Construir redes para superar la pandemia

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En tiempos de crisis parece más importante que nunca que todas estemos unidas, y la Bolsa de Cuidados de Getafe es un claro ejemplo de ello

La pandemia no solo nos golpeó de una manera sanitaria. Puso en jaque un sistema de desprotección social que se ha ido deteriorando desde finales de los 80 y que ha terminado de romperse frente a una crisis que derribó los pilares del sistema. Incapaces de reaccionar de otra manera y para proteger al sistema productivo regulado, la reacción fue un confinamiento total de la población que tuvo efectos devastadores en todas nosotras.

Una de las peores consecuencias que tuvo este confinamiento fue el aislamiento. No me refiero al hecho de encerrarse, no me refiero al hecho de relacionarse con poca gente de una manera más limitad. Hablo de la ruptura de redes que se creó durante esa época. Hablo de la falta de ayuda, la desaparición de un apoyo mutuo vecinal y la dificultad para salir a la calle a ayudar si quienes eran cercanos a ti no eran de tu familia. Las redes de apoyo se vieron trastocadas por completo cuando más se necesitaban.

Y es que la pandemia incrementó de manera radical las desigualdades de familias que vivían de trabajos que no son remunerados de manera oficial. Todas aquellas mujeres que vivían de llevar a casa el dinero producto de la limpieza, cuidados de ancianos e hijos de otras familias dejaron de ingresar, al no estar cubiertas por la seguridad social se encontraron completamente desamparadas.

Esta situación levanta el debate acerca de los cuidados: una cuestión que las feministas llevamos reivindicando desde hace años, y que radica sobre el hecho de que una de las bases del Estado del bienestar, los cuidados, está en una situación cada vez más precarizada y mercantilizada. Dejamos que las que sustentan el sistema sean maltratadas por este cada día, aún más en épocas de crisis económica y sanitaria.

Pese a ese aislamiento y situación de inseguridad, en Getafe supieron alzarse contra las desigualdades y contra este aislamiento, creando en abril lo que comenzó siendo la Bolsa de Cuidados de Getafe. Lo que empezó de una manera informal con un cartel de UJCE en el que se ofrecía tanto refuerzo escolar, como apoyo sindical y ayuda para realizar la compra pronto se convirtió en una red fuertemente articulada de gente de Getafe externa al partido dispuesta a colaborar en lo que hiciese falta.

La primera actividad que se comenzó a realizar fue realizar las compras y el reparto de cestas, así como dar menús a las familias que lo necesitaban. Esta es una actividad que se sigue realizando a día de hoy y que ha ayudado a más de un centenar de familias.

Con el avance del año y el inicio del curso, se comenzaron a plantear nuevas comisiones y modelos de funcionamiento: mientras el reparto de cestas no paraba, se decidía participar también en el reparto de material escolar. En una época en la que la educación pública se ve comprometida, ofrecer material escolar gratis por donaciones a los alumnos que se ven en peores condiciones supone un antes y un después para decenas de familias.

Sin embargo, la Bolsa de Cuidados no quedó ahí y decidió ir más lejos: en noviembre se comenzaron a impartir clases de refuerzo a niños. Hay una cantidad muy grande de familias que no es capaz de ayudar en casa (y mucho menos pagarles a sus hijos clases particulares), de manera que una serie de voluntarios dan clases los lunes, miércoles y jueves en un espacio cedido de manera gratuita

La última campaña de esta red vecinal se centra en la Navidad: a día de hoy se están recogiendo juguetes usados, pero en buen estado para poder repartir entre las familias de Getafe que no serían capaces de pagarlas de otra manera.

Las que tuvimos la oportunidad de incorporarnos en septiembre hemos tenido el lujo de ser partícipes de la ampliación de actividades, pudiendo colaborar en todas ellas. La aportación de las voluntarias en cosas como el reparto de material escolar que empezó en septiembre, así como las clases voluntarias que se imparten tanto presencialmente como de manera online desde principios de noviembre ha sido clave para el desarrollo del curso “normal” de los niños.

Creo que es evidente que esto no supone una ruptura con el sistema y que estas tareas idealmente no deberían ser responsabilidad de las ciudadanas. Sin embargo, en un momento en el que dicho sistema se sustenta sobre la individualización de los sujetos, cuidar las unas de las otras es revolucionario.

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