la amenazaban con denunciarla para que las autoridades migratorias deportaran a su familia. Un temor, ya alimentado por la renovada “emergencia nacional” declarada por Trump en la frontera sur y su insistencia en tratar la migración como una “invasión”. Y es que no es casualidad cuando el acoso escolar adopta un tono migratorio, cuando es la más alta esfera política quien promueve la idea de que los inmigrantes son una amenaza. Las escuelas deberían ser espacios seguros, sin embargo, se han convertido en un reflejo de una batalla ideológica.
El miedo generalizado
El caso de Jocelyn no es aislado. Desde que Trump volvió a la Casa Blanca, las deportaciones han aumentado drásticamente, alcanzando un promedio de 300 personas al día. Las redadas se han intensificado, el miedo entre las familias de ser separadas es constante. La retórica de “América primero” no solo afecta a los inmigrantes. La polarización social ha alcanzado unos niveles sin precedentes, ha dividido a comunidades y familias. La expansión de la prisión de Guantánamo, la prohibición de personas trans en el ejército y su demanda de que solo se consideran dos géneros en las políticas nacionales. Pero las políticas de un político así, parece ser que sólo nos afectan cuando nos fijamos en lo económico.
La guerra arancelaria con Europa y un efecto invernadero
Las políticas nacionales contra los inmigrantes en Estados Unidos parecían no importar al resto del mundo. Pero la retirada del Acuerdo de París ya empieza a afectar a la cara internacional cuando se trata del segundo mayor país emisor de gases de efecto invernadero. Sin embargo, es la guerra arancelaria multilateral la que ha desatado mayor preocupación imponiendo un arancel del 25% a las importaciones de acero y aluminio, afectando no sólo a México y Canadá, sino a la Unión Europea que parece que empieza abrir los ojos. Además, China, Canadá, México y la UE decidieron imponer aranceles similares a productos estadounidenses.
¿Cuál es el problema de todo esto? Que los precios al consumidor comienzan a subir, especialmente, los productos básicos, como electrodomésticos, alimentos y ropa. Los expertos advierten que los aranceles imponen una carga desproporcionada a las familias con menos ingresos. La era del libre comercio se convierte en una recesión económica global. La incertidumbre económica y el aumento del costo de vida son las consecuencias más palpables.
Un llamado a la reflexión y la acción
No podemos permitir que la política siga cobrando vidas. Las escuelas deben ser espacios seguros y las políticas públicas deben proteger, no perseguir. El precio de la inacción es demasiado alto, y Jocelyn nos lo ha recordado de la manera más dolorosa. Que no queramos ver la realidad solo cuando nos afecta directamente a nosotros.

