Ayer, tuvo lugar la primera ronda de las elecciones presidenciales francesas, de las que salieron vencedores el centrista Enmanuel Macron y la ultraderechista Marine Le Pen, estos se disputarán la presidencia de la república el próximo 24 de abril, en unas elecciones a las que estarán llamados más de 48 millones de franceses.
Macron, actual presidente francés llevaba meses encabezando todas las encuestas, la invasión rusa a Ucrania no hizo más que solidificar esa primera posición. Mientras la extrema derecha parecía dividida entre Le Pen y Zemmour, la Izquierda lo estaba aun más, presentando hasta a cuatro candidatos, Mélenchon como exponente más fuerte, líder de los “insumisos”, el sector más izquierdista de la izquierda no-revolucionaria. Jadot, como representante de la izquierda verde, Anne Hidalgo, la alcaldesa de Paris como candidata por el partido socialista y Fabien Rousell, líder de los comunistas, los cuales decidieron presentarse por separado de cara a estas elecciones.
La candidata conservadora por su parte, a pesar de no estar tan mal posicionada en las encuestas, terminó hundiéndose no consiguiendo superar ni el 5% (algo que da derecho a que el estado te reintegre los gastos de campaña. También encontramos a otros candidatos como los revolucionarios trotskistas Poutou y Arthaud o el centrista Lassalle entre otros.
Centrándonos más en las elecciones, podríamos hablar de que estas fueron un éxito, dado que consiguieron más participación de la esperada y sobre todo una muchísima más involucración de los jóvenes en este proceso electoral. Aunque la abstención fuese la opción elegida por la mayoría de jóvenes franceses, la participación de estos prácticamente se multiplicó por dos en comparación con la obtenida en las elecciones locales del año pasado.
Y es que curiosamente, aunque el candidato izquierdista, de antepasados murcianos, Mélenchon, no consiguiese pasar a segunda ronda. Sus resultados no se podrían calificar de otra forma que no fuese un rotundo éxito. Mientras las encuestas más optimistas le daban un 17%, el líder de la Francia Insumisa consiguió alzarse con el 22% de los votos emitidos, siendo el preferido por los votantes entre los 18 y 34 años. Jean-Luc (nombre de pila de Mélenchon) consiguió a su vez imponerse ampliamente en la mayoría de los territorios de ultramar franceses, quedándose muy cerca de arrebatar la 2º posición a una Le Pen que consiguió agrupar muchos más votantes de los esperados debido al famoso “voto útil”
La candidata ultra, terminó cosechando un 23% de los votos totales, una cifra para nada desechable, la cual es indudablemente mejor que la conseguida hace cinco años, en unas elecciones a las que también consiguió pasar a una segunda ronda contra Macron. Un enfrentamiento que se repite, y en el que el liberal tiene todas las de ganar, ya lo hizo en 2017 cuando por cada voto emitido para la ultraderechista él consiguió dos.
La noche fue victoriosa para los tres primeros candidatos, esos que nada tienen que ver con la política bipartidista que nos dejó el final de la guerra fría. El bipartidismo en Francia anoche se hundió, siendo incapaz de sacar más de un 7% de los votos. La nueva política ya llegó a Francia en 2017, y ayer dejó claro que viene para quedarse, que ya no todo se reduce a socialdemócratas o conservadores, que los tiempos son diferentes, el sistema frágil y la sociedad cambiante.
Sobre la segunda vuelta poco que decir, la mayoría de candidatos dieron su apoyo a Macron, mientras que solo Zemmour y otros miembros señalados de la derecha y ultraderecha francesas se lo otorgaron a Le Pen. Raro sería si el liberal no consigue sumar otros cinco años de mandato a cargo del país galo.
La nueva política ha llegado, los jóvenes reclaman un país nuevo, un país que deje atrás el bipartidismo y la moderación, el próximo 24 de abril Macron ganará, pero eso no cambiará el hecho de que tan solo un 18% de los jóvenes franceses hayan escogido opciones moderadas, mientras un 42% escogía la abstención, y el restante 40% escogía opciones “extremistas” (un 14% a la ultraderecha, mientras el otro 26% lo hacía a opciones de izquierdas).
El sistema electoralista francés lleva años en crisis, a todos nos sorprendió la alta participación de ayer, pero realmente pocos votos fueron para apoyar el sistema actual, más del 50% de los votantes apoyaron a candidaturas claramente rupturistas con el gobierno francés y la moderación liberal de Macron. Macron volverá a ganar, porque su oposición se divide entre las posiciones más progresistas y las posiciones más reaccionarias de todo el espectro político. Pero si algo dejaron claro los franceses ayer, es que no habrá paz para este nuevo gobierno, porque sí, será el elegido, pero no el querido por una mayoría de franceses.

