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Pakistán bombardea Afganistán y plantea el escenario de «guerra abierta»

La ofensiva aérea y terrestre eleva la tensión fronteriza y reactiva un conflicto histórico con ramificaciones regionales

Una oleada de ataques terrestres y aéreos provenientes de Pakistán ha sacudido importantes puntos del territorio afgano. Islamabad justifica la ofensiva alegando la prueba incontestable de que los talibanes afganos estaban detrás de una sucesión de ataques fronterizos y de violentos disturbios y atentados suicidas que habían amenazado el país durante los últimos días.

Las disputas rompen el débil alto el fuego acordado el pasado mes de octubre entre ambos países, en el que participaron Catar y Turquía. El acuerdo establecía una tregua temporal en el conflicto fronterizo en torno a la Línea Durand, trazada por el Imperio Británico en 1893 entre Afganistán y la India colonial. Esta frontera no reconocida por Afganistán supone la división de la comunidad pastún, lo que ha conducido a numerosos enfrentamientos en las regiones colindantes.

Una frontera que no llegó a cicatrizar

La definición territorial postcolonial y el establecimiento de fronteras que no atienden a las condiciones étnicas y religiosas de la población local es, una vez más, fuente de escaladas violentas entre países vecinos. En el caso de Afganistán y Pakistán, el conflicto ha sido intermitente.

Durante años el gobierno paquistaní brindó apoyo a los insurgentes talibanes en su lucha por el control de Afganistán. Este se ha materializado en formación y asistencia logística a cambio de influencia sobre Kabul y la frontera. Además, estos lazos garantizaban a Pakistán un cierto respaldo en su confrontación con la India por la región de Cachemira

Sin embargo, el problema fronterizo se mantuvo en el tiempo. El no reconocimiento de la línea divisoria del territorio por parte de Afganistán, alegando la ilegitimidad de esta, se ha mantenido como motivo de disputa. Debido a la gran parte de la comunidad pastún que allí habita, la región de Peshawar ha sido el principal foco de conflicto.

Afganistán y Pakistán señalados en un mapa | Fuente: Wikimedia Commons

La amenaza interna de Pakistán

A esto se le une la amenaza terrorista por parte no solo de los talibanes afganos, sino también de los comúnmente conocidos como talibanes paquistaníes. Tehreek-e-Taliban Pakistán (TTP) es un grupo terrorista de origen mayoritariamente pastún fundado en 2007.

Esta organización proclama el yihadismo y la implementación de un emirato amparado por la ley islámica. El TTP busca la semiautonomía de la zona fronteriza, conocida hasta 2018 como Áreas Tribales Administradas Federalmente (FATA), que hoy forma parte de la región de Jaiber Pastunjuá. 

Esta área, en la que el TTP pretende implementar un estricto estado islámico, es también el objetivo de gran parte de sus operaciones. Entre estas se encuentran atentados a escuelas, agresiones contra personal militar y de seguridad, o el conocido ataque contra Malala Yousafzai en 2012 al volver del colegio, quien dos años después recibiría el Premio Nobel de la Paz.

Pese a que los talibanes afganos y el TTP son movimientos independientes, la realidad es que ambos tienen objetivos afines y un enemigo común. Por esta razón, ambos han acogido al otro en situaciones de necesidad y han surgido sospechas sobre la posible existencia de centros de entrenamiento del TTP en las zonas afganas que delimitan la frontera, desde las que se lanzan ataques hacia Pakistán. 

China, Estados Unidos e Irán: la partida regional

La potencial escalada del conflicto afgano-paquistaní podría repercutir en los intereses de sus llamadas esferas de influencia. Por un lado, los lazos económicos entre Pakistán y China sustentados por el Corredor Económico China-Pakistán (CECP) requieren de una cierta estabilidad en la región. No obstante, esta se ha visto afectada en varias ocasiones por levantamientos populares de pastunes y baluchis. Al mismo tiempo, los intereses mineros chinos y las tierras raras de Afganistán han llevado a China a prestarse como mediador en este conflicto.

Por su parte, Estados Unidos procura promover un escenario de contención y la evasión de una escalada a nivel regional. Con la inestabilidad política derivada de las revueltas de Irán y la caída del régimen de los ayatolás, la prioridad es que el conflicto en la frontera afgano-paquistaní pueda ser frenado a tiempo. 

Irán es otro de los agentes implicados en la geopolítica del conflicto. Tomando parte de la triada Afganistán-Irán-Pakistán, un área conflictiva fruto de líneas fronterizas mal trazadas, el movimiento separatista baluchi de Irán es apoyado por los talibanes afganos y paquistaníes, razón por la cual una escalada de la acción talibana podría incrementar la inestabilidad política latente en Irán. Esto ha llevado a que Irán se haya sumado a China, Rusia y Arabia Saudí, para postularse como posible mediador en el conflicto.

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