¿Quiénes somos?

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Fuente: educada.mente

El surgimiento de las identidades postnacionales

En los últimos tiempos, algunos soñadores se han aferrado a la idea del resurgimiento de un Estado fuerte, étnico y lingüísticamente homogéneo como última esperanza para caminar sobre la nube identitaria de la nación. Sin embargo, no es la nación la que está en declive, sino la identificación de la sociedad con el Estado-nación. De este modo, nos encontramos en una nueva fase de cambio en la que la globalización ha debilitado la soberanía de los Estados y ha resquebrajado la alteridad cultural en la que se basaban los nacionalismos.

Para experimentar una correspondencia sólida de las personas con una identidad es necesario encontrar un conjunto de elementos comunes que les diferencie del resto de individuos o exogrupo. Consuetudinariamente, el Estado-nación ha hecho uso de la educación, la religión, la lengua y la difusión de una historia común grandiosa para lograr una cohesión grupal fuerte. Además, las personas circunscritas en una identidad determinada desarrollan una autopercepción en base a su pertenencia al endogrupo, y cuanto más positiva sea esa autoevaluación, mayor será el grado de orgullo identitario.

Por el contrario, la identidad geográfica única y sólida del pasado en la que nuestros antepasados vivían y morían en un mismo lugar se ha convertido en una identidad líquida. En la actualidad, las personas viajan más, residen en diferentes lugares, emigran a las grandes ciudades en busca de empleo y por lo tanto, se produce un mayor desapego del individuo con el Estado. Asimismo, los elementos diferenciadores que destacaban en la construcción de la identidad nacional se han quedado desfasados como consecuencia de la globalización y la migración. Al mismo tiempo, la autopercepción identitaria hacia el Estado-nación es débil y deficiente entre una buena parte de la población, especialmente en nuestro país. Esto es fruto de una concepción negativa de los símbolos, del relato histórico y de la falta de homogeneidad en elementos de alteridad como la lengua en un país plurilingüe.

El debilitamiento del grupo

Las personas buscan pertenecer a un grupo e identificarse con él para lograr una sensación de pertenencia, dar sentido a su existencia y conseguir la protección de los miembros de la comunidad identitaria. Sin embargo, el progresivo desmantelamiento del Estado del bienestar, el empeoramiento de las expectativas futuras entre la juventud y la incapacidad del Estado para afrontar las sucesivas crisis económicas, políticas y sociales han terminado de dinamitar las identidades nacionales.

“Hombres y mujeres buscan grupos a los que pertenecer con seguridad y para siempre, en un mundo en el que todo lo demás se mueve y se desplaza, donde ninguna otra cosa es segura. Mientras la comunidad colapsa, la identidad se inventa.” (Eric Hobsbawm)

La modernidad líquida ha provocado una pérdida de la unidad intragrupal en la que los individuos se sienten inseguros y desprotegidos ante un mundo en crisis permanente. Durkheim ya esgrimió la necesidad de las sociedades sufridoras de encontrar a un responsable de sus males, y aquellos a los que la opinión pública discrimina, ya están naturalmente designados para ese papel. Es por ello que no es sorprendente el señalamiento recurrente hacia los inmigrantes o la vinculación de la homosexualidad con la pederastia. No obstante, esto no hace más que confirmar la crisis del Estado-nación y su fragilidad para buscar soluciones a los grandes problemas de la actualidad. 

Clemente Alonso Crespo: Xenofobia. MENAS (Menores No Acompañados)
Mural con una pintada en contra de los jóvenes migrantes no acompañados. | Fuente: MENAS (clementealonsocrespo.blogspot.com)

Ante este progresivo debilitamiento de la identidad nacional y el aumento de la percepción negativa de esta, hay personas que ansían refugiarse en la idea del Estado-nación y reforzarlo mediante dinámicas de alteridad y exclusiva protección al nacional para sentirse más seguros. Por otro lado, aquellos ciudadanos inmiscuidos en las dinámicas globalizadoras rehúyen de la identidad nacional en busca de otras de carácter cultural y global. Es así como se explica la proliferación de las identidades sexuales o de género, las cuales rompen fronteras y utilizan como elemento de cohesión la solidaridad mutua y la lucha por la mejora de sus condiciones vitales. En definitiva, mientras la identidad nacional se disuelve, surgen otras nuevas y es entonces cuando nos preguntamos: ¿Quiénes somos?

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