Monitoras de comedor, ¿qué es eso? ¿acaso importan?

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Cuando era pequeña me encantaba quedarme al comedor, no porque me entusiasmara la comida, sino porque me quería quedar jugando con mis amigos. Aunque, solo me tenía que quedar al comedor días esporádicos. Además, también tuve la suerte de que mis monitoras, pues la mayoría eran mujeres, hacían la comida en el colegio y no era precocinada. Ahora, que trabajo como monitora, veo el estrés que sufrían las pobres monitoras dando de comer a los niños.

Las monitoras de comedor, aunque muchos padres no se lo crean, son también una parte importante en la educación de los hijos. Les enseñan cómo deben comer, o cómo pedir las cosas con educación, modales en la mesa, etc.

Lo que me lleva a la primera reflexión: es muy difícil enseñar maneras a los niños, si la educación esencial, es decir, respetar a los mayores o tratarlos con educación, no lo traen aprendido de casa. Tanto los profesores como el personal no docente estamos para enseñar a nivel académico, no modales y comportamientos. Porque, repito, eso tiene que venir aprendido de casa.

Fuente: osta.es

A mí, cuando era pequeña, ni se me ocurría cuestionar a una persona mayor, digo más, las trataba con muchísimo respeto, y si mis padres se enteraban de que había hecho algo malo a algún compañero o contestado a un profesor, cosa que nunca pasó, ya podía despedirme de mis amigos porque no los iba a ver en una larga temporada. Ahora, los niños hasta te dicen cómo debes hacer tu trabajo.

La segunda reflexión que quiero hacer, ligado a lo que expresaba anteriormente y que no solo nos pasa a los monitores, sino que también les pasa a los docentes, es el proteccionismo paternal que tienen los hijos. Con esto quiero decir que un padre, antes de que el educador explique el por qué ha decidido castigar a su hijo, suele venir con la idea de exigir una disculpa por el castigo, a su criterio, impuesto injustamente.

En mi experiencia, cuando yo era pequeña, que no queda tan lejos, mis padres nunca se fiaban de ninguna palabra que decía hasta que no lo contrastaban con algún profesor. Creo que ahora se criminaliza mucho a los educadores antes de escuchar a sus hijos porque, «¿cómo ha podido hacer eso mi hijo, si es un bendito?»

Fuente: Buscarempleo.republica.com

Bueno, de vuelta al tema sobre los monitores de comedor, creo que se les ha olvidado y también se les ha tratado bastante mal. Ahora con la pandemia aún más, si cabe. Aquí va mi tercera reflexión, y vuelvo a retomar el tema del estrés. Es muy difícil que en media hora se dé de comer tres platos a veinticuatro niños, que, además, no te hacen caso porque están hablando entre sí. Ya era difícil antes, pero ahora con la pandemia más, porque los niños están más separados y tienes que correr.

Definitivamente, si algo estoy aprendiendo con este trabajo es que deberíamos dar más valor a las personas que se cruzan por nuestro camino para educarnos. Tratarlos con respeto y cariño, ¿por qué no? Seguro que podemos aprender cosas de ellos si nos dejamos enseñar y los tratamos bien, claro.

Por último, quería referirme a las monitoras de comedor en general, pero también, en particular, a las que trabajan conmigo. Compañeras, he querido hacer este artículo para reflejar lo poco valoradas que estamos y he querido ponernos voz con los medios que tenía, también basándome en mi propia experiencia. Estoy segura de que todas las monitoras hacemos un buenísimo trabajo. Ahora, mi aplauso es para todas vosotras.

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