El vuelo de la mariposa y la debilidad del ser humano

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existe el destino
Mariposa volando

Muchos de nosotros, por no decir todos, habrá visto alguna vez la frase de “El vuelo de una mariposa puede causar un huracán” y sin duda muchos nos hemos preguntado que hay de verdad en esta frase

La historia, como la vida, está formada por una serie de circunstancias convertidas en hechos que producen nuestra situación actual. Unas circunstancias en las que, a pesar de tener más influencia las personas más poderosas de cada momento histórico, cualquier analfabeto puede producir o generar. A mi para ilustrar este hecho siempre me gusta contar la historia de aquel miliciano madrileño, que un 7 de noviembre de 1936 tras abatir con otros compañeros un tanque golpista en plena defensa de Madrid, decide que una serie de papeles que tiene uno de los abatidos son importantes (a pesar de que sus compañeros le insistían en que no). Tal es su empeño, que decide dedicar su tiempo para hacerlos llegar a la junta de defensa situada muy cerca de Sol. Estos papeles eran sin lugar a dudas, las ordenes detalladas de todo el asalto fascista, que se iba a producir en menos de 10 horas a la capital y que en ese momento gracias a aquel miliciano analfabeto pudieron estar en manos del mando republicano.

Sin duda poder conocer toda la estrategia ofensiva rival en un momento crítico para la república fue importantísimo e influenció determinantemente en el desarrollo de la historia. Los historiadores nunca debemos hacer historia ficción, pero seguramente de no haber sido por la equivocación o atrevimiento del conductor del tanque, la emboscada a este y la decisión de aquel miliciano madrileño, la historia española y mundial hubiera sido muy diferente. Estaríamos hablando de que la conquista de Madrid probablemente se hubiese llevado a cabo, y con ello el reconocimiento internacional al bando fascista tras solo 3 meses de guerra, y no tras casi 3 años como luego sucedió. Y una larga lista de posibles sucesos en los que mejor no entrar porque me parece que ya hemos hecho suficiente historia ficción.

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Lo que vengo a decir con esto es que al final no existe el destino para nadie ni para nada, sino una serie de actos y circunstancias que fabricarán por si solos tu presente y tu futuro. De hecho el destino y la creencia en este, es la respuesta natural a la incertidumbre con la que vivimos, al miedo a tomar decisiones que pueden afectar determinantemente a tu vida , al miedo a equivocarte… Al final creer que hagas lo que hagas va a existir un destino predeterminado, es sin duda una gran forma quitarte un enorme peso de encima, probablemente el más grande para muchos. Por eso no culpo a los que creen en el destino, muchos otros creen en religiones por la incertidumbre que les generan muchas de sus preguntas, al fin y al cabo siempre es mucho más fácil creer en una historia ficticia que se ajusta más o menos a nuestros deseos y a nuestro imaginario.

Lo que vengo a decir, en resumen, es que toda la gente que ha terminado a tu lado, lo ha hecho debido a una serie interminable de coincidencias, si tu mejor amiga que conociste hace 10 años, se hubiera entretenido 20 segundos mirando el vuelo de una mariposa, es muy posible que al llegar al instituto se hubiera encontrado con otra persona, o simplemente se hubiese sentado en un sitio diferente, al que después se sentó. El simple hecho de ponerte el primero o el último de la cola puede determinar todo tu futuro, y si vas reconstruyendo el pasado verás que tus amistades o relaciones solo son frutos de miles de coincidencias, circunstancias y hechos juntados. Por ejemplo que mi hermano se hiciese amigo de una chica de su clase en primaria, hizo que yo pudiera conocer al que durante muchos años sería mi mejor amigo, sin el cual sería una persona muy diferente a la que soy ahora. Y así hasta el infinito con cada una de nuestras relaciones actuales. Lo que vengo a decir al final, es que no existe un destino predeterminado, sino una serie infinita de sucesos frágiles que han construido nuestro presente actual. 

Entendiendo como «suceso frágil» aquel hecho que responde a una decisión trivial, como volver a por las llaves o no, montarte en ese tren lleno o esperar al siguiente que irá más vació porque tienes tiempo, quedarte mirando el vuelo de la mariposa o no… Por eso la simple manipulación de nuestra historia, aunque solo fuese el simple vuelo de una mariposa, podría generar un mundo completamente distinto. Es esa angustia de imaginarse lo simple que hubiera sido no conocer a cierta gente y lo que habría cambiado toda tu vida de ser así, lo que hace que fabriquemos ciertas historias como las siguientes.

Dios, el destino, el horóscopo, la reencarnación, el creacionismo… Son historias ficticias que los humanos hemos ido formando a lo largo de miles de años para evitar formularnos preguntas de las que desconocemos las respuestas y nos angustian mucho más de lo que nos podemos permitir. Como el padre que para tranquilizar a su hijo pequeño se inventa una historia para evitar dar una explicación que solo le hará más daño. Esa conexión que hacemos de la inocencia exclusivamente con la infancia es falsa. Esa inocencia sigue estando y permanecerá con nosotros toda nuestra vida, ese miedo que nos hace abrazar falsas historias con las que protegernos como hacíamos de niños. El ser humano es un ser débil, la capacidad de razonar y pensar ha generado una serie de incertidumbres que solo nos recuerdan lo débiles que somos y lo poco que realmente controlamos nuestra vida.

Obviamente la debilidad no la expresamos todos de la misma manera, principalmente porque tratamos de esconderla. La gran mayoría de las sociedades que han existido a lo largo de nuestra historia han premiado siempre al hombre fuerte y castigado al débil. Es muy probable que esto se diese debido a que para estas sociedades aquel hombre que expone menos debilidades se parece más a esos dioses y seres divinos que nos inventamos, por lo que es lógico rendirles pleitesía o creer en su fortaleza natural. Pero en el fondo, los seres humanos, y especialmente la gente que aparenta ser más fuertes, estamos llenos de dudas, incertidumbres y debilidad, a las cuales intentamos poner remedio muchas veces sin éxito. El ser humano es un ser atormentado y débil, un ser que se ha criado en una sociedad que le anima a controlar todo, cuando no puede controlar casi nada. Un ser que al fin y al cabo solo ha visto como todo se le iba de las manos y se le escapaba de su poder constantemente. Necesitamos creer en explicaciones que nos den ese halo de seguridad y control que buscamos constantemente.

Para terminar solo decir que al final son las circunstancias junto a nuestras decisiones las que marcan el futuro, jamás podremos saber de que forma volará la mariposa, ni que provocará con su vuelo. Pero al menos sí podemos saber lo que ha provocado y como ese vuelo fue incontrolable. Vivimos una vida que no podemos controlar, con angustia y un constante miedo a equivocarnos que muchas veces aprieta y ahoga. No hay enseñanza vital en este texto, ojalá la hubiese. Yo solo tuve un propósito para este año nuevo y fue ganar un partido de fútbol con el equipo de la universidad (es bastante ambicioso, no os voy a mentir) porque sé que jamás podré eliminar por completo el miedo que me genera tomar decisiones importantes. Pero como me dijo alguien una vez, el miedo tiene también su parte positiva, y es que significa que nos importa lo que estamos decidiendo. Por ello brindemos levemente por ese miedo, antes que por la indiferencia que nos genera la desilusión y pasividad ante la vida.

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