Tradición, historia y nuevas tendencias de uno de los postres más icónicos
Las torrijas son uno de los dulces más emblemáticos de la gastronomía española durante la Semana Santa. Este manjar en las mesas de muchas culturas se remonta siglos atrás. Sin duda, es un humilde, pero delicioso postre que nace como una receta de aprovechamiento. El pan duro se empapa en leche o vino, se reboza con huevo y se fríe.
No hay fecha ni origen concreto de las torrijas, ya que son el resultado de una evolución de recetas y técnicas modificadas o a lo largo de los siglos. Actualmente las torrijas se bañan en canela, limón, miel o azúcar. También han surgido alternativas que incluyen ingredientes como chocolate, café o cremas o torrijas al horno o elaboradas con bebidas vegetales.
Como curiosidad, la mejor torrija de Madrid 2026, elegida este año por la Asociación de Cocineros y Reposteros de Madrid (ACYRE), pertenece a La Raspa VK, un puesto gastronómico en el Mercado de Numancia, en pleno barrio de Vallecas. Se caracteriza por su sabor tradicional a canela, limón y naranja, y no se fríe en aceite, sino que se carameliza en mantequilla.

¿Por qué son típica las torrijas en Semana Santa?
A lo largo de la historia, la Semana Santa ha sido un período de ayuno en la tradición cristiana al comer carne. Las torrijas, hechas con ingredientes sencillos, servían como ayuno porque proporcionaban alimento de una manera barata.
Por ello, al vivir en una etapa social y económica precaria, las torrijas era una forma de aprovechar el pan viejo o duro que daba energía. Aunque el ayuno y abstinencia pueden haber desaparecido para la mayoría de la sociedad, las torrijas siguen siendo un postre único de la Semana Santa en nuestro país.
Su presencia no puede faltar en las mesas durante esta época como es un homenaje a las tradiciones del pasado. Es una forma de celebración de la cultura y la identidad española que se mantiene entre generaciones.


