La UE reclama seguridad jurídica ante el arancel global del 15 % anunciado por la Casa Blanca tras la decisión del Supremo que limita el uso de poderes de emergencia
La Comisión Europea ha reclamado a Estados Unidos “claridad total” sobre los aranceles que pretende aplicar tras la sentencia del Tribunal Supremo que invalida la mayoría de los gravámenes impuestos por el presidente Donald Trump. El Ejecutivo comunitario respondió al fallo anunciando un arancel global del 15% “con efecto inmediato”, a las importaciones extranjeras, una medida que busca mantener su estrategia proteccionista pese al revés judicial y que ha encendido las alarmas en Bruselas, París, Berlín y Madrid.
El Supremo pone freno a los aranceles
La sentencia del Supremo marca un precedente importante en la política comercial estadounidense. El tribunal determinó que la Administración se extralimitó al utilizar la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) para imponer aranceles generalizados en tiempos de paz. Según este dictamen, los aranceles constituyen impuestos y, por tanto, la Constitución reserva al Congreso la autoridad principal para aprobarlos.
Este razonamiento limita el uso de la IEEPA a instrumentos tradicionales, como sanciones financieras o bloqueos de bienes. Sin embargo, la sentencia deja abierta la posibilidad de aplicar aranceles mediante otras leyes, como las relacionadas con la seguridad nacional o con prácticas comerciales desleales.
El fallo afecta especialmente a los llamados “aranceles recíprocos” y a los gravámenes generalizados del 10 % o superiores aplicados a numerosos socios comerciales. Sin embargo, no modifica los aranceles al acero, aluminio u otros sectores regulados por leyes distintas.
Horas después de la sentencia, Trump anunció un nuevo arancel mundial del 15 %. El presidente lo ha justificado como respuesta a décadas de prácticas comerciales, según él, perjudiciales para Estados Unidos. También defendió la medida en su red Truth Social, asegurando que es “legal y necesaria” para proteger la industria nacional.

Europa busca unidad ante la incertidumbre
En Europa, el fallo ha sido recibido con cautela. Gobiernos como los de Francia y Alemania consideran que la decisión del Supremo refuerza el equilibrio institucional estadounidense, pero advierten de que el anuncio de nuevos aranceles mantiene el riesgo de una escalada comercial.
Las autoridades europeas insisten en que la relación económica entre la UE y Estados Unidos requiere previsibilidad. El portavoz comunitario de Comercio, Olof Gil, subrayó que empresas de ambos lados del Atlántico dependen de reglas claras para invertir y planificar a largo plazo.
En España, el Ministerio de Economía trabaja coordinadamente con Bruselas para evaluar el impacto de la sentencia, mientras organizaciones agrarias advierten de la inseguridad jurídica que generan los cambios repentinos en las condiciones comerciales. El presidente de Cooperativas Agro-alimentarias Castilla-La Mancha, Ángel Villafranca, señaló que negociar contratos sin conocer los aranceles futuros complica la actividad exportadora.
El impacto económico y los reembolsos
La política arancelaria de Trump ha generado ingresos millonarios para la economía estadounidense. Desde abril de 2025, el Gobierno ha recaudado alrededor de 240.000 millones de dólares en aranceles. Si los tribunales obligaran a devolver parte de ese dinero, el coste podría superar los 120.000 millones, según estimaciones de la consultora Capital Economics.
El proceso de reembolso podría convertirse en un complejo problema administrativo, con miles de empresas reclamando compensaciones ante la Corte de Comercio Internacional. Algunos expertos ya advirtieron de que el procedimiento podría generar “caos” burocrático.

Incertidumbre en el comercio mundial
El conflicto arancelario se produce en un contexto de creciente rivalidad geopolítica y de reconfiguración de las cadenas de suministro globales. La UE insiste en la necesidad de reforzar su red de acuerdos comerciales y diversificar mercados para reducir la dependencia de decisiones unilaterales de Washington.
Mientras tanto, Bruselas y Estados Unidos mantienen contactos diplomáticos para aclarar el alcance de las nuevas medidas. El desenlace dependerá de si Washington logra adaptar su política comercial a los límites fijados por la justicia sin desencadenar una escalada proteccionista.
En un momento de fragilidad económica internacional, la evolución de este pulso arancelario será determinante para el comercio global, la inflación y el crecimiento en ambos lados del Atlántico.


