¿Qué hubiera sido de España si el golpe de estado hubiera funcionado?
Se cumple el 41 aniversario del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Tras la muerte del general Francisco Franco en noviembre de 1975, España profundizó en una serie de cambios sociales, políticos y económicos. La llegada del régimen democrático a un país como España, que a lo largo de su historia pocas veces se habían dado experiencias parecidas al desarrollo de las libertades, fue una tarea muy difícil. Tanto que, solo cinco años desde la muerte del dictador, hubo un intento de golpe de Estado que pudo asolar el afán democrático de gran parte de la población.
El esfuerzo del golpista para acabar con la democracia se explica, pero no se justifica, por una serie de circunstancias, muy parecidas a las que dieron lugar a los demás golpes del siglo XX en el país, que molestaron a buena parte del ejército y a todos aquellos más conservadores que no entendían ese movimiento liberal.
El golpe el 23 de febrero
Era un día importante para el país, pues a las 18:23 horas del 23 de febrero de 1981, Manuel Núñez Encabo, diputado socialista, estaba apunto de emitir su voto en el congreso cuando se inició la Operación Duque de Ahumada, como homenaje al fundador de la Guardia Civil. Según el plan organizado, un grupo de doscientos guardias civiles encabezado por el teniente coronel Antonio Tejero, y con un subfusil en mano, interrumpió el congreso de los diputados.
Desde aquel momento, parecía que el golpe triunfaría. No obstante, para que el golpe funcionase se requería el apoyo del rey, en aquel entonces, Juan Carlos I. Algo que los militares no tuvieron en cuenta. Sin embargo, Juan Carlos, a diferencia de su abuelo Alfonso XIII, se negó a apoyarlo. De hecho, el propio monarca aseguró a través de distintas gestiones personales la fidelidad de algunos mandos militares y fue quien logró que muchas capitanías generales no siguieran el ejemplo de Valencia.
Todo el mundo sabe que el golpe de Estado fue un fracaso en toda regla. Además de no cumplir sus objetivos, Tejero fue sancionado a 30 años de prisión, de los cuales permaneció en ella quince y nueve meses, por un delito de rebelión militar y contra la seguridad civil.
Pero ¿qué es lo que hubiera pasado si el rey Juan Carlos hubiera apoyado el golpe de estado de Tejero? ¿Qué hubiera pasado en España a partir de esa tarde del 23 de febrero de 1981?
Por eso nos preguntamos:¿Y si hubiera triunfado?

España en 1981 encabezada por los militares
España se hubiera convertido en un país gris y sin sentido. Todos los días del año serían iguales.
Ese mismo día, caería la noche. No habría ni un alma en las calles, salvo las patrullas militares y las siluetas abrumadoras de los tanques, marcadas en las paredes de las casas. Puertas adentro, un pueblo lleno de odio y rabia, pero sobre todo, lleno de miedo por los movimientos militares que no dejarían de presumir en los medios de comunicación: radio y televisión.
El país estaría envuelto en una convicción que hubiera martirizado todas las gargantas: “el golpe ha triunfado”.
España sería un país donde un bando, inundado de viejas tradiciones, daría a conocer las medidas de los nuevos gobernantes. Unas medidas conservadoras que a nuestro pesar, serían muy parecidas a las de la dictadura del general Francisco Franco. Las penas establecidas modificarían principios en los que nadie se había amparado horas antes al pronunciamiento militar. En aquel momento, todo, salvo lo expresamente tolerado, estaría prohibido.
Así, daríamos la bienvenida a un país donde desaparecerían todas las decisiones que destruyen el estado democrático; derogada quedaría la Constitución, el Parlamento disuelto, la Justicia quedaría subordinada a las decisiones oficiales, estarían prohibidos todos los actos público y privados, y sobre todo, el orden público y la seguridad nacional pasarían a ser dos conceptos cuya violación se paga con la muerte.
Horas más tarde, se ejecutaría una ofensiva considerable contra los medios de comunicación e información, aunque, desde que el golpe inicio y triunfo todas las editoriales estarían controladas. Las revistas, los diarios y las emisoras de radio con ideología contraria serían clausuradas por los golpistas. Para el resto se crearía una rígida censura, que en esa misma semana se extendería a todas las manifestaciones culturales.
El día de después
El día próximo, al amanecer, los militares darían comienzo a los primeros arrestos de dirigentes políticos, intelectuales, artistas y sindicales. Por la mañana, las cárceles se llenarían de periodistas. Al mediodía, sin verificación alguna, aparecerían algunos rumores sobre muertes, desapariciones y malos tratos, de los que no se podría hablar.

Días después del alzamiento militar y la proclamación de la nueva dictadura, darían lugar a las manifestaciones sociales, a la lucha entre ideologías y los violentos enfrentamientos contra las fuerzas de seguridad y los grupos de extrema derecha.
Lo que al igual que ha sucedido con las grandes dictaduras españolas durante el siglo xx. El tema tan emocional provocado en España atraería a los liberales de todo el mundo. Así pues, se daría comienzo la resistencia democrática española, que agravaría el clima político y radicalizaría las posiciones de los partidos por toda Europa.
Pocos meses después al triunfo del golpe de estado, España emergería en una nueva guerra civil nada conveniente para ninguno de los dos bandos.


